Editorial

CELEBRAR LA POBREZA.

#InPerfecciones
El Presidente no habla de pobreza abiertamente, el Presidente habla de bienestar para disfrazar una realidad muy dura para muchos mexicanos.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C  
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Hablar de pobreza resulta trillado si nos metemos en la narrativa de López Obrador, ningún dato sobre precariedad será suficiente para hacer recular el discurso del Jefe del Ejecutivo, basta que emita por enésima vez la decimonónica frase “por el bien de todos, primero los pobres” para atraer la atención con las políticas sociales de la 4T, después de todo si la pobreza se ha institucionalizado ya, no habrá dato lo suficientemente sólido como para admitir que el aumento de pobres en México es una realidad aún con todos los programas sociales en activo, programas que solo resuelven lo más inmediato para los beneficiarios. 

 

El Presidente no habla de pobreza abiertamente, el Presidente habla de bienestar para disfrazar una realidad muy dura para muchos mexicanos, dice que al menos se tiene para conseguir el sustento, habla del aumento al salario mínimo y de la cantidad de kilos de tortilla que ahora se pueden obtener con dicho aumento, presume las remesas como si fueran un logro de su administración y sobre todo la “fortaleza” de la moneda nacional, sin embargo, el Presidente mañosamente deja fuera de su discurso temas como el rezago educativo, acceso a la salud, acceso a la seguridad social, calidad de espacios en la vivienda,  acceso a servicios y acceso a la alimentación nutritiva y de calidad que el CONEVAL expone en su Informe sobre Medición de la Pobreza 2020, y que son datos que nos permiten observar y señalar que el “bienestar” que tanto se presume no lo es tanto cuando podemos imaginar que una familia tiene que decidir si compra otro kilo de tortillas o manda a los hijos a la escuela o si por causa de algún padecimiento de salud necesita sacrificar uno o más alimentos del día.

 

Resulta que López Obrador no solo no admite los datos de CONEVAL, además omite adentrarse en la revisión de los mismos para evitar entrar al franco debate y prefiere descalificar las mediciones para celebrar la mediocridad, celebra que los más desfavorecidos apenas puedan comer, celebra que las remesas sean las que sostienen a muchas familias como si fueran parte de su política económica, ya nada más le falta celebrar que “solo los pobres puedan entrar al reino de los cielos” donde el dios de los más desfavorecidos es el.

 

Todo depende del cristal con que se mire, así versa el clásico que nos ejemplifica en otras palabras que cada quién ve las cosas como mejor le conviene, así que estrictamente no importa si los datos son ciertos o muy duros, lo importante es la narrativa en la que se inserte la interpretación a un contexto controlado y para lograr ese cometido, lo mejor es tapar el sol con un dedo, lo mejor es decir que se exagera, lo mejor es apostar por mantener la base pobre en México con “ayudas”, eso, es mejor que fomentar el aberrante “aspiracionismo” de querer salir adelante y mejorar las condiciones de vida a través de un trabajo que el Gobierno no está dispuesto a impulsar en el país. 

 

Por eso se romantiza la pobreza y se argumenta que no es bueno el consumismo excesivo o el acaparamiento de ropa o pares de zapatos, la imagen del Presidente desaliñado, “garnachero”, coloquial e ignorante refuerza el arquetipo del político populista que emana del pueblo para la salvación del mismo; la “economía moral” que el Presidente promociona como parte de su propaganda no es más que un discurso que barniza de “bienestar” la continuidad de las políticas neoliberales donde la precarización de la vida permite seguir explotando a las clases más desfavorecidas con trabajos mal pagados y prácticas laborales sumamente leoninas, después de todo ¿qué puede saber de trabajo un parásito del sistema que se jacta de ser Presidente?

 

La doctrina de “primero los pobres” no es más que el artificio “populachero” que aparentemente empodera a los que menos tienen, la explotación tiene muchas facetas y el adoctrinamiento es una forma de explotación ideológica que la 4T la utiliza magistralmente para mantener vigente una narrativa que se adorna con austeridad solo en el discurso, porque la política del “líder popular” se encuentra totalmente clara y dirigida a controlar en su totalidad todos los aspectos de la vida nacional esclavizando ideológicamente al pueblo aunque este se encuentre en estado de shock con la escalada de violencia e inseguridad que a la postre derivará en la aceptación de la militarización en materia de seguridad pública, es decir, los mecanismos de control que utiliza el Gobierno requieren que la pobreza se encuentre normalizada y moralmente sobreestimada para conseguir una base electoral totalmente autómata.

 

La pobreza en México continua tan vigente que está a punto de convertirse en una tradición que se celebrará cada que se publiquen indicadores que vayan en contra de la “pobreza del Bienestar” que pregona López Obrador aderezada con sus otros datos, después de todo como bien dice Louis Althusser, “Existe pues una causa de la transposición imaginaria de las condiciones reales de la existencia: la existencia de un pequeño grupo de hombres cínicos que basan su dominación y explotación del pueblo en una representación falseada del mundo que han imaginado para esclavizar a los espíritus mediante el dominio de su imaginación”.

  

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