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Ubicada en el corazón del Estado de México, la Presa del Llano se ha convertido en uno de los destinos naturales favoritos para quienes buscan una escapada cercana a la Ciudad de México.
Isaí Maldonado / @ingviajero/ @Inge_viajero / @Ingeviajero
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Ubicada en el corazón del Estado de México, la Presa del Llano se ha convertido en uno de los destinos naturales favoritos para quienes buscan una escapada cercana a la Ciudad de México. Rodeada de densos bosques de pino y encino, este cuerpo de agua ofrece un respiro del ritmo acelerado de la capital, invitando a los visitantes a reconectar con la tranquilidad del entorno.

A poco más de dos horas de la CDMX, la presa forma parte del municipio de Villa del Carbón, conocido por su herencia colonial, sus paisajes montañosos y su tradición en la elaboración de artículos de piel. Este “Pueblo Mágico” combina historia, cultura y naturaleza, haciendo de la visita una experiencia integral más allá del simple turismo ecológico.

Uno de los principales atractivos de la Presa del Llano es la posibilidad de realizar actividades al aire libre. Los visitantes pueden disfrutar de paseos en lancha, pesca deportiva —principalmente de trucha— y caminatas por senderos que rodean el embalse. También es un lugar ideal para practicar ciclismo de montaña o simplemente para hacer un picnic en familia.

La entrada por adulto es de $30 por persona, niños $15, paseo en lancha de 2 a 4 personas $80 por 30 minutos. También puedes acampar en los prados y áreas asignadas para ello, el costo por casa es de $70. La renta de cabañas inicia desde los $800 para 2 personas y se debe realizar a través del número de WhatsApp al menos 15 días antes de la fecha de reservación. El numero de contacto para reservar es +52 55 2897 4049.

El paisaje cambia con las estaciones, ofreciendo distintas postales durante el año. En temporada de lluvias, el verde se intensifica y la presa alcanza su máximo nivel, mientras que en invierno la neblina matutina crea una atmósfera casi mística que atrae a fotógrafos y amantes de la naturaleza.

La oferta turística se complementa con cabañas rústicas y áreas de campamento que permiten prolongar la estancia. Dormir bajo el cielo estrellado, lejos de la contaminación lumínica de la ciudad, es una de las experiencias más valoradas por quienes buscan desconectarse por completo.

Además, la gastronomía local es otro de los grandes atractivos. En los alrededores se pueden encontrar restaurantes y cocinas tradicionales donde destacan platillos como la trucha preparada de diversas formas, barbacoa y antojitos mexicanos, ideales para recargar energía después de un día de actividades.




