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EL CIRIO DE TENANGO DE DORIA LA CONEXIÓN CON EL CIELO DE LA SIERRA OTOMÍ

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En el municipio de Tenango de Doria, enclavado en la Sierra Otomí-Tepehua, se localiza un paraje conocido como “El Cirio”, un sitio que ha despertado interés por su singular formación natural

Isaí Maldonado /  @ingviajero@Inge_viajero / @Ingeviajero
turismo@inperfecto.com.mx

En el municipio de Tenango de Doria, enclavado en la Sierra Otomí-Tepehua, se localiza un paraje conocido como “El Cirio”, un sitio que ha despertado interés por su singular formación natural y su carga simbólica dentro de las comunidades indígenas de la región. Rodeado de bosques húmedos y caminos de difícil acceso, este lugar conserva un aire de misterio que lo ha convertido en referencia tanto cultural como turística

“El Cirio” debe su nombre a una imponente formación rocosa vertical que se eleva varios metros sobre el suelo, asemejando la figura de una vela o cirio encendido. Esta estructura natural destaca por su altura, que supera los 10 metros en algunos puntos, y por su forma estilizada, poco común en el paisaje circundante. A su alrededor se encuentran pequeñas cavidades y formaciones menores que complementan el conjunto geológico.

El sitio no solo es relevante por sus dimensiones, sino también por su disposición en medio de un entorno montañoso. La roca principal se encuentra en una especie de claro natural, lo que permite apreciarla desde distintos ángulos. Durante ciertas horas del día, la luz del sol incide directamente sobre la superficie, generando contrastes que refuerzan su apariencia de una vela encendida, fenómeno que ha alimentado diversas interpretaciones simbólicas.

 

En cuanto a los rituales, “El Cirio” es considerado un espacio sagrado por habitantes de origen otomí. En este lugar se realizan ceremonias vinculadas a la petición de lluvias, la protección de las cosechas y el agradecimiento a la tierra. Las prácticas incluyen la quema de copal, la colocación de flores, veladoras y alimentos, así como rezos dirigidos por guías espirituales de la comunidad.

 

Estas ceremonias suelen llevarse a cabo en fechas específicas del calendario agrícola, cuando se busca asegurar el equilibrio entre la naturaleza y las actividades humanas. La figura del cirio, asociada con la luz y la guía espiritual, refuerza el carácter simbólico del sitio, convirtiéndolo en un punto de conexión entre lo terrenal y lo espiritual para quienes participan en los rituales.

Históricamente, “El Cirio” ha sido parte de la tradición oral de la región. Aunque no existen documentos formales que detallen su origen o uso en épocas prehispánicas, los relatos transmitidos de generación en generación lo ubican como un lugar de respeto y poder ancestral. Con la llegada de influencias externas, algunos elementos de las prácticas rituales se han adaptado, pero el sentido original del sitio permanece vigente.

En la actualidad, “El Cirio” comienza a ser reconocido como un atractivo turístico de bajo impacto en Tenango de Doria. Sin embargo, su acceso sigue siendo controlado por las comunidades locales, que buscan preservar tanto el entorno natural como el valor cultural del lugar. Este equilibrio entre conservación y difusión ha permitido que el sitio mantenga su esencia, ofreciendo a los visitantes una experiencia marcada por la historia, la naturaleza y la espiritualidad.