Editorial

Un grito desesperado 

#InPerfecciones
El 17 de noviembre quedará en el recuerdo de la raza humana y es que este día, hace un año, se reportó el 1er caso de covid 19.  A la distancia no se ve que hayamos avanzado mucho, los casos siguen aumentando y la sociedad esta agotada. 

 

Dr. Jaime Del Río / @Delrioj
editorial@inperfecto.com.mx

 

El 17 de noviembre quedara en el recuerdo de toda la raza humana y es que este día, hace un año, se reportó el 1er caso de covid 19. Se trataba de un campesino de la provincia de Hubei, de la cuál Wuhan es la capital. Un hombre de 55 años que manifestaba una neumonía atípica, y desde ese momento los casos se fueron incrementando en un promedio de 5 al día. El  20 de diciembre había reportados más de 60 contagiados. 

 Li Wenlian, fue unos de los primeros médicos que reportó a un grupo de pacientes que presentaba síntomas parecidos al SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que en el 2002 casó una epidemia por otro coronavirus (SARS Cov1). Las autoridades de salud chinas silenciaron al médico, fue una política de hostigamiento y de negación sobre los hechos contundentes. 

Unas semanas más tarde, las autoridades de este país tuvieron que reconocer la existencia de esta nueva enfermedad, fue hasta el 5 de enero, para ese entonces ya era demasiado tarde, los casos se reportaban por miles y la exportación a nivel mundial comenzaría en muy poco tiempo. Los países aledaños cómo Japón y Corea fueron de los primeros, la movilidad con la que contamos hoy en día fue uno de los principales factores para su rápido esparcimiento.  Las autoridades de salud del país asiático son grandes responsables del esparcimiento y de no generar un plan de contención efectivo, todo por no querer enfrentar al mundo y poner cara de vergüenza por el desastre. 

Que familiar me suena esto, recuerdo qué en los meses de enero y febrero, las autoridades de salud mexicanas minimizaron los acontecimientos, dijeron que se trataba de una gripita, que no llegaría a México, que estábamos perfectamente preparados. Trieste realidad, a un año del reporte del primer caso. 

Nuestro país reportó el primer caso de Covid el 27 de febrero del 2020, se trataba de un mexicano había viajado a Lombardía Italia, más casos se sumaron con el paso de los días, todos habían importado el virus de otros países. La curva fue creciendo y el incremento comenzó a darse de manera importante. Para el 18 de marzo teníamos 118 casos y una defunción.  

España e Italia vivían el embate mas intenso de la pandemia, los servicios hospitalarios desbordados y las personas muriendo en casa y en las salas de urgencias esperando ser atendidas. Los médicos tenían que decidir a qué persona le daban los respiradores y a quienes los sentenciaban a muerte.  Una historia de horror, y recuerdo perfectamente que me repetía una y otra vez, “que esto no pase en México”. 

Pero la realidad siempre supera a la ficción, ocho meses después que tenemos: Un país en la quiebra económica y un sistema de salud agotado, muy limitado de recursos, la tasa mundial más alta de muertes entre el personal de salud. Más de 1 millón de contagios y casi 100 mil fallecidos, reconocidos oficialmente, más otros 140 mil sospechosos de haber muerto de lo mismo. Ocupamos el deshonroso 4º lugar entre los países con más defunciones, superando a España e Italia. 

El manejo que se ha dado a esta pandemia ha sido lento y altamente ineficiente, desde el principio se desestimó la gravedad del problema, haciendo llamados a la población para que no dejara de salir de su casa, a que no usara cubrebocas, las constantes afirmaciones sobre el control de la curva de contagios,  haciendo ahorros mezquinos con las pruebas de diagnóstico y el equipo de protección de los médicos, soy testigo de que no llegó a tiempo. 

Las autoridades sanitarias tuvieron al menos 3 meses para crear un plan integral de acción, uno que incluyera a dependencias cómo las secretarías de economía y educación,  desgraciadamente vimos que no hicieron su trabajo, se limitaron a esconder y maquillar cifras, a presentar la información de manera poco clara o amañada por decir lo menos. 

No existían planees de acción, los hospitales tuvieron que crear el propio, los tratamientos y el manejo de pacientes Covid y no covid, considerando los escasos recursos que el congreso hizo el favor de recortar en el 2020, menos el personal que caía enfermo.  Las escuelas cerradas comenzaron a utilizar con gran éxito los recursos tecnológicos, y ¿qué pasó con los millones que no tienen acceso a estos?, están abandonados, tomando clases en un televisor que no les permite interactuar, son unos de los grandes sacrificados de la pandemia. 

El otro gran sacrificado es el sector económico, no me refiero a los empresarios y las grandes compañías que tienen forma de afrontar estas contingencias o que tienen acceso a préstamos de grandes sumas de dinero, hablo por las micro y pequeñas t6ygvempresas, esas que generan más del 80% de los trabajos, esas que no tienen apoyos ni acceso a créditos. Una gran parte no pudieron mantenerse, el personal fue despedido. Tan sólo en la ciudad de México cerraron más de 35 mil negocios en estos 8 meses, es una locura. 

Una de las cosas que más causa enojo es el viejo discurso de que vamos bien y que e esta apoyando a todos, estamos hasta la coronilla de que nadie asuma su responsabilidad y que vea por el bien de los mexicanos, los gobiernos estatales pintaron su raya y comenzaron a manejar la pandemia de la mejor manera que creyeron. 

Uno de los estados que ha tratado de hacer bien las cosas es la CDMX, después de varios altercados con la secretaría de salud, la jefa de gobierno comenzó a manejar su propia estadística, realizó un censo de posibles enfermos y ha sido mas responsable en el manejo de los recursos hospitalarios.  Se ha preocupado por mantener la reactivación económica sin sacrificar la vida de las personas, tarea muy complicada en estos momentos, vivimos un repunte de casos a nivel nacional y la CDMX no es la excepción. 

Es buen momento para señalar que la población que inicialmente estuvo en casa, ya no lo está, es esta la causa del repunte de casos. Principalmente los más jóvenes, en un acto de irresponsabilidad social han salido a fiestas, reuniones o simplemente a lugares concurridos, algunos de ellos sin las mínimas medidas de protección o normas de conducta. La tasa de mortalidad en este grupo aumento al doble y aunque siguen siendo muy pocos casos el impacto es sobre los grupos vulnerables, las personas mas grandes y recientemente adultos jóvenes.  A mi oído han llegado decenas de historias en las que los más jóvenes llevan el virus a la casa y fallece primero los abuelos y hasta alguno de los padres.  

Por favor quédense en la casa,  he recibido invitaciones para reuniones, fiestas o salidas de fin de semana, ¿es que no ven la situación? , ¿creen que el cubrebocas es un manto celestial de protección?, ¿asumen que la distancia de 1.5 mts los protege contra todo? O simplemente por postear una foto en la que recurrentemente escriben la palabra “cuidándonos” ¿no se van a enfermar?  Me he preguntado en esta semana mas de una decena de veces ¿necesitas realmente hacer una fila de una hora para comprar tu bolsa de marca?, ¿Te hacen falta esos Jeans que saliste a comprar? 

Cada uno es artífice de su destino, corres tus propios riesgos y enfrentas sus consecuencias, pero nadie experimenta en cabeza ajena. Lo veo en la mirada de los pacientes que enferman, el sentimiento de muerte que pesa sobre ellos, la verdad es que no se lo deseo a nadie y por ello quiero que estas palabras te lleguen y despierten tu conciencia. 

Hagamos caso al último llamado de La Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, para recluirnos y sólo hacer las salidas necesarias, cómo ir al médico o las compras del supermercado, el trabajo si no es posible hacerlo en casa, evitemos con ello volver al semáforo rojo, las consecuencias serían mucho más graves que las generadas en los meses pasados, va a haber más hambre y muerte. Hago un atento llamado a todos para que no relajemos las medidas de prevención contra el coronavirus, de verdad es un grito desesperado.

 

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