Editorial

VULGAR CONFRONTACIÓN

#InPerfecciones
Al final, las cifras oficiales y las no autorizadas –o descalificadas- tendrán un fin, pero la responsabilidad es compartida.

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

El Presidente ha dicho ya en varias ocasiones que en materia sanitaria “lo peor ya pasó”, pero –como siempre- no dice para quién, y es que una cosa es mandar un mensaje de confianza y otra minimizar los hechos; desde luego que a ningún mandatario le gustan las cifras negativas en cualquier materia y menos cuando se trata de su administración, sin embargo, pensando en cifras oficiales sería irresponsable cerrar los ojos a 53,000 fallecidos por causa de COVID-19, que, a pesar de haber endilgado la responsabilidad a los ciudadanos de los números fatales, no deja de ser una referencia negativa en el record de la 4T.

 

La molestia del Presidente con los medios de comunicación –conservaduristas- por dedicarse a difundir con lujo de detalle las cifras oficiales sobre la pandemia, además de ser un despropósito sigue siendo muestra de dos cosas, la primera es la intolerancia a la crítica sobre el manejo de la pandemia –y de otros temas-, y la segunda es el desgaste discursivo que se repite constantemente y que López Obrador ha bautizado como su derecho de réplica.

 

Pero el derecho de réplica estrictamente se tendría que dar en el marco de un debate sobre pandemia, sobre la gestión de la misma, sobre los números, etc. pero ese derecho de réplica en lo único que se ha convertido –o transformado- es en una pasarela de descalificaciones en contra de los medios de comunicación y cuanto crítico le salga al paso, total, que el Presidente “más insultado de la historia de México” únicamente se ha enfrascado en un jaloneo tan infantil que termina por dejar en ridículo a los científicos de los que se rodea con moralinas, decálogos, etc.

 

Al final, las cifras oficiales y las no autorizadas –o descalificadas- tendrán un fin, pero la responsabilidad es compartida y la revisión de la gestión de la pandemia tendrá que arrojar responsables en cualquier ámbito y lo deseable será que bajo toda esa parafernalia de “vamos bien”, “ya pasó lo peor” y “somos el país al que menos a golpeado la pandemia”, no se sume un “pudo ser peor”, porque en realidad no tenemos la certeza del alcance que tendrá la emergencia sanitaria, no sabemos si lo peor está por venir, porque bajo la lógica del Presidente si el pueblo de México es “bien aguantador”, que más da si le dicen un par de “mentiritas piadosas” extra.

 

A López Obrador no le gusta que lo “insulten”, y está bien, de hecho a nadie le gusta ser insultado, pero si el Jefe del Ejecutivo no esta dispuesto a debatir, corremos el riesgo de seguir escuchando las aburridoras mañaneras entrampadas en una vulgar confrontación.

 

#InPerfecto 

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