Editorial

¿SUEÑO O LA OTRA REALIDAD?

#InPerfecciones
*Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos” –Walt Disney

 

Maikel Ansted Hoffmann / @AnstedM
maikel.ansted@inperfecto.com.mx / maikel.ansted.hoff@gmail.com

 

Ojalá pudiera tener la oportunidad de ver un mundo nuevo, un mundo donde la competencia desapareciera y diera lugar a la cooperación. Este es un grito de esperanza que fácilmente se ahoga cuando pasan los años poéticos de la adolescencia. Debemos entrar, cuando llegamos a cierta edad, al mundo de los hechos, al mundo donde la ilusión deja su paso a la fría realidad.

Este 2020 parece que fuera a terminar con la pandemia y todos confinados.

¿Y qué? Podemos preguntarnos. ¿La vida seguirá igual, nada cambia, seguimos llorando por un pasado ilusorio y absurdo? Más ahora… Siento que nos situamos casi siempre del lado espectador, de las empresas, de los demás, del gobierno, de la iglesia, etc., pero pocas veces aceptamos el compromiso. Aparentemente la actitud de espectador nos produce cierta tranquilidad, ¡al fin que no soy yo el responsable de todos los males que nos aquejan! Sin embargo, ¿Qué hago yo en este momento y en mis circunstancias cotidianas, por los demás? 2020 ha sido un año aparentemente difícil, pero creo que para muchos de nosotros ha servido de excusa: encontramos a quien culpar.

Soñar es fácil: que México vuelva a ser el país romántico de los años cincuenta, donde todo era bonanza, donde tan sólo por creer en la Virgen de Guadalupe y en el triunfo de algún equipo deportivo hacía felices a chicos y grandes. Eso se acabó. Ahora tenemos realidades nada agradables en qué pensar: la gasolina ha subido de manera exagerada, no hay trabajo y muchos siguen sosteniendo ese lujo y la opulencia de muy pocos.

Me pregunto a veces por qué no reaccionamos, porque seguimos permitiendo situaciones en las cuales se nos suprime como seres humanos. Y en una gran mayoría de los casos no encuentro respuesta. ¿Sera acaso que hemos perdido nuestra identidad, nuestra esencia como personas y como mexicanos? ¿Hemos perdido o confundido el contacto entre el pueblo y el gobierno y lloramos porque este último no nos representa? De ser así, ¿por qué seguimos igual, por qué nos negamos a cambiar, por qué no protestamos y hacemos algo en realidad por nosotros y por nuestro país?

No sentir y olvidar es quizá lo que deseamos, deseamos que México sea nuevamente el país en donde nuestros papás vivían felices. Tristemente nos engañamos. Estamos mal y es el momento de cambiar o, de lo contrario, estaremos perdiendo una oportunidad que será muy difícil vuelva a presentarse.

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Saludos, un abrazo virtual.

 #YoMeQuedoEnCasa

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