Cultura

Escribir para escapar… para reflexionar.

#Cultura
“Así como la lectura, la escritura nos permite pausar nuestra cruda realidad”

 

Fernanda S. Weffru / @justmaryfer
fernanda.s.weffru@inperfecto.com.mx

 

Ante la inminente situación que domina al mundo en estos momentos, la cuarentena ya no es una opción, sino un deber. Y aunque para muchos no supone un problema, para otros sí lo es; existen muchísimas personas que no están acostumbradas a estar 24/7 en casa y deben mantener tanto la mente como el cuerpo ocupados. Además, se agotan los quéhaceres, las tareas, las series, películas y libros que uno agregó a su lista de “más tarde” y esto no hace más que aumentar la ansiedad y evidenciar el encierro.

Por eso, el día de hoy nos alejaremos un poco del fomento a la lectura que se acostumbra en este apartado y nos enfocaremos un poco en la escritura, no académica, cercana a la creativa y como un ejercicio de reflexión y liberación (muy accurate para estos últimos días). 

Ojo, con esto no estoy diciendo que uno debe dejar de leer, al contrario, ahora que tenemos casi todo el tiempo del mundo, deberíamos aprovechar para terminar aquel libro que prometimos completar como propósito de año nuevo o, quizá, continuar con aquella novelita que no se pudo terminar de leer porque no nos atrapó lo suficiente.  

En estos días en los que la cuarentena nos regala ese tiempo que la rutina nos arrebata, nuestra mente definitivamente está pensando más de lo normal.  Y escribir lo que sentimos, queremos, odiamos y deseamos es un buen método para desahogarnos. Escribir es una actividad que nos lleva bastante tiempo porque hay que encontrar las palabras, la inspiración y los ánimos para hacerlo, pero es un ejercicio que, al final del día, vale mucho la pena.

Hoy en día se conoce como bujo (diminutivo de bullet journal) a lo que muchos conocimos como diario. Ahora ya no sólo se trata de escribir el día a día, también se planea el año, se hacen moods trackers (espacio en donde uno lleva un seguimiento del humor/genio de sí mismo durante el día), se adjuntan listas, metas, deseos, ideas, inspiraciones, reseñas de libros, de álbumes de música, de películas y hasta diarios de viaje. Se trata de un cuaderno personal muy completo en donde uno puede plasmar sus ideas y disparar la creatividad.

Todo empieza con una página en blanco (o punteada) en donde uno crea sus propios escenarios. Lo maravilloso del journaling es el sentarse a planear, trazar, dibujar, colorear, recortar, entre muchas otras cosas (el límite es tu imaginación) y perder la noción del tiempo mientras uno escribe de lo que más le gusta: de la película que acaba de ver, del libro que terminó, de la canción que le gustó, ¡de cualquier cosa!

En estos tiempos, el escribir lo que nos diríamos a nosotros mismos, torna todo este asunto un poco romántico. Lo mejor de todo, es que no se necesita ser un máster en creación literaria para empezar, es más, la mayoría de las veces el bujo parece una obra dadá: imágenes por aquí y palabras por allá que aparentemente no tienen ningún orden o sentido para el otro y para nosotros sí. Aunque, ¿no es así como guardamos toda la información en nuestra mente? 

De pronto nos preguntamos cómo podemos empezar un bullet jorunal, si existe alguna fecha en específico o si tenemos que iniciar el primer día del año, pero no. El bujo puede iniciarse cuando uno sienta que debe empezar a escribir y tener en papel y letras todo lo que su mente guarda y muchas veces amenaza con olvidar. 

Afortunadamente, existen muchos videos en YouTube de cómo iniciarse en esto del bujo, así como ejercicios de lettering para decorarlo de una forma más estética y hasta sugerencias de stickers, colores y demás tips que harían de tu diario algo muy tú. Aprovechemos este tiempo en casa para reencontrarnos con nosotros mismos, para retomar todas esas actividades recreativas que con el tiempo fuimos dejando de lado y sustituyendo con otras que, para ser sinceros, no nos dejan nada bueno. Desconectémonos un poco de la realidad y disfrutemos un momento de reflexión y expresión.

Recuerda que no existen escritos buenos o malos, y si nunca te has sentado a escribir algo, no le temas a la página en blanco, la práctica hace al maestro. Quizá, si te atreves, encuentres tu vocación o descubras tu talento. 

 

 

#InPerfecto

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