Editorial

GENTILEZA DIPLOMÁTICA.

#InPerfecciones
¿Qué tiene México para ofrecer y presumir a Evo Morales además de su gentileza diplomática? ¿democracia? ¿respeto a las instituciones? ¿presunción de paz social?

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

La tradición mexicana de otorgar asilo político a los oprimidos o perseguidos por los regímenes represores es reconocida internacionalmente, eso nos pone en un lugar muy especial dentro del continente, que, históricamente ha sido escenario de episodios muy vergonzosos en materia del irrespeto a la libertad de expresión y violación a los derechos humanos, en fin, México ha sido el puerto seguro de personajes notables pero también de asilados desconocidos que pudieron salvar la vida y recuperarse de las vejaciones autoritarias infringidas a su persona y familias.

Los hechos ocurridos en Bolivia tienen como ingredientes no solo la opacidad de un proceso electoral enrarecido, sino también la oportunidad que en la coyuntura encontró la oposición a Evo Morales para caer en la trampa de sentirse arropada por el Ejercito para exigir la renuncia de Morales, que en automático los dejó como golpistas, creando un perímetro alrededor de la población civil que exigía el respeto al proceso electoral y que lamentablemente ha pasado a segundo plano debido a que los reflectores se encuentran dirigidos hacia el tema del golpe de estado y la salida del ex presidente Morales de Bolivia.

La coyuntura que ha generado en México el ofrecimiento de asilo político a Evo Morales no tiene precedentes. Por un lado el discurso de izquierda celebra dicho ofrecimiento argumentando la tradición nacional y la salvaguarda de la integridad del ex mandatario boliviano, por otro lado la oposición censura el ofrecimiento argumentando que las condiciones en las que se hace el ofrecimiento se encuentran tergiversadas debido a que el asilo se ofrece a perseguidos por un régimen y no a los “dictadores”. El punto es que ha quedado de lado aquel argumento de no intervención en los asuntos de otros países que ha puesto en la mesa el gobierno de la 4T, salvo que se tenga de por medio la integridad de un “camarada” de izquierda, y aquí es justo donde el análisis de la congruencia debe ser sumamente acucioso y sobre todo con mucha autocrítica.

Toda la coyuntura social que generará la estancia del ex mandatario boliviano en México, nos pondrá en el escenario donde tendremos que observar como el refuerzo de ese sentimiento de superioridad moral que presume la 4T se utilizará como escudo en contra de cualquier argumento que pretenda tocar al “héroe boliviano” como si se tratase del resguardo de las reliquias de un santo, sin embargo, si sacamos de la ecuación toda crítica sobre la actuación del ex mandatario boliviano en su país, la pregunta es ¿qué tiene México para ofrecer y presumir a Evo Morales además de su gentileza diplomática? ¿democracia? ¿respeto a las instituciones? ¿presunción de paz social?, pongamos en perspectiva estos elementos, porque en el discurso de la 4T que tanto alaba a Evo Morales como el ejemplo de esa izquierda a la que aspira llegar, tal parece que está haciendo todo lo contrario para situarse y tomar como directriz todos los elementos negativos que desembocaron en la dimisión de Morales al gobierno de Bolivia.

El momento en el que llega la coyuntura en Bolivia le ha caído como anillo al dedo al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador como una cortina de humo que ni mandada a hacer deja en segundo plano aspectos de una trascendencia nacional que no deben perderse de vista. La designación de la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos Rosario Piedra Ibarra en medio de un proceso de elección lleno de reclamos y opacidad, la iniciativa para modificar la estructura del Instituto Nacional Electoral, la entrada del FBI a México so pretexto de las pesquisas sobre el caso Le Barón, el estado de inseguridad en ingobernabilidad, etc. son temas que podrían pasar de noche bajo la completa atención a la llegada de Evo Morales a México. Centrar la atención en el culto a los personajes de izquierda nos podría hacer caer en la trampa de celebrar una doctrina en tanto, tras bambalinas, se cocina lo que en definitiva nos afectará en lo futuro.

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