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Xoloitzcuintle

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El xoloitzcuintle o xoloitzcuintlí es una raza canina prácticamente sin pelo con promedio de vida entre 12-14 años.

 

 

Raúl González
gonjimra@inperfecto.com.mx

 

MAH CUALLI TONALLI (BUENOS DÍAS)

HOY VAMOS A ESCRIBIR SOBRE EL PERRO…

 

Xoloitzcuintle

No debe confundirse con Perro sin pelo del Perú.

El xoloitzcuintle o xoloitzcuintlí es una raza canina prácticamente sin pelo con promedio de vida entre 12-14 años. Es originario de México; es presentado en tamaño toy, estándar y mediano. Se le conoce por su endemismo en ese país y su estrecha relación con la cultura mexica.

Existe otra variedad con pelo.​ Los perros que nacen con pelo siguen siendo xoloitzcuintles puros, y al cruzar a estos con uno sin pelo, también tienen crías sin pelo. En una camada pueden nacer cachorros de las dos variedades. Se le agrupa en los tres tamaños. Las dos clasificaciones mayores se destacan como perros guardianes, el miniatura como perro de compañía.

 

El 12 de agosto de 2016, el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera declaró al perro xoloitzcuintle como «patrimonio cultural y símbolo» de la Ciudad de México.

 

Etimología

La palabra xoloitzcuintle conlleva varios significados, uno de ellos es que proviene del náhuatl: Xólotl = dios del ocaso y gemelo de Quetzalcóatl, e itzcuintli = perro, “Perro de Xólotl”, otros autores descifran que Xólotl es el dios mexica de la vida y la muerte, que comúnmente era asociado con figuras monstruosas. El xoloitzcuintle también se conoce con el nombre perro pelón mexicano o perro azteca.

 

Origen

Este perro, natural de México, se cree específicamente del estado de Colima​, es una raza muy antigua, originada, según algunos cálculos, hace más de tres mil años.​ Según investigadores de la UNAM este perro tiene más de 7 mil años 10​ En la mitología mexica, se creía que los xoloitzcuintles acompañaban a las almas de los difuntos cuando viajaban al Mictlán, el inframundo, por lo que se les sacrificaba y enterraba junto con los muertos a los que debían guiar. Hay leyendas que hablan de que Xolotl le dio el xoloitzcuintle como regalo al hombre, después de haberlo fabricado de una astilla del Hueso de la Vida, el hueso del que toda vida fue creada.​ Debido a esto, los mexicas lo consideraban sagrado, y esta adoración se manifestaba en muchas representaciones esculturales y pictográficas. Se dice que los dioses tenían que descender a Mictlán y obtener un hueso que haría posible la formación de la humanidad. Xólotl se ofreció para efectuar tal hazaña, aunque eso implicará transformarse en un perro; el Xoloitzcuintle. Xólotl fue representado como hombre con cabeza de perro, representando la cara de venus nocturna acompañando al sol en su trayecto al inframundo. Tras el ocaso, el astro rey moría y luchaba con su ayuda para renacer al alba. Desde entonces este animal se convirtió en el favorito de los dioses. Cuando se cumplió el objetivo, se presentó ante el pavoroso Mictlantecuhtli, el señor de la Muerte, y le entregó el apreciado hueso. Entonces, el Xoloitzcuintle regresó al mundo de los vivos y los dioses pudieron crear al primer hombre y a la primera mujer. ​La tradición mexica apuntaba que debía ser completamente negro, porque si presentaba manchas en su cuerpo esto decía que ya había servido al alma de otro difunto. Además para el pueblo mexica, el Xoloitzcuintle tenía la capacidad de alejar y proteger los hogares de espíritus malignos, pero como todo para ellos era dualidad también representaba un lado maligno ya que se le identificaba con la enfermedad y deformidades físicas.

En el territorio mexicano, la primera manifestación encontrada de un perro fue en la Cueva del Tecolote, en Huapalcalco, estado de Hidalgo, 3500 años A.C. Hay evidencias de que diferentes culturas mesoamericanas tuvieron contacto con perros; entre ellas, los tlaxcaltecas, mayas, zapotecas, mexicas, por citar algunas. En el Códice Florentino (años 1500), fray Bernadino de Sahagún ya mencionaba a estos perros, de la siguiente manera:

“Otros perrillos criaban que llamaban xoloitzcuintle que apenitas ningún pelo tenían, y de noche abrigábanlos con mantas para dormir. Estos perros no nacen así sino que de pequeños los untan con resina, que se llama óxitl (“aguarrás”), y con esto se les cae el pelo quedando el cuerpo muy liso. Otros dicen que nacen sin pelo en los pueblos que se llaman Teotlixco y Toztlan.”

Después de la colonización europea, este tipo de perro estuvo muy cerca de desaparecer, y fue rescatado de la extinción por la apreciación hacia este perro por parte de los miembros de la Federación Canófila Mexicana (FCM), la cual inició un programa de registro y reproducción el 1 de mayo de 1956. A pesar de que fue exhibido en las competiciones de belleza canina, en los Estados Unidos desde 1883, y aceptado en las federaciones más respetadas, no logró gran aceptación popular. A mediados del siglo XX, su popularidad en México tuvo un renacer, y llegó a ser admitido en muchas federaciones caninas mexicanas. En el presente es reconocido por muchas de las más distinguidas federaciones en otros países y federaciones internacionales, como la Federación Cinológica Internacional (FCI). Existen pocas líneas de sangre, entre las más reconocidas internacionalmente están; línea tarango, orígenes y milenarios.​

Fuente: Wikipedia-La enciclopedia libre

 

Mictlantecuhtli-Mictecacihuatl

El Señor y la Señora(Dioses) del Mictlan la región de los muertos. A este lugar iban los hombres y mujeres que morían de causas naturales. Pero el camino no era fácil. Antes de presentarse ante el Señor y Señora de la muerte había que pasar numerosos obstáculos; piedras que chocan entre sí, desiertos y colinas, un cocodrilo llamado Xochitonal, viento de filosas obsidianas, y un caudaloso río que el muerto atravesaba con la ayuda de un perrito que era sacrificado el día de su funeral(lo enterraron rapido parece…) Finalmente el difunto llegaba ante la presencia de Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, los terribles señores de la obscuridad y la muerte. La tradición dice que entonces se le entregaba a los dueños del inframundo ofrendas. Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl fueron sin lugar a dudas las deidades a quienes se encomendaban a los muertos pero también eran invocados por todo aquel que deseaba el poder de la muerte.

 

Mictlan o Mitlán

(Del náhuatl “miqui” – morir), en la mitología mexica era el nivel inferior de la tierra de los muertos, y se encontraba muy al norte. Los guerreros que morían en el campo de batalla y las mujeres que morían en el parto no iban al Mictlan después de la muerte, estos iban al Ilhuicatl Tonatiuh (Camino del Sol); los “muertos por agua” (ahogados, tocados por un rayo o de hidropesía) iban al Tlalocan y los pequeños muertos antes de nacer regresaban al Chichihuacauhco (Lugar del árbol amamantador). Para llegar al descanso eterno, se tenía que hacer un duro viaje desde la Tierra al Mictlán, pero les ayuda el guardián del más allá Xólotl (Perro gigante). El Mictlan estaba formado de 9 lugares, 8 tenían retos para los muertos y en el 9 -el más profundo- podían alcanzar el descanso eterno.

 

Las nueve dimensiones del Mictlan

1.- Apanohuaia o Itzcuintlan: Aquí había un río caudaloso, la única manera de cruzarlo era con ayuda de Xólotl. Si en vida no se había tratado bien a algún perro, el muerto se quedaba en esta dimensión por la eternidad.

2.- Tepectli Monamictlan: Lugar donde los cerros chocan entre sí.

3.- Iztepetl: Cerro de navajas; este lugar se encontraba erizado de pedernales.

4.- Izteecayan: Lugar en el que sopla el viento de navajas; este era un sitio con una sierra puesta de ocho colinas y nevaba copiosamente.

5.- Paniecatacoyan: Lugar donde los cuerpos flotan como banderas; este lugar estaba al pie de la última colina del Izteecayan y ahí empezaba una zona desértica muy fría, compuesta de ocho páramos que había que recorrer.

6.- Timiminaloayan: El lugar donde flechan; aquí se decía era un sendero en cuyos lados manos invisibles enviaban puntiagudas saetas hasta acribillar a los pasantes.

7.- Teocoyocualloa: Lugar donde las fieras se alimentan de los corazones. En este pasaje, una fiera salvaje abría el pecho del difunto para comerle el corazón, ya que sin este órgano, la persona caía en un charco donde era ferozmente perseguida por un caimán.

8.- Izmictlan Apochcalolca: El camino de niebla que enceguece; en este lugar; se tenían que vadear nueve ríos antes de llegar al sitio donde le esperaba su descanso mortal.

9.- Chicunamictlan: Aquí las almas encontraban el descanso anhelado. Era el más profundo de los lugares de los señores de la muerte. Después de pasar todos estos obstáculos, se llega a la liberación de su tetonalli (alma). El viaje póstumo dura cuatro años.

Fuente: ECURED

 

TLAHUILCUAUHTLI

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