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El Lago de Texcoco fue el corazón del sistema lacustre del Valle de México, cuna de civilizaciones como la mexica
Isaí Maldonado / @ingviajero/ @Inge_viajero / @Ingeviajero
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¿Dónde se encuentra?
El área natural protegida del lago de Texcoco, ubicada en la cuenca del Valle de México, es un área de 14 mil hectáreas dotadas de gran biodiversidad, donde habitan 250 especies de flora y 370 de fauna.
Ubicación en Google Maps:
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El Lago de Texcoco fue el corazón del sistema lacustre del Valle de México, cuna de civilizaciones como la mexica. Tras siglos de desecación y urbanización, hoy resurge parcialmente como un espacio ecológico que busca recuperar su riqueza natural y cultural.

El Lago de Texcoco, actualmente cuenta con una ciclo pista ideal para aquellos que gustan de este deporte, o simplemente acostumbran a visitar y disfrutar de lugares naturales. No hay costo de entrada. En el lugar no rentan bicicletas por lo que tienes que llevar la tuya. Te aconsejo no desviarte de las rutas ya que el sitio es demasiado extenso y es muy fácil perderte si no conoces el sitio. Además, a lo largo del parque se han habilitado miradore para disfrutar mejor las vistas de los humedales, la flora y fauna del lugar. En especial, las aves migratorias que se pueden observar en distintas temporadas.

El pasado fin de semana realizamos una visita al Parque Ecológico del Lago de Texcoco, una reserva natural poco concurrida que combina restauración ambiental con historia viva. A pocos kilómetros del bullicio urbano, este espacio nos recuerda que el corazón lacustre del Valle de México aún late, aunque en silencio.

Para este recorrido, nuestro guía fue Don Rafael Villanueva, uno de los últimos trabajadores lacustres de la zona. Con varias décadas de experiencia, él representa una tradición que se resiste a desaparecer: la obtención artesanal de productos naturales como el tequesquite, la espirulina y el ahuautle.

Don Rafael nos explicó cómo el tequesquite, una sal mineral usada desde tiempos prehispánicos, se recolecta cuidadosamente de las costras salinas que aún se forman en ciertas partes del lago seco. Es un proceso que requiere paciencia, conocimiento del terreno y respeto por el entorno.

También nos habló de la espirulina, un alga microscópica que crece de forma natural en los remanentes de agua alcalina del lago. Su cosecha, aunque escasa hoy en día, sigue siendo valorada por sus propiedades nutricionales y por su papel en la dieta ancestral mexica.

Pero sin duda, lo más sorprendente fue el ahuautle, también conocido como “el caviar mexicano”. Este manjar, que proviene de los huevecillos de una especie de mosquito acuático del lugar, se recolecta en ciertas temporadas y requiere condiciones muy específicas que solo conocedores como Don Rafael pueden identificar, así como acondicionar.

Lo que estos productos tienen en común no es solo su origen natural, sino la profunda conexión cultural que mantienen con la identidad de los pueblos del altiplano. Don Rafael no es solo un recolector: es un guardián del conocimiento ancestral

Mientras el Parque Ecológico del Lago de Texcoco florece como un símbolo de restauración ambiental, historias como la de Don Rafael Villanueva nos recuerdan que conservar también implica escuchar y proteger las voces de quienes han habitado y trabajado este territorio durante generaciones.




