Editorial

¿Deporte a pesar de las circunstancias actuales?

#InPerfecciones
El próximo verano viene cargado de eventos deportivos a nivel mundial, pero su realización sigue en tela de juicio por el COVID-19.

 

 

Jorge García Vielma
jorge.garcia@inperfecto.com.mx 

Por momentos llega a parecer que la pandemia a causa del COVID-19 nunca existió porque de a poco las cosas vuelven a tomar el rumbo que tenían antes del encierro, y el mundo deportivo toma ventaja en este tipo de cuestiones. De a poco circulan con mayor frecuencia las noticias donde se toca el tema que los asuntos deportivos comienzan a desarrollarse de manera habitual, ¿es bueno o malo? Depende la óptica, están quiénes ven en la actividad deportiva un desahogo para la apremiante situación pandémica, pero también alzan la mano aquellos que consideran que el mundo debe atender cuestiones más importantes antes que alguna competencia.

El año pasado, cuando el mundo se vio sometido a una nueva cepa de coronavirus, el calendario marcaba que debían de celebrarse grandes justas deportivas como: Juegos Olímpicos (JJOO), Copa América y Eurocopa; pero no quedó más que postergar su realización confiando que en algunos meses todo estaría mejor y el mundo se declararía listo para poder disfrutar tales eventos, los pronósticos no fueron del todo precisos. Tal parece que ahora existe un apremio porque dichas competencias se realicen a pesar de no tener la certeza de que el virus va a ceder aunque sea un poco, ¿el deporte puede esperar? Esta pregunta surge a partir de una afirmación donde se cree firmemente que el campo deportivo paró, en su totalidad no es así porque las actividades se siguieron realizando, quizá no a dimensiones mayúsculas pero continuaron. En otras palabras, el espectáculo se detuvo pero el deporte no.

Gran parte del mundo volteará su mirada hacia Tokio porque finalmente darán inicio los JJOO o al menos eso se tiene presupuestado porque en días recientes las autoridades niponas aún no descartan la cancelación de dicho evento por los estragos de la pandemia. Lo mismo ocurre en Sudamérica, particularmente en Argentina y Colombia que serán anfitriones de la próxima Copa América, pero los rumores señalan que la nación albiceleste se estaría bajando del barco debido al incremento de casos positivos de COVID-19 y todo quedaría en manos del país cafetero. Esta es una partida que aún no se gana, y acelerar la contienda parece que no arrojaría resultados del todo favorables.

Es cierto, la mayoría de los deportistas participantes comienzan a ser inmunizados pero no todo debe recaer aquí, hay múltiples cuestiones que aún no cuentan con claridad respecto a que se debe hacer y son éstas las que resultan un peligro para la sociedad en general. Las competencias se pueden realizar, pero ¿a qué costo?, ¿es conveniente? Por momentos se puede vislumbrar una tregua por parte del virus, la cual da pauta para comenzar a desarrollar más actividades casi como en el pasado, pero también hay escenarios donde todo parece nublarse y regresar de nueva cuenta a las medidas precautorias. Detener por un momento el negocio y el espectáculo no es algo prohibido pero sí complicado, el deporte siempre estará a pesar de todas las circunstancias.

Rueda el balón, rueda la vida.

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