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Desde la butaca: Núremberg y la convivencia entre normalidad y horror

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La película nos lleva a reflexionar acerca de la justicia, la moral y la naturaleza del mal.

 

 

Alejandro Animas Vargas / @alexanimas
animasalejandro@gmail.com

Recientemente se estrenó la película Núremberg. El Juicio del siglo, protagonizada por Russell Crowe, quien ofrece una buena interpretación, recordando algunos de los momentos más destacados de su carrera. La trama se sitúa históricamente en el contexto inmediato posterior a la rendición de Alemania en mayo de 1945, cuando es detenido el mariscal Hermann Göring, considerado el segundo hombre más poderoso del régimen nazi, solo por detrás de Adolf Hitler.

Tras su captura, y la de otros más, como Rudolf Hess, también muy cercano al Führer, las fuerzas aliadas de Inglaterra y principalmente Estados Unidos (aunque en la realidad también participaron Francia y la URSS) se plantearon la cuestión jurídica, política y moral de cuál debería ser la postura ante los crímenes cometidos por el régimen nazi: una ejecución sumaria o un juicio. La decisión de optar por lo segundo implicó la creación de un tribunal internacional sin precedentes, instalado en la ciudad de Núremberg. En este escenario, Göring, junto con los otros jerarcas, fueron al mismo tiempo sometidos a evaluaciones psicológicas con el fin de comprender los perfiles de personalidad detrás de quienes habían encabezado uno de los regímenes más crueles e inhumanos de la historia. Al final, y no es ningún spoiler, Göring termina sentenciado a morir en la horca, pero se suicida tomando cianuro en su celda.

La película logra captar dos aspectos interesantes. El primero de ellos fue la decisión de juzgar a los mandos nazis y no solamente ejecutarlos. A primera vista, podría parecer una determinación obvia; sin embargo, en su momento no lo era, dado que no existía un marco jurídico internacional que permitiera juzgar crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Ante dicha carencia, se corría el riesgo de que los acusados pudieran ganar simpatías durante el juicio e incluso salir libres, y de esta forma, avivar los sentimientos nacionalistas en la población alemana.

Sin embargo, los juicios demostraron que incluso frente a la barbarie más brutal, se le debía responder con un sentido civilizatorio. Los juicios de Núremberg no solo buscaban castigar a los culpables, sino también documentar, exponer y dejar testimonio histórico de las atrocidades cometidas por el régimen nazi. En el libro Las entrevistas de Núremberg, de Robert Gellately, además de ofrecer una transcipción de las entrevistas psicológicas que se hicieran durante los juicios, se narran de manera magistral las tensiones en torno a la construcción de una justicia internacional incipiente.

Las dudas acerca de que miembros del Tercer Reich fueran castigados por un tribunal también las podemos ver en la pelicula de 1961, Juicio en Núremberg. La trama es sobre el proceso a varios jueces del regimen nazi, entre ellos el exministro de Justicia de Hitler, un afamado y respetado doctor en derecho (interpretado magnificamente por Burt Lancaster) que en su primera declaración desconoce la legalidad del tribunal internacional. Posteriormente, y de manera más profunda, el argumento de la defensa era que los acusados actuaron conforme al marco legal vigente, por lo que a ellos solo les correspondía ejecutar y no decidir sobre si las leyes eran justas o no.

Sin embargo, la acusación sostuvo que estos funcionarios actuaron de manera consciente y que al validar y ejecutar leyes vigentes, validaron la injusticia contra la población judía, contribuyendo a generan las condiciones para llevarían al holocausto. Hacer cumplir una ley injusta no los eximía de responsabilidad moral, dado que renunciar a sus cargos era una opción. Al final, tampoco es spoliler, todos fueron declarados culpables.

El segundo aspecto que aborda la película de Núremberg, es la cuestión de la aparente normalidad de las personas. Göring es retratado como una persona inteligente, vanidosa y manipuladora, pero al mismo tiempo como un padre de familia preocupado por su esposa e hija. Si una persona viera la película sin tener el contexto del papel que jugó Göring en el régimen nazi, la guerra y el holcausto, hasta podría simpatizar con él, y eso es simplemente, perturbador.

Tenemos la creencia de que los asesinos y los genocidas son personas malignas todo el tiempo, pero no siempre es así. Y por si fuera poco, son apoyados por individuos ordinarios que “solo hacen su trabajo” de manera obediente, conformista o cegados ideológicamente. En este sentido, las atrocidades del nazismo no fueron únicamente obra de unos cuantos líderes, sino también de una vasta red de colaboradores que “cumplían con su deber” sin cuestionar las implicaciones éticas de sus acciones.

En esta misma cuestio podemos citar las películas Conspiración de 2001) y La Conferencia de 2022, las cuales abordan el mismo hecho: en la villa Wannsee, se reunen por unas horas altos cargos del gobierno nazi para encontrar la manera más rápida y fácil de cumplir con las instrucciones de Hitler. Con frialdad burocrática, como si se tratara de refrigeradores o algun otro producto, discuten implicaciones, costos y tiempos de logística, de transporte, de orden, etc. Al final llegan, de manera aterradora, a lo que llamaron eufenísticamente, la solución final a la cuestión judía.  Sin ningún cuestionamiento moral o humano, los participantes terminan felicitándose entre sí por encontrar la solución administrativa más eficiente, la que llevaría a millones de judíos a los campos de concentración y a las cámaras de gases.

Una película más que podemos agregar es Zona de interés de 2023 que muestra la vida cotidiana de una familia con sus asuntos diarios: la mamá preparando la comida, las hijas jugando en el jardín y el papá enojado porque sus botas están sucias. Nada fuera de lo normal excepto que al otro lado de la barda de la casa familiar está el campo de exterminio de Auschwitz, del cual el papá es el encargado. La convivencia entre la normalidad y el horror absoluto resulta difícil de asimilar.

Regresando a Núremberg. El Juicio del siglo, la película nos lleva a reflexionar acerca de la justicia, la moral y la naturaleza del mal. En un mundo donde persisten conflictos y violaciones graves a la dignidad y los derechos humanos, donde personas normales realizan o permiten actos atroces, recordar las lecciones de Núremberg resulta no solo pertinente, sino necesario.

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