Editorial

VIEJA Y NUEVA JUSTICIA.

#InPerfecciones
Sería ingenuo pensar que el único interés de extraditar a Lozoya a México es para por fin hacer justicia y dar un mensaje contundente de cambio.

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

El dilema se antoja complejo, ¿qué se prefiere?, ¿”justicia” nueva o “justicia vieja”?, pensemos primero en la “justicia vieja”, es decir, la forma como en el pasado se montó todo un andamiaje para mostrar el músculo político y jurídico en contra de ejemplares corruptos que servían de “chivo expiatorio” –léase “la Quina” o Elba Esther Gordillo- para “legitimar” la presencia o elección de un nuevo régimen que como ya sabemos se llenaba la boca durante campaña ofreciendo terminar con la corrupción de éste país como parte de un engaño sistemático, ¿el resultado?, simple, procesos largos y tediosos que terminan con una indignante exoneración y ya, carpetazo al tema.

 

Ahora bien, pensemos en la “justicia nueva”, es decir, la forma como en el presente se monta todo un andamiaje para mostrar músculo político, jurídico y moral en contra de ejemplares corruptos –del pasado- que servirán como legitimadores de un régimen que se llenó la boca durante campaña prometiendo terminar con la corrupción de éste país pero con el ingrediente ideológico de “la transformación”, que vaya que resultó todo un éxito de “marketing” político en las urnas, ¿el resultado?, simple, una burda mascarada que exhibe una vez más a la clase política que detenta el poder.

 

¿Cuál es la diferencia entre las dos “justicias” expuestas?, ¿de fondo?, ninguna, ¿de forma?, los actores de la puesta en escena y los ajustes al guión discursivo. Pretender el cambio desde lo político se antoja improductivo cuando los actores se intercambian o jalonean el poder y pierden de vista que en materia de justicia en México lo que se ha privilegiado es la impartición selectiva y discrecional de la misma y plantear reformas se vuelve redundante y abigarrado si lo que no se privilegia es el apego a la ley.

 

Agronitrogenados y Odebrecht, casos en los que se encuentra implicado Emilio Lozoya son un claro ejemplo de lo que significa esa justicia selectiva y discrecional que le ha otorgado una serie de privilegios al ex director de Pemex para enfrentar su proceso en libertad, en ese sentido Lozoya Austin goza de excelente salud jurídica como testigo protegido y que a la vez protege los intereses políticos del Presidente y su 4T de cara al proceso electoral del 2021. Sería ingenuo pensar que el único interés de extraditar a Lozoya a México es para por fin hacer justicia y dar un mensaje contundente de cambio, sin embargo, paradójicamente lo que se celebra es que el Presidente ponga sobre la mesa el argumento de que a Lozoya se le toma en consideración debido a que está dispuesto a cooperar, sin duda es el Presidente más “humanista de todos los tiempos”.

 

Para como se encuentra el escenario, especular es totalmente válido, lo kafkiano del proceso nos permite pensar que los personajes que serán delatados pertenecerán a la vieja mafia del poder que no se ha ceñido a la nueva mafia del poder que se disfrazó de movimiento para servir de madriguera protectora de añejos y nuevos corruptos –léase MORENA-.

 

#InPerfecto 

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