Editorial

EXPECTATIVA.

#InPerfecciones
A prueba está a partir de este momento el apuntalamiento y legitimación del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en materia de impartición de justicia.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

Total que de todos no se hace uno, porque de cualquier modo el vínculo entre unos y otros termina por revelar el porque de sus acciones, y ya sea porque efectivamente entre ellos son familia o porque un pasado partidista los hermana y con ello en automático es posible comprender que lo que bien se aprende jamás se olvida.

La detención en España de Emilio Lozoya ex director de Pemex durante el gobierno de Enrique Peña Nieto –su compadre y amigo- fue la noticia que puso contenta a la actual administración por lo que representa en términos de imagen, lo mismo que representa el hecho de haber celebrado la detención en Estados Unidos de Genaro García Luna, sin embargo, la detención de estos personajes que representan a las dos administraciones anteriores no implican necesariamente que la aplicación de justicia en México vaya a llevarse a cabo en su totalidad ya que sobradamente conocemos como la Fiscalía suele integrar las investigaciones con sendos vacíos que terminan por echar abajo procesos como el caso de Javier Duarte que después de ser acusado hasta del “pecado original”, terminó presuntamente acusado del robo de un cambio que no le devolvió a su abuela y que en cualquier momento lo podría dejar en libertad.

A prueba está a partir de este momento el apuntalamiento y legitimación del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en materia de impartición de justicia por lo que representa la detención de Lozoya, y una vez que sea superada la extradición y suponiendo que llegue pronto a México aquel que en algún momento amenazó con revelar todo lo que sabe de muchos compañeros de su oficio, necesariamente nos hacen preguntarnos ¿a quien o quienes se refiere? ¿son ex compañeros de partido ahora en el Gobierno?.

Desde luego que la respuesta a estas preguntas nos llenan de emoción y expectativa por ver como muchos políticos comenzarán a desmarcarse para evitar ser relacionados, otros comenzarán a tramitar amparos, prepara pruebas de descargo, testigos que confirmen coartadas, etc. como parte de los preparativos para uno de los procesos más esperados en los que se supone habrá justicia para “devolverle al pueblo lo robado”, o al menos en el discurso así argumentarlo aunque se destine a fondear un sorteo o algún programa social en lugar de regresarlo a donde pertenece, pero esa es harina de otro costal porque hasta que no esté caminando el proceso en contra de Lozoya de manera sólida y contundente como la “calidad moral” de la 4T, celebrar como lo han hecho resulta estéril, ya que el problema no son las leyes, sino la falta de una correcta aplicación de la misma que en materia de política y sus justificaciones, no importa quien se encuentre al frente del Gobierno, simplemente mientras la impartición de justicia no sea eficiente seguirán siendo los mismos que no hacen uno a la hora de actuar.

#InPerfecto

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