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En el corazón del Estado de México, el municipio de Santa María Tonanitla se viste de gala cada año para celebrar a su patrona: la virgen de los Remedios.
Isaí Maldonado / @ingviajero/ @Inge_viajero / @Ingeviajero
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¿Dónde se encuentra?
En el corazón del Estado de México, el municipio de Santa María Tonanitla se viste de gala cada año para celebrar a su patrona: la virgen de los Remedios. Durante una semana, la Feria Patronal se convierte en el epicentro de la vida social, un evento que fusiona la fe, la música y las tradiciones arraigadas en la comunidad.
Ubicación en Google Maps:
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La festividad es un despliegue de costumbres que honran el legado de sus antepasados. Las calles se llenan de coloridos adornos, mientras las familias se preparan para recibir a amigos y parientes, compartiendo platillos típicos que deleitan a locales y visitantes. El mole, el arroz y los típicos xocos son solo algunos de los sabores que dan vida a estas celebraciones.

Uno de los momentos más esperados de la feria es la quema del castillo. Esta tradición, que combina pirotecnia y arte, atrae a multitudes que se reúnen en la plaza principal para ver cómo las estructuras y pólvora se iluminan en el cielo nocturno, creando un espectáculo de luces y estruendos que deja a todos maravillados.

La música es el alma de la fiesta. Durante toda la semana, diversas orquestas y bandas de viento se turnan para amenizar las noches. El ambiente se llena de cumbia, banda y otros ritmos que invitan a bailar y celebrar hasta altas horas de la madrugada, creando un ambiente de alegría y camaradería que es el sello distintivo de esta feria.

Además de los bailes, la fe católica juega un papel central en la festividad. Procesiones, misas y novenarios se realizan en honor a la patrona, con la participación activa de la mayordomía y los fieles que demuestran su devoción. Es un tiempo de reflexión y agradecimiento, donde las tradiciones religiosas se entrelazan con la celebración.

La Feria Patronal de Santa María Tonanitla es más que un simple evento; es una manifestación de identidad y orgullo comunitario. Cada detalle, refleja la historia y el espíritu de un pueblo que valora sus raíces. Es un recordatorio de la importancia de preservar las costumbres que dan forma a su cultura.

Al final de la semana, aunque la fiesta concluye, el recuerdo perdura en la memoria de quienes la vivieron. Es una experiencia que conecta a la comunidad, fortalece lazos familiares y muestra la riqueza cultural y el calor humano que caracterizan a Santa María Tonanitla.




