#InPerfecciones
Al presupuesto lo debemos considerar como una declaración de principios, ya que es aquí, y no en el discurso, donde realmente el gobernante expresa sus objetivos.
Alejandro Animas Vargas / @alexanimas
animasalejandro@gmail.com
Los problemas que acumula un país son constantes; al tiempo que se van resolviendo unos, van surgiendo otros. En este sentido, la responsabilidad que tienen los gobiernos para dar atención a las necesidades ciudadanas se va acrecentando con el paso del tiempo. No es solo atender las emergencias que se susciten, por ejemplo, algún derrumbe que obligue a reestablecer de inmediato las comunicaciones, también se requiere que el gobierno trate de modificar las condiciones actuales de la población para mejorar su vida, como es el caso de los servicios de salud o educación, sin dejar atrás el hecho de que debe anticiparse a los hechos y mitigar daños futuros, como lo ocasionados por el cambio climático.
Para todo lo anterior, el gobierno requiere de dos elementos. El primero es voluntad política para priorizar y determinar las acciones a realizar con base a los objetivos trazados por dicho gobierno. El segundo es que, para la mayor parte de las acciones, se requiere dinero. Los recursos los obtiene principalmente de la recaudación de impuestos, de la venta de bienes o servicios, y de la contratación de deuda. El tema es que los problemas son más grandes que los recursos y por eso no hay presupuesto que alcance. Es prácticamente un juego de suma cero, lo que se invierta en un lado se deja de invertir en otro, o como más coloquialmente se conoce, el presupuesto es como una cobija, lo que tapes de un lado lo descobijas del otro.
Para Joseph Stiglitz, en La economía del sector público, es el elemento central de la teoría del gasto público es el suministro eficiente de bienes y servicios públicos a la población, y este gasto “se decide a través de un proceso político, a diferencia del gasto en bienes privados convencionales que se decide a través del sistema de precios”. Por lo tanto, la elaboración de un presupuesto de egresos, como se le conoce en México, se debería basar en la eficiencia y no en lo político.
Un aspecto para tener presente es que la demanda de bienes y servicios va creciendo con el tiempo en la medida en que la sociedad se va volviendo más exigente. En este sentido, los gobiernos tienen que destinarle recursos a todo tipo de programas que pueden ir desde apoyos al campo, mantenimiento de carreteras, a la expedición de pasaportes o a la preservación de la vaquita marina. ¿Cómo saber cuáles son los programas que realmente le interesan al gobernante en turno? Fácil, identificando a qué programas les destina mayores recursos en comparación con otros años. Es por dicha razón que planteo que al presupuesto lo debemos considerar como una declaración de principios, ya que es aquí, y no en el discurso, donde realmente el gobernante expresa sus objetivos.
Con la aprobación del primer presupuesto de la actual administración federal en el pasado diciembre, podemos ir identificando algunas propuestas. Vayamos por temas. En el Plan México se establece como una de las misiones “fortalecer el desarrollo científico, tecnológico y la innovación”, sin embargo, a la hora de revisar el presupuesto 2025, nos encontramos que, a precios de 2025, al sector de ciencia, tecnología e innovación, se le destinarán 58 mil millones de pesos (mmdp), la cantidad más baja desde 2010, y que como porcentaje del PIB representará el 0.16%, el menor en los últimos 18 años (Jorge Cano, Carlos Vázquez y Christopher Cernichiaro en México Evalúa). En el presupuesto para 2024, Conahcyt tenía asignados 33.1 mmdp y 33.3 mmdp para 2025 ya como Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, es decir, un aumento del 0.3%, que en realidad significa un retroceso considerando la inflación.
En un rubro diferente, el de salud, como parte de los 100 compromisos para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación se señala como objetivo “fortalecer el IMSS Bienestar” y la “modernización de hospitales y centros de salud”. El IMSS Bienestar, se ve beneficiado ya que pasó de 134.1 mmdp presupuestados en 2024 a 165.3 mmdp en 2025; en sentido contrario, a la Secretaría de Salud se le asignaron 209.6 mdp en 2023, 96.9 mdp en 2024,y en 2025, 66.6 mdp.
En los mismos 100 compromisos se habla de establecer una “República cultural y lectora”, pero a la Secretaría de Cultura pasó de una asignación de 16.7 mmdp en 2024 a 15.8 mmdp en 2025; también, se establece que se buscará tener una “República con derecho al agua” (incluso se presentó el Plan Nacional Hídrico 2024-2030), pero el presupuesto para la instancia responsable del tema, la Comisión Nacional del Agua, disminuyó de 62.4 mmdp en 2024 a 37.1 mmdp en 2025.
En contrapartida, el llamado presupuesto para el segundo piso de la Cuarta Transformación, en lo referente a proyectos de inversión, en 2025 se destinarán 189 mmdp a la construcción de 8 rutas de trenes (4 de ellos continuación de años anteriores) y otros 2 proyectos (uno de agua y otro de carreteras); en 2024 los montos en proyectos de inversión llegaron a los 222.6 mmdp (sin contar la refinería Dos Bocas).
Y en lo que no es ninguna sorpresa, el gasto destinado a los programas sociales, será de 835.7 mmdp en 2025, mientras que el presupuesto de 2024 contempló 741.4 mmdp en el mismo rubro. Sin duda, las pensiones para adultos mayores se mantienen como el programa con mayores recursos con 483,4 mmdp (4% superior a 2024, y más del doble de lo destinado a proyectos de inversión). Aquí lo interesante es que algunos de los programas emblemáticos del gobierno anterior, tales como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo Futuro, se mantienen sin cambio alguno en cuanto al dinero asignado, mientras que las becas Rita Cetina llegan a 78.8 mmdp, un 58% por arriba de 2024.
Con todo lo complicado que es elaborar un presupuesto en medio de presiones a las finanzas públicas, cada dirigente tiene la oportunidad de subir o bajar recursos a los programas existentes, de crear nuevos y desaparecer otros. Por tal razón, vuelvo a insistir, el presupuesto es una declaración de principios, y la presente administración ha sido clara sobre cuáles programas va a priorizar con recursos y cuáles serán meramente discursivos
#InPerfecto




