Editorial

DOBLE RACERO.

#InPerfecciones
“Si Alejandro Moreno se refiere de forma despectiva y violenta hacia los periodistas ¿esta mal?, sin embargo, si el “patrón” de Palacio también lo hace ¿está bien?, ¿a qué clase de paradoja acudimos?”

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C  
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

En el país de las paradojas, nada debe sorprendernos, después de todo, lo interesante es que la forma deja fuera de la ecuación la ideología personal o partidista; políticos acusando a otros políticos se convierte en la paradoja más exquisita, dicho de otra manera, el chiste se cuenta solo, porque los motivos van más allá de la buena intención de un acto de alta moralidad civil; la denuncia de actos ilícitos se lleva al terreno de lo mediático con el único fin de robustecer los números en materia de encuestas para convencer a la opinión pública sobre el mal proceder de un oponente o rival político a pesar de que el proceder del denunciante tenga un historial parecido o igual al del acusado, estos personajes son los mismos que se atreven a postularse a puestos de elección popular, justamente ahí radica la exquisitez de la paradoja. 

 

Bajo esta lógica, eso los políticos que acusan a otros políticos de toda clase de ilícitos, en el fondo no buscan que la ley castigue las acciones de esos supuestos delincuentes, la motivación, como ya se había señalado, es afectar la imagen del rival y lo que representa ideológicamente o para el imaginario colectivo, esta coyuntura representa una farsa perfectamente estructurada, cerdos acusando a otros cerdos de su falta de higiene moral, descubriendo el hilo negro de las corruptelas de las que han sido promotores y en algunos casos hasta compañeros de aventura, sin embargo, sabemos que estas “denuncias” solamente son “humaredas”, porque la formalidad de las denuncias nunca llegaran a los tribunales correspondientes, de modo que todo queda en la exhibición morbosa de audios o videos donde lo más relevante es la cantidad de majaderías que supuran por la boca de los implicados. 

 

Layda Sansores Gobernadora de Campeche presenta un audio donde se escucha al Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional decir que “a los periodistas no hay que matarlos a balazos, sino que hay que matarlos de hambre”, Sansores San Román indignada señala que eso es lo que Alejandro Moreno piensa de los periodistas, sin embargo, resulta interesante el doble rasero moral con el que se presenta dicha prueba; forzosamente tendríamos que remitirnos al ataque sistemático que el Presidente López Obrador ejerce hacia la prensa y los periodistas en México, incluida la minimización de asesinatos de periodistas, qué, en la mayoría de los casos quedan impunes, es decir, si Alejandro Moreno se refiere de forma despectiva y violenta hacia los periodistas ¿esta mal?, sin embargo, si el “patrón” de Palacio también lo hace ¿está bien?, ¿a qué clase de paradoja acudimos?, lo cierto es, que en ambos casos no se justifica bajo ninguna circunstancia semejante proceder; este doble racero moral es lo que lleva a desgarrarse las vestiduras a los transformadores por todo lo malo que hacen los rivales políticos e ideológicos, pero que –por otro lado- los lleva a justificar e incluso aplaudir lo que los compañeros de partido y hasta el “beato” líder hacen y que es de igual de ilícito.

 

Pero recordemos que estamos en temporada electoral, seis estados (Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas) se encuentran en la recta final del circo proselitista y todo el aparato de Estado –incluidos los gobernadores oficialistas- tienen que trabajar horas extra para cubrir la cuota propagandista que alimente la animadversión hacia los partidos opositores utilizando cualquier método posible para asegurar la victoria del oficialismo en las entidades que votaran a sus gobernadores el próximo 5 de junio.

 

Sabemos que los argumentos se han terminado cuando los insultos rebosan el discurso; entonces resulta que la única opción que tiene el electorado es elegir entre el más popular, ya no entre el menos peor, eso quedó en el pasado, ahora lo importante es elegir entre el que mejor insultó o denostó al adversario, poco importa si las propuestas son congruentes o viables, ahora se habla hasta el cansancio sobre los trapitos al sol con los que se exhiben unos a otros, pero al final del día y estrictamente lo único cierto es que de todo el cúmulo de personaje de la política que se presentan como “opciones” no se hace uno solo.

 

Priistas, perredistas, panistas, morenistas, petistas, etcétera, todos comen del mismo plato, todos hablan de la lucha por la democracia y el  país como si se tratara de una lucha en la que el poder al que aspiran únicamente tuviera que ver con ellos, porque de resultados mejor ni hablamos, sobra demagogia y saliva en los discursos de todos estos cómplices que forman parte de una clase política que no es más que una runfla de parásitos muy bien organizados.

 

Por eso no debe sorprendernos que los audios de un político se encuentren atiborrados de majaderías y “bonitas intenciones”, no debe sorprendernos que los videos que se exhiben den muestra de lo que la clase política está dispuesta a hacer, eso lo sabemos de ante mano, porque el poder del que hablan no es el poder de la ciudadanía, la ciudadanía solamente es utilizada para legitimar su estatus, por eso hablar de autogestión es fundamental, por eso hablar de sociedad civil organizada no se encuentra incluido en la agenda de estos “políticos”, porque cuando la sociedad civil se organiza demuestra que si algo sobra en México es justamente la clase política, esa clase que se la pasa navegando sobre ríos de saliva y océanos de demagogia, esa clase política que si no está balbuceando ideas reptantes sobre democracia, se encuentra enalteciendo acomplejados habladores que se la pasan vomitando “mamarrachadas” sobre moral y fraternidad.

 

La reflexión que debemos hacer es si realmente esta clase política a la que cada tres o seis años se le encarga llevar a buen puerto los destinos del país de verdad nos es útil, todos estos “profesionales” le salen tan caros al país y los resultados que dan en materia de eficiencia son tan limitados, que vale la pena considerar a la autogestión como una opción necesaria que nos permita dejar de vivir en la incertidumbre económica, educativa, sanitaria y social; comenzar con el análisis autocrítico sobre como tomamos la decisión de legitimar en el poder a un político es fundamental, seguramente terminaríamos desechando a un número considerable de merolicos oficialistas y de oposición que se la pasan pegados a la ubre del presupuesto. 

 

#InPerfecto