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El Vampiro de Düsseldorf

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En ocasiones, la realidad supera la ficción, y el caso del Vampiro de Düsseldorf es uno de los mejores ejemplos de humanos que pareces ser demonios en vida.

 

 

Marto GoAg / @MartoGoAg
martogoageek@inperfecto.com.mx

 

Los vampiros es uno de los elementos de la literatura más famosos, desde el Dracula de Bram Stocker, los vampiros han pasado a ser uno de los seres asesinos más queridos de nuestra cultura, pero siempre han existido dudas acerca de si un humano podría asemejarse a un vampiro.

Se sabe de Vlad Tepes, pero sin duda alguna, Peter Kürten, un hombre alemán es uno de los únicos hombres al cual le queda el nombre de vampiro y bien podría estar sacado de una historia de terror.

 

¿Quién fue el Vampiro de Düsseldorf?

Peter Kürten, el tercer hijo de una familia de trece hijos, nació el 26 de mayo de 1883, en la localidad de Mülheim, hoy distrito de la ciudad Colonia en Alemania, en medio de una familia sumida en la miseria y pobreza.

Al igual que todos sus hermanos, Peter no tuvo el cariño por parte de sus padres, y por el contrario su padre era alcohólico, quien golpeaba a su madre y abusaba de las hermanas de Peter, por lo cual a la edad entre 8 o 9 años, el se escapo de su hogar, escapando a la ciudad de Düsseldorf, en donde se volvería un delincuente.

Se dice que a los 9 años cometió sus primeros asesinatos, que aunque no existe ningún registro real que compruebe estos asesinatos, se dice que ahogo a dos de sus amigos mientras se bañaban en el rio.

Se sabe que Peter fue contratado como perrero, y fue allí donde experimento el placer de torturar, violar y matar perros abandonados, sin embargo su primer crimen documentado paso años después.

EL 25 de mayo de 1913, Peter Kürten, de treinta años estaba palmeando un robo a una casa presuntamente vacía, y cuando entro a realizar el hurto, al ver que no había nada de valor vio que había una niña de trece años llamada Khristine Klein, la cual dormía en su habitación y al comprobar que no había nade en casa, la estrangulo y la degolló.

“Entre en una casa de Wolfstrasse, cuyo inquilino era de apellido Klein, fui hasta la primera planta. Abrí varias puertas y no encontré nada digno de robar, pero en la cama vi a una muchacha durmiendo de aproximadamente diez años cubierta con una cobija gruesa de plumas. Tenía un pequeño cuchillo en el bolsillo con el cual corté su garganta. Oí los chorros y el goteo de la sangre en la estera al lado de la cama”, fue lo que Peter declaró.

Peter tenía un gran ego, por lo cual dejo en la escena del crimen un pañuelo con sus iniciales, sin embargo, el padre fue acusado del asesinado de la hija, debido a que su nombre era Peter Klein, coincidían las iniciales de Peter con las del padre de la víctima, por lo cual salió ileso de este crimen.

Peter Kürten encontró a su siguiente víctima dos meses después de su primer asesinato, Gertrud Franken, quien tenía 17 años, a quien conoció en un asalto domiciliario, a quien estrangulo con sus manos, y fue en este momento en el cual dio un salto entre sus torturas y asesinatos de animales a pasar con humanos.

Después de este asesinato, Peter asesino a dos hermanas, a las que mutilo y este fue el primer caso en el cual Peter Kürten, empezó a beber la sangre de sus víctimas.

En 1922, Kürten que de por si tenía un ego alto, empezó a burlarse de la política, ya que con el propósito de mostrarse superior a ellos, les mando un mapa donde indicaba el lugar donde había arrojado el cadáver de la chica llamada Gertrude Albermann.

En 1925, asesino a Rosa Ohlijer, quien tenía ocho años, fue apuñalada trece veces con unas tijeras, y después de beber su sangre, quemo su cuerpo con gasolina.

En 1929 Kürten realizó varios asesinatos, siendo que el 13 de febrero asesino a una niña de ocho años. El 7 de noviembre mato a dos hermanas de cinco y catorce años, en septiembre majo a una mujer con un martillo y el 29 de agosto asesino a una niña de cinco años, mandando un mapa nuevamente para ubicar la tumba del cuerpo sin vida.

Sin embargo, en 1930, Kürten salvaría a María Büdleick, una joven de veinte años que acababa de bajar del tren, de un acosador que la molestaba, y fue allí donde él se ofreció a llevarla hasta la residencia de estudiantes donde vivía, pero Kürten la llevó a su hogar, insinuándosele, pero este fue rechazado, y fue cuando le prometió llevarla a la residencia, pero esta vez la llevo al bosque donde la violo y la estrangulo, y la dio por muerta, pero la joven sobrevivió y denuncio a Peter, siendo detenido poco después.

Kürten estaba casado con una mujer de buena reputación, por lo cual antes de ser detenido, le confesó sus actos a su esposa tratándola de convencer de que lo entregara para recibir la jugosa recompensa  que ofrecían por él.

Durante el interrogatorio Kürten volvió a denotar su algo ego, confesando alrededor de setenta actos criminales, donde se incluían agresiones sexuales, asesinatos y actos de piromanía, donde confeso que incendiaba edificios abandonados con el propósito de ver salir a un vagabundo que estuviese dormido en el lugar.

También durante el interrogatorio confesó tener un fetiche con la sangre, proporcionándole mucho placer estar en contacto con ella, y que la bebía incluso, de allí el sobrenombre del Vampiro de Düsseldorf.

El fetiche hacia la sangre es un trastorno al cual se le denomina hematodipsia o vampirismo clínico, y ha sido un trastorno que ha sido diagnosticado en otros asesinos en serie o personajes históricos.

Debido a sus crueles declaraciones, el jurado lo condeno a pena de muerte, a lo cual Kürten objeto, y demostró aun mas su trastornada mente al decirle a su verdugo “¿Después de que me corten la cabeza… podré oír como brota la sangre de mi cuello?”

Peter Kürten murió el 2 de julio de 1931 condenado a muerte por guillotina.

La importancia de Kürten fue mucha, ya que incluso después de su muerte, muchos asesinos trataron de imitar los asesinatos de Peter Kürten en el mismo momento que Peter realizaba sus crímenes pero eran descartados debido a que no operaban de la misma manera que el “Vampiro de Düsseldorf”.

Este caso fue el primero en donde todo el cuerpo policiaco estudio la actividad criminal en miles de sospechosos.

Las actividades y asesinatos de Kürten son objeto de estudio hasta nuestros días, ya que aunque sus asesinatos consistían en un placer sexual con la sangre, pero en su juicio Kürten reconoció que buscaba “aleccionar a una sociedad opresiva”.

Actualmente la cabeza del “Vampiro de Dusseldorf” se exhibe en el Museo Ripley’s de Wisconsin Dells de Estados Unidos.

 

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