Editorial

Tiempo vivo, tiempo muerto o tiempo oportuno Parte 2

#InPerfecciones
Hoy veremos que entre los dos existe una tercera forma de tiempo muy interesante que es KAIRÓS, el tiempo presente, el aquí y el ahora.

 

Javier vilar, fundador de Sophia, escuela de sabiduría práctica / facebook: fundación sophia méxico
editorial@inperfecto.com.mx

 

En la primera parte de este articulo vimos  que existen varios tipos de tiempo: cronos, el tiempo que pasa y lo “devora” todo y Ayón, el tiempo inmóvil. Hoy veremos que entre los dos existe una tercera forma de tiempo muy interesante que es KAIRÓS, el tiempo presente, el aquí y el ahora. En realidad, Kairós es un tiempo que no se puede medir de forma objetiva, como el tiempo cronológico del reloj, porque es un tiempo subjetivo que tiene su propia medida. Es ese tiempo de calidad que experimentamos cuando nuestra atención está plenamente enfocada en el aquí y el ahora, todo nuestro ser está presente en lo que estamos haciendo y tenemos la sensación de que todas las cosas fluyen de forma natural y nosotros fluimos con ellas. Con lo cual, no hay duda que Kairós es un tiempo consciente, es un tiempo de calidad, es un tiempo creativo… un tiempo de plenitud.

¿Por qué decían los griegos que era un tiempo oportuno? Tal vez su simbología nos dé alguna clave interesante que nos ayude a entenderlo. Para empezar, el término griego Kairós, significa literalmente «el
momento adecuado u oportuno, el momento idóneo». Recordemos que el lema inicial de este artículo era carpe díem, es decir, «aprovecha el momento». Pero aún hay más, porque en la mitología griega, Kairos es hijo de Zeus y Tiké, diosa que personifica el destino, la suerte y la fortuna. Esto significa que, habiendo sido amamantado por la fortuna, Kairós trae consigo la eficiencia, el éxito y la prosperidad. Por eso, el poeta Eurípides lo considera el mejor guía en cualquier actividad humana, pues Kairós es el momento oportuno, ese momento inspirado que, si lo sabemos aprovechar, puede cambiar nuestro destino y conducirnos al futuro que deseamos.

Los griegos lo representan como un joven con alas y pies alados, que está calvo por detrás, pero lleva un largo mechón de pelo en la frente. Tal vez por eso el refrán dice que «la oportunidad la pintan calva». Lo cual, traducido a la vida real, nos recuerda que si no prestas atención, si no eres consciente de la realidad que te rodea y no la ves venir, la oportunidad pasará rauda a tu lado y se escapará, y una vez que haya pasado de largo no puedes volver a atraparla, ya que es calva por detrás. Esto significa que sólo la puedes cazar si estás lo bastante atento como para verla venir a tu encuentro. Por eso suele cumplirse fatídicamente esa máxima que dice «Aprovecha bien tu momento, porque si cuando puedes, no quieres; cuando quieras, no podrás», dado que la oportunidad no suele llamar dos veces a la misma puerta. Por eso, como dice el psicólogo Jean-François Vézina en su libro Las coincidencias necesarias, «Kairós define la calidad del tiempo, es decir, el reconocimiento del momento propicio para actuar».

¿Cuál es entonces el requisito fundamental que hace falta para poder vivir ese tiempo Kairós? Y la respuesta es sin duda, la presencia de espíritu. Que tu conciencia esté presente en el aquí y el ahora, no divagando entre el recuerdo de lo que ya pasó y la fantasía de lo que todavía no ha ocurrido; pues si sufres por lo que ya pasó y sufres por lo que puede llegar a pasar, vivirás toda tu vida sufriendo. Creo sinceramente que la Vida es un don sagrado y la conciencia un don divino, pero si nos dejamos atrapar por la rutina, por los hábitos automáticos, por los pensamientos negativos y repetitivos y por nuestros temores compulsivos; lo que podría ser una gran oportunidad para vivir conscientes, para aprender de cada experiencia, para compartir nuestros logros, para mejorarnos a nosotros mismos y mejorar el mundo que nos rodea; puede llegar a convertirse en un puro y duro ejercicio de supervivencia, pues no cabe duda que Presencia de espíritu es vida vivida… pero ausencia de espíritu es vida perdida.

Un buen ejemplo para entender qué es esto de «estar presente», lo podemos ver en el tenis cuando un jugador que va ganando el partido, comete de pronto un error no forzado, y a partir de ahí empieza a fallar y a perder juegos uno tras otro, mientras el comentarista dice: «fulanito se ha ido, ya no está en el partido». Un rato más tarde, el tenista en cuestión empieza a remontar bola a bola y a recuperar poco a poco el terreno perdido, y el comentarista dice: «fulanito ha vuelto, ha entrado de nuevo en el partido». Esto significa que empezó a perder en el mismo instante en que su cabeza comenzó a dar vueltas a ese error del pasado, reviviendo mentalmente una y otra vez dicho episodio frustrante y dejando de estar enfocada plenamente en el presente. Por eso, cuando su conciencia se enfocó de nuevo plenamente en el aquí y el ahora, su tenis volvió a fluir con precisa eficacia y acabó ganando el partido.

Otro buen ejemplo está en el baloncesto, cuando en pleno partido el entrenador pide tiempo muerto y detiene el juego para hablar con los jugadores. Sin embargo, paradójicamente, ese tiempo muerto es un tiempo más vivo que nunca, es tiempo Kairós; pues, si los jugadores están bien atentos a sus instrucciones y el entrenador está bien enfocado en el aquí y ahora, el equipo puede darle la vuelta al marcador y acabar ganando el partido. Porque han sabido atrapar la oportunidad, han sabido aprovechar el tiempo propicio y hacer lo que había que hacer en el momento oportuno. Por eso, en este extraño tiempo que estamos viviendo, no dejes pasar esta oportunidad que te brinda la vida para vivir un tiempo de calidad, un tiempo vivo y creativo, un tiempo oportuno e inspirado. De hecho, es en los tiempos de crisis, cuando suele cambiar el mundo y cuando nos transformamos a nosotros mismos. Como bien dice Alejandro Coletti: «Kairós es el tiempo de nuestros momentos trascendentes, de los hechos que marcan fuerte el camino personal de cada uno de nosotros, eso que algunos denominan destino y que en determinados momentos nos hizo tomar decisiones importantes».

Para acabar este reflexión sobre el tiempo oportuno, quiero citar un pequeño fragmento del Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa que dice: «He sufrido en mí, conmigo, las aspiraciones de todas las eras, y conmigo se han paseado, a la orilla oída del mar, los desasosiegos de todos los tiempos. Lo que los hombres quisieron y no hicieron, lo que mataron al hacerlo, lo que las almas fueron y nadie dijo: de todo esto se ha formado el alma sensible con que he paseado de noche a la orilla del mar. Y lo que los amantes extrañaron en el otro amante, lo que la mujer ocultó siempre al marido de quien es, lo que la madre piensa del hijo que no ha tenido, lo que tuvo forma solamente en una sonrisa o en una oportunidad, en un tiempo que no fue éste o en una emoción que falta ―todo esto, en mi paseo a la orilla del mar, ha ido conmigo y ha vuelto conmigo».

Javier Vilar

 

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