Editorial

EDUCACIÓN AUSTERA.

#InPerfecciones
El estado de la educación en un país nos da el pulso de las prioridades de los Gobiernos, y la prioridad de la 4T es muy clara.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

El anuncio fue claro, no se dijo nada nuevo, pero fue claro, el regreso a clases en México no puede esperar más y se programó para el próximo 24 de agosto -desde luego que a distancia-, quizá la noticia es el acuerdo que firman el Gobierno con las principales televisoras del país para transmitir los contenidos educativos del siguiente ciclo escolar en apoyo a la 4T, pero sería algo ingenuo pensar que es algo nuevo –como otras tantas cosas-. 

 

De hecho no tiene tanto peso ya aquel argumento del Presidente que señalaba qué –por ejemplo- Televisa formaba parte de la mafia del poder, no, ya no más, al parecer se han limado asperezas o al menos la pandemia parece haber logrado el milagro –uno más- de reconciliar a dos antagónicos que el día de ayer demostraron como se perdieron el asco para abrir un capítulo sin precedentes –como siempre dicen- en materia de educación en México, aunque lo añejo de la ecuación nos remita a los años ochenta, habrá muchas voces nostálgicas que podrán dar cuenta de lo “eficiente” que resultó el modelo de Telesecundaria, pero esa es harina de otro costal o parte de los males del neoliberalismo.

 

El punto es que Secretaría de educación Pública junto con el Gobierno Federal se encontraron en un callejón sin salida que los obligó a decantarse por la transmisión de los contenidos educativos vía televisión, una vía que si por algo brilló en el pasado ciclo escolar fue por su falta de eficiencia para lograr los resultados esperados, dicho sea de otra forma “un fracaso”.

 

El escenario que parecía estar en el horizonte era el de la implementación de las plataformas digitales, muchas maestras y maestros tomaron cursos o capacitación para el correcto uso de las nuevas tecnologías dentro de la nueva normalidad educativa, sin embargo, podemos decir que la decisión fue completamente natural, la realidad nacional en materia de desigualdad nos dará la respuesta. Un Gobierno que se encuentra atorado entre la manutención de Programas Sociales y una emergencia sanitaria –por nombrar algunas cosas- no tiene ni el tiempo, ni los recursos para implementar una medida más efectiva, es decir, ver la tele es lo que hay, de hecho es muy austero –como le gusta al Presidente-.

 

El estado de la educación en un país nos da el pulso de las prioridades de los Gobiernos, y la prioridad de la 4T es muy clara, lo político sobre lo educativo y sobre lo sanitario, lo ideológico simula tener la preocupación por atender lo importante pero antepone el proyecto de un solo personaje a las necesidades nacionales, y esa desigualdad que el Presidente dice tanto preocuparle habrá de acentuarse con políticas educativas pobres en contenido y deficientes en implementación.

 

#InPerfecto

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