Editorial

LO IMPORTANTE.

#InPerfecciones
La solemnidad que vimos el día de ayer en Washington entre los mandatarios que entre sonrisas y lisonjas dieron cátedra de amnesia no es más que la superficie.

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Dicho en otro momento, “lo que calienta es el tonito”, y como la forma lo es todo, ¿a quién le gusta que le den órdenes?, sobre todo cuando esa orden se hace de manera pública y no existe forma de evadirla, si, así es el contexto en el que se dio la visita de López Obrador a su homólogo Donald Trump, lo interesante es toda la expectativa alrededor de la primer salida internacional del Presidente mexicano, por la cantidad de antecedentes discursivos de este par de campeones del alarde nacionalista que desde su trinchera dicen mucho pero que ante el protocolo se doblegan.

 

Para los espectadores –a favor y en contra- el ambiente artificial y superficial de la reunión que se da en el marco de la entrada en vigor del T-MEC y a la que Justin Trudeau declina asistir ya sea por temor al contagio o por no formar parte de la mascarada electorera de Donald Trump, resalta el “trabajo” incansable de López Obrador para dividir la opinión y mitigar el efecto político adverso que significa la orden –con carácter de urgente- de Trump para visitarlo y buscar la reactivación económica a toda costa en medio de la pandemia de COVID-19 qué para efectos electorales no le viene como anillo al dedo a Trump.

 

La solemnidad que vimos el día de ayer en Washington entre los mandatarios que entre sonrisas y lisonjas dieron cátedra de amnesia no es más que la superficie de una de tantas visitas de estado donde todo es solemnidad, donde todo es buenos modales, donde la oportunidad para demostrar quien está mejor “amansado” no puede perderse, pero que de dignidad nacionalista nada tiene, de modo que todo este triunfalismo sobre el comportamiento del Presidente y las bonitas maneras de dirigirse a su homólogo no son lo importante.

 

Lo importante se da a puerta cerrada, lo importante se da entre la comitiva de empresarios que con el pretexto de la reunión entre mandatarios organizan una cumbre bilateral para encontrar los canales de cooperación que les permitan mantener sus grandes emporios, cumbres donde la ideología “antineoliberal” de López Obrador lo único que causa es risa entre los asistentes porque el libre comercio, las cumbres de empresarios y los agradecimientos por la cooperación y el “respeto” están dirigidos a las cúpulas del poder económico y que de paso otorgan el apoyo a sus “campeones” de la política que harán su parte colaborando con legislaciones más acordes al interés económico en tiempos de emergencia sanitaria.

 

El poder económico en tiempos del neoliberalismo no es ni la mano derecha ni la izquierda, es más bien, la mano que sostiene a la política y a sus gestores encarnados como presidentes sean de la filiación que sea, al final, si una vez de regreso a sus trincheras se vuelven a increpar, a ningún poderoso empresario beneficiado por las administraciones de López o Trump le importa, lo importante es conservar la dignidad de sus capitales y las prerrogativas que de ello emanen, ¿los políticos? Esos pueden cambiar y ser tan conservadores o liberales como quieran, después de todo tienen precio. 

#InPerfecto 

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