Editorial

A PROPÓSITO DE PROPÓSITOS

#InPerfecciones
Hace unos días muchos celebramos la Navidad, más allá de un motivo religioso, como ese momento en el que juntos recordamos la importancia de hacer prevalecer la luz sobre la obscuridad, el bien sobre el mal.

 

 

Alejandra Flores Salceda
londica@hotmail.com

 

 

Hace unos días muchos celebramos la Navidad, más allá de un motivo religioso, como ese momento en el que juntos recordamos la importancia de hacer prevalecer la luz sobre la obscuridad, el bien sobre el mal, la unión sobre la discordia, el amor y la paz sobre el odio y la guerra; y en principio, creo que es una de las ideas más hermosas que puede existir pues busca que nos identifiquemos con los elementos más luminosos de cada uno de nosotros y genera la posibilidad de reconocer esto mismo en quienes nos rodean. Sin embargo, esta idea que cobra fuerza y sentido durante estas fechas, paulatinamente se disuelve en las arenas de la cotidianeidad y el tiempo, justo en el momento en el que regresas a tu ritmo y te vuelves a enfrentar con el estrés laboral o escolar, los conflictos familiares, y las problemáticas del día a día… y entonces…esta visión luminosa de la que hablaba al principio, va perdiendo vida y queda sepultada en las rutinas, los apegos y la discordia, manteniendo una pequeña llama de esperanza que se aviva con el nombre de “propósito” a finales del siguiente año y entonces el ciclo vuelve a empezar. ¿Es acaso este el destino de cada fin y principio de año? ¿El destino de cada propósito que nos planteamos?

En el caso de los propósitos personales, nos entusiasmamos porque tenemos enfrente de nosotros un año lleno de posibilidades con nuevos retos y metas por alcanzar pero conforme pasan los días, los “impedimentos” para conseguirlos comienzan a aparecer, esa motivación para levantarnos más temprano e ir al gimnasio o para modificar nuestros hábitos y alimentarnos de manera más saludable, comienza a disolverse y, al año siguiente nos miramos a nosotros mismos con los mismos propósitos que cumplir, en ocasiones con una sensación de derrota anticipada de nosotros mismos, pues sabemos que no es la primera vez que nos enfrentamos a lo mismo… Sin embargo, hay una categoría de propósitos que creo que nos esforzamos de manera ardua para poder cumplir: los laborales; resulta que, muchas veces son aquellos que en nuestro mundo más se valora y por lo tanto a los que más energía dedicamos y los que más priorizamos, por ende, los que más se plasman pues su no cumplimiento tiene consecuencias visibles para nosotros. A principio de año, estructuramos nuestro business plan y semana a semana, le damos seguimiento, incluso a fin de mes, evaluamos lo que ha funcionado y lo que no, modificamos estrategias y resulta que a final de año, tenemos metas alcanzadas y, en el mejor de los casos, reconocimientos y ascensos; de forma tal que durante un año hemos desarrollado nuestra capacidad para seguir aún frente a las dificultades, para evaluar lo que puede ser útil o no para un proyecto y restablecer estrategias, en otras palabras, nuestra perseverancia, constancia, paciencia, capacidad reflexiva y nuestra voluntad, por mencionar algunas.

 

El no cumplir metas personales o, incluso, anhelos mucho más profundos, también tiene consecuencias, sólo que al no ser tan concretas y visibles, no les damos la importancia que tienen. Antiguamente, los propósitos estaban enfocados a elementos mucho más internos como la conquista de virtudes y cualidades de uno mismo, con la idea de  de expandir nuestro potencial interior y poder desarrollar la mejor versión de nosotros mismos, sólo que resulta que hoy en día, pareciera que tiene más valor alcanzar un puesto con un sueldo mayor a perdonar a alguien que en algún momento te hirió, dedicar horas a un trabajo por el que te pagan a dedicar tu esfuerzo a alguna causa altruista; al final del día, creo que ambos aportan a nuestras vidas y  tienen consecuencias en ellas, pero depende de nosotros el valor que a cada aspecto le damos, la energía que le dedicaremos.

Durante años has desarrollado grandes cualidades, este año ¿en la conquista de qué propósitos las quieres utilizar?

 

#InPerfecto