Editorial

ABSOLUCIÓN

#InPerfecciones
El mensaje no solo es muy simple, es contundente, si estas conmigo no habrá percepción negativa o acusación que pueda tocarte.

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C  
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Las acusaciones vertidas sobre el titular de la CFE, Manuel Bartlett sobre propiedades que no fueron incluidas en su declaración patrimonial, ha sido un tema recurrente a lo largo de las últimas dos semanas. Desde la designación de Bartlett Díaz como titular de la CFE que se hizo famoso en el 88 por “la caída del sistema” que la  postre derivó en la victoria electoral de Carlos Salinas, el señalamiento y estigma de “orquestador” del fraude electoral lo a seguido a lo largo de las administraciones en las que de un modo u otro ha colaborado como funcionario público, aspecto que ha sido cuestionado fuertemente por considerar su presencia en los equipos cercanos al Presidente en turno como parte de un pago político muy estilado en la vida política nacional.

 

De un momento a otro bajo el marco de la Cuarta Transformación el anuncio del Presidente López Obrador sobre la integración de Bartlett a su gabinete de trabajo causó una gran polémica sobre todo por la argumentación que se puso sobre la mesa en cuanto a la tarea que tendría al frente de CFE. Poner en orden y terminar con la corrupción de aquel órgano con un personaje que durante treinta años ha formado parte del imaginario nacional como uno de los grandes representantes de la corrupción  se antojó ininteligible, algo así como combatir fuego con fuego, aunque esto representase un mensaje contradictorio dentro de la ideología de la 4T.

 

Aquel que lo acusó como uno de los grandes beneficiarios del erario público en su libro “Entre la historia y la esperanza” de 1995, ahora le brinda no solo confianza, sino respeto por su gran trayectoria, aspecto que se ha repetido con muchos otros personajes que en su momento fueron opositores a la figura de López Obrador y que una vez pasados por la “bendición” ideológica de la 4T, cualquier falta, pecado, confrontación, etc. quedan perdonadas y en automático bajo el manto protector de las justificaciones “oficiales” que tanto se criticaron en otro momento.

 

El punto es muy simple, no necesita justificaciones como la declaración de la secretaria de la Función Pública que en un arrebato de insensatez señaló que en dado caso esas propiedades no declaradas por el secretario Manuel Bartlett las obtuvo antes de ser “transformado y cobijado” por la 4T, y tampoco era necesario el reconocimiento que se le hizo durante el discurso del Presidente con motivo de su Primer Informe de Gobierno, sin embargo, una vez más –durante la mañanera- se vuelve a presentar el tema, se agregan datos, se reitera la confianza, y se le vuelve a meter la escoba a la imagen de Bartlett argumentando que su labor para acabar con la corrupción es digna de un aplauso.

 

El mensaje no solo es muy simple, es contundente, si estas conmigo no habrá percepción negativa o acusación que pueda tocarte. Con una disculpa pública y una palmada en la espalda quedas absuelto, ¿a cuantos más habremos de ver perdonados e impunes en esta administración?. 

 

#InPerfecto

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