Editorial

Crece la canasta básica, ¿bajará el hambre?

#InPerfecciones
Celebro que la canasta básica integre elementos prioritarios, carne de pollo, res, semillas, pescados secos, pero el hambre ¿desaparecerá?.

 

Miguel Angel Millán Cancino / @MiAngel_Millan
miangel.millan@inperfecto.com.mx

 

Ya no es una cuestión de gobierno, al contrario, es una cuestión de humanidad.

A lo largo de la vida hemos volteado a ver como en otras latitudes el hambre se apodera del hombre y de la vida, de una vida que se encuentra amenazada bajo la incipiente protección de los derechos humanos básicos y sin cubrir necesidades básicas.

 

No es un chisme ni un juego que a lo largo de los años más recientes se ha hablado de una crisis humanitaria, una crisis en torno a la escasez de los alimentos.

Dicha crisis alimentaria a ventilado que en Centro y Sudamérica nos exponga que las malas administraciones hayan ido dejando secas las arcas nacionales dejando a los hermanos continentales a la deriva y elevando los costos de los productos que se han ido viendo precarios. México no ha sido la excepción.

 

Claro que vivimos en un país rico en elementos naturales, de alimento y de tierra que es trabajada por las manos mas cuarteadas que podamos conocer, pero que a la vez tienen una chispa para nunca perder la fe y la esperanza, mismas que hacen que el jornalero se levante con fuerza y antes del amanecer; que la cocinera encuentre una razón para encontrar los sabores a partir del corazón y del alma puesta; del maestro albañil que sabe que al día expone su vida o su integridad en el riesgo de la construcción, pero que con el afán de ganarse el pan o quizá la caguama al día sigue trabajando una jornada de un pago injusto en donde el salario mínimo seguramente no ayudo mucho aunque haya aumentado, dado que les pagan un salario establecido, no por lo mínimo.

Y de esa manera, podríamos ir narrando a todos aquellos que laboran en oficios dados por la vida y el talento o adquiridos por el ejemplo o la admiración, como también es loable el trabajo del médico, periodista, arquitecto, ingeniero, astronauta y todas aquellas carreras que se dan.

 

Sin embargo, entre los profesionistas, los obreros y trabajadores de oficio, entre los estudiados y analfabetos, el hambre es la constante en persecución del que se descuide, siendo un factor sumamente inconveniente y que se da en cualquier colonia o pueblo de un país que no tiene una repartición constante ni sonante, donde las injusticias no han parado y que parece que se seguirá en las sombras, lamentando únicamente la hambruna extranjera olvidando a los connacionales que en la miseria total siguen esperando las dádivas de aquellos que tenemos la oportunidad diaria de poder levantar una cuchara y que nos peleamos por los buenos modales a la hora de comer.

Una canasta básica hoy es levantada, pero para aquellos que tendrán el mínimo para poder acceder a ella, pero ¿cuántos en la realidad no tienen el acceso a ni siquiera un huevo fresco?.

 

Y quiero ser claro, no me ando quejando de algo que el nuevo gobierno haya generado, es una cuestión de historia, incluso de ciudadanía lejana a los ordenes gubernamentales, porque a muchos de ellos los hemos ido dejando en el olvidando, llorando el falso nacionalismo del estridente grito de Independencia mientras que otros, viven la esclavitud de la muerte lenta y agonizante que da tener la panza vacía.

No necesitamos ver en el caminar diario a niños, adultos o ancianos con las costillas marcadas en la piel y con pancitas que se inflan por las lombrices, creo que debemos de ver con corazón humilde a quien hoy, no tuvo el alimento diario, que se da en todos los lugares, en las personas que menos imaginamos, porque con orgullo o por situaciones variadas se sigue dando, en la ciudad, en los pueblos citadinos y rurales, en nuestra propia cuadra.

 

Y nos podríamos preguntar, ¿qué puedo yo hacer?. Porque a la mejor, muchos están al borde de llegar al punto o en la lucha constante de poder seguir dando ese pan a casa.

No olvidarlos, no dejar de luchar y de pelear por esas utopías que nos han creado fantásticas narraciones de un México mejor y sin hambre, que no se cubre con las payasadas de la Cruzada contra el Hambre de Peña Nieto y Rosario Robles, que se cubre con el manto duro del trabajo y de la sobriedad, en la exigencia dura a los gobiernos de ser quienes se responsabilicen de aquellos que lo requieren.

 

Y ahí si, lo diré con un profundo coraje.

Habrá una subasta con millones de pesos en juego que se irá a apoyar la Guardia Nacional en su creación, pero yo no se que necesitamos con mayor urgencia, ¿más armas y elementos patrullando o más comida y humanidad?.

 

Porque no veo que se hable de una cruzada bien hecha o de un programa y censo de conocer las realidades de los más alejados o quizá olvidados y desplazados, se invierte en la creación de trenes, teleféricos pero no en la reconstrucción de viviendas, ni tampoco en la valoración de acercar a los más desprotegidos y con programas de inclusión social y sobre todo, de sustentabilidad personal y familiar.

E fin, el mundo de las utopías parece que tendrá que esperar, siendo el país de la desigualdad en donde el pobre es el que estira la mano, pero el que tiene hambre es el olvidado, que ni a grado de pobre llega para acceder a la bondad del ojo que se tapa para solo ver el pópulo electoral que será botín de las esperanzas.

 

#InPerfecto