Editorial

PARADÓJICA VIRTUD

#InPerfecciones
Es necesario observar que enfermos ya estábamos, varias generaciones atrás incubaron la idea de que en la paz artificial encontraríamos el bien común.

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

La pandemia de COVID-19 paradójicamente tiene una virtud, si, ha demostrado la virtuosa capacidad de exhibir el tamaño de la desigualdad mundial, ha puesto sobre la mesa no solo lo endeble de un sistema económico que se sustenta en la acumulación de riqueza en un sector que cada vez se ve más reducido y que tiene por obvias razones una capacidad de supervivencia mayor que ese sector que se moviliza día con día para generar su propio sustento y apuntalar un sistema que ha estirado la cuerda lo suficiente para dejar de manifiesto que aspectos tan sencillos como la vida y el medio ambiente solo son objetos con valor de cambio.

 

Guerra y enfermedad son detonantes de los grandes avances tecnológicos y sociales de la humanidad, y a pesar de todos los intentos por concientizar a la sociedad sobre las nefastas consecuencias de un sistema que mercantilizó hasta la forma de manifestarse en contra de un régimen mundial devastador, el descrédito hacia esos intentos de cambio tildándolos de pueriles y utópicos, es un virus el que se presenta como un agente de cambio que es capaz de resquebrajar los pies de barro de cualquier forma de gobierno, sistema de salud o índice bursátil.

 

Es necesario observar que enfermos ya estábamos, varias generaciones atrás incubaron la idea de que en la paz artificial encontraríamos el bien común, sin embargo otros padecimientos llegaron para quedarse, codicia, discriminación, xenofobia, indolencia, corrupción, etc. normalizamos la violencia en todos los niveles, permitimos que una clase política mundial inundara con demagogia, incapacidad y servilismo la vida y la tranquilidad de ciudadanos que nos enfermamos tambien de ignorancia y fanatismo.

 

Las consecuencias sociales y económicas que dejará la pandemia de COVID-19 no pueden ser resueltas con parches ideológicos que presenten versiones remasterizadas de un sistema que le represente a cualquier país endeudarse por generaciones enteras que solo tendrán en el horizonte el fantasma de la precariedad mientras la acumulación desmedida de recursos se mantenga de un lado de la balanza. Al hambre que vive el mundo no se le puede combatir con más hambre de recursos. La sociedad está enferma de incertidumbre, de miedo por no poder cubrir las cuentas, de precariedad de servicios, de ideologías que solo buscan mantener el estatus quo de líderes anquilosados que arengan a sus seguidores a señalar como traidores y enemigos a quién no les rinda pleitesía.

 

Si de algo nos debe servir este momento de coyuntura sanitaria es para replantear un sistema totalmente ineficiente para sostener la vida como aspecto fundamental, es necesario arrancar de raíz cualquier argumento que menosprecie la construcción de una sociedad que pueda vivir plenamente, y si, sostengo que la urgencia no solo es sanitaria, el cambio es urgente y queda claro que no vendrá ni de las élites políticas ni económicas. 

 

#InPerfecto 

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