Editorial

LEY DE AMNISTÍA.

#InPerfecciones
Es cierto que la justicia es ciega pero antes que ciega debe ser eficiente ante todo.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C  
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

La Ley de Amnistía aprobada en la Cámara de Diputados tiene la virtud –al menos la discursiva- de otorgar esa “justicia” que ha sido ofrecida antes, durante y después de una campaña electoral que como muchas otras se desbordó en promesas. Es cierto que en México la pobreza se encuentra estigmatizada y ha sido de provecho para innumerables discursos políticos, y por otro lado en materia de impartición de justicia la pobreza se ha convertido en una especie de delito más al que el implicado por esa condición al no tener acceso a una adecuada defensa se ve obligado a purgar una condena en la que parece tener más peso específico la carencia de recursos.

 

Sentencias por aborto, delitos contra la salud, robo simple, e indígenas juzgados sin una adecuada defensa conforman el cuerpo principal de esta ley que busca implementar esa justicia social que se supone tanto necesitamos, y que se aprueba en medio de muchos señalamientos sobre el perdón de los delitos como el robo simple y sin violencia que ameritaría el perdón por el atenuante de la pobreza o el hambre. En este sentido resulta indispensable conocer la ley a fondo de modo que sea muy claro en que términos se confiere dicho perdón y dejar todavía más claro que no sirva de plataforma para cometer ilícitos que la ley ampare bajo el argumento de la falta de recursos –los famosos vacíos legales-.

 

Es necesario ser muy suspicaces con el mensaje que se da con esta ley, porque si bien parece justo que una persona que roba por hambre no purgue una condena, lo que si es muy necesario atender son las causas que los llevan a cometer estos ilícitos ya que más bien se antojaría pensar que la ley de amnistía se ha configurado como un mecanismo con el cual se justifica el no tener un sistema de impartición de justica eficiente, así como una estrategia para el abatimiento de la pobreza, ya que si nos remitimos al discurso de Gobierno, el objetivo de los programas sociales es dotar de recursos o apoyo a sectores vulnerables, sin embargo, la implementación de dichos programas debe ceñirse a un plan de abatimiento total de la pobreza de modo que exista una meta donde ya no sean necesarios estos programas.

 

Resulta positivo que el Gobierno haya volteado la mirada a quienes se han visto afectados no solo por la carestía, sino por un ineficiente sistema de impartición de justicia que se niega a tener no solo perspectiva de género sino sensibilidad sobre las causas sociales de los delitos, pero se debe tener la certeza de no haber generado un hoyo negro que se aproveche como ventana de oportunidad para la impunidad y la corrupción. Es cierto que la justicia es ciega pero antes que ciega debe ser eficiente ante todo.

 

   

#InPerfecto 

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