Editorial

FESTÍN MEDIÁTICO.

#InPerfecciones
“Se llenan la boca queriendo vender un fallo de culpabilidad en Estados Unidos, como una victoria de la transformación.”

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

Que bonita es la justicia, sobre todo cuando además, revela lo que era un secreto a voces, sin duda representa el culmen del sistema de justicia criminal, es decir, capturar, procesar y sentenciar a los malos del cuento, los suspiros de tranquilidad que arrebata saber que los delincuentes purguen una condena son un ideal esperanzador; todo esto viene a colación por la noticia del mes o del año –si así se desea- por el fallo del jurado, qué, encontró a Genaro García Luna ex Secretario de Seguridad Pública en México durante el Gobierno de Felipe Calderón, culpable de cinco cargos, entre ellos, participación en una empresa criminal y conspiración internacional para distribuir cocaína, sin duda, el fallo unánime del jurado es una gran noticia, amén de que aún falte que el Juez Cogan emita la sentencia correspondiente el próximo 27 de junio en la que se especula una pena entre 20 años y cadena perpetua.

 

Pero aquí viene lo bueno, y es que esta victoria de la fiscalía o mejor dicho de la justicia norteamericana ha puesto sobre la mesa un hecho, que, los que saben de estos menesteres, llamarían precedente, es decir, el fallo del jurado se apoyó únicamente en declaraciones de los testigos presentados por la fiscalía, la falta de pruebas llevó a muchos a pensar que los cargos y el juicio terminarían por desestimarse, sin embargo, el fallo de culpabilidad sobre García Luna, representa para la justicia norteamericana la ventana de oportunidad que esperaban ante casos de este calado, donde el peso de las declaraciones represente el camino para procesar a los acusados, que, en muchos casos habían podido evadir su responsabilidad ante la falta de pruebas contundentes, de modo qué, es muy probable que en el futuro veamos casos similares.

 

Lo interesante del tema, es que éste proceso reveló conexiones y especulaciones sobre una red muy intrincada de entre el crimen organizado y personajes de alto rango no solo en materia de seguridad, sino tambien de la política mexicana, aspecto que si bien, nuevo no es, deja muy claro por donde va el camino que la justicia norteamericana desea seguir, pensando además, en las declaraciones que la Agencia Antidrogas Estadounidense –DEA- realizó y en las que solicitó al Gobierno Mexicano “hacer más” en contra del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, específicamente; ciertamente aunque esta declaración parezca irónica, Estados Unidos se cura en salud declarando culpable a García Luna y exigiendo al Gobierno Mexicano sea más proactivo en la lucha contra las drogas, algo así como castigo y regaño a la vez, como si ellos no tuvieran ninguna clase de responsabilidad.

 

Pero hablando de ironía, de este lado –el lado mexicano-, el impacto mediático del fallo de culpabilidad de García Luna, muestra una arista muy peculiar de los políticos; el oficialismo celebró con aplausos y exacerbado optimismo un hecho que el Gobierno Mexicano no fue capaz de hacer y que en su defecto cuando tiene todos los elementos para llevarlo a cabo opta por el camino de la mañosa ineficacia organizando consultas para preguntar si el pueblo desea que se haga justicia o desestimando casos como cuando el General Cienfuegos fue detenido en Estados Unidos y rápidamente fue traído a suelo mexicano para pedirle disculpas ante el agravio cometido en su contra, sin duda, vale la pena reflexionar si la celebración y el festín político mediático del caso García Luna pone de manifiesto además la tibieza que el Presidente y la Fiscalía mexicana han mostrado en casos donde lejos de mostrar mano firme, terminan consintiendo y sobando a delincuentes confesos como Emilio Lozoya.

 

El impacto político del caso García Luna ha sido capitalizado muy bien por el oficialismo mexicano, qué, regodeándose en una endeble superioridad moral, se llenan la boca queriendo vender un fallo de culpabilidad en Estados Unidos, como una victoria de la transformación, pretender verlo así, mientras el Estado mexicano es incapaz de iniciar procesos en contra de los que ha señalado López Obrador como parte de la mafia del poder, no es más que sintomatología de una complicidad pactada; Para un Presidente que tanto habla de soberanía, independencia y respeto, al parecer, no tiene la menor idea de lo que se trata cuando está más al pendiente de un proceso de justicia en otro país que en el que se supone gobierna.

 

Ha sido muy fácil hablar de justicia cuando se trata de un discurso de campaña, pero resulta mucho más sencillo hablar de justicia siendo Presidente porque la narrativa se atiborra de demagogia y populismo para salirse por la tangente y simplemente simular un proceso de investigación en contra de García Luna estando a un paso del desenlace de su juicio en Estados Unidos; la parte no tan optimista del asunto, es que el impacto político en México, si quitamos el triunfalismo absurdo de la ecuación, es que la cadena de complicidades que hilvana a los profesionales de la política nacional –oficialista y opositora- con el crimen organizado ya no es un simple y llano relato expuesto en una corte norteamericana; la sistemática colaboración de los gobiernos mexicanos con el crimen organizado, ha quedado expuesta y no se escapa nadie, ni siquiera los santurrones transformadores, porque el uso político que se le da a este caso no tiene como objetivo  la justicia de la que tanto se habla si el Estado mexicano evade esa responsabilidad a pesar de tener el poder y las herramientas suficientes para hacerlo.

 

López Obrador tiene mucha razón, es necesario purificar la vida pública del país, sin embargo, para el nivel de complicidad del Gobierno con el crimen organizado y la calaña de personajes que no tienen empacho en mostrar sus habilidades delincuenciales, esa limpia tendría más parecido a una purga y para llegar al grado de la purificación en los tres órdenes de Gobierno incluido el creciente poder militar; no hay organización, partido o personaje de la actual política partidista mexicana que se encuentre ajeno a los menesteres de una mafia instaurada en le poder, una mafia que habla de justicia mientras hace malabares con la ley, minimizando sus crímenes bajo la justificación de que los crímenes de antes eran peores; desafortunadamente seguiremos viendo la misma tónica en materia de justicia en lo que resta de este sexenio, la herencia al siguiente periodo, será fundamental y revelador porque si el discurso se mantiene y las acciones también, confirmaremos que la transformación solo fue un argumento retórico para ingenuos.     

#InPerfecto