Editorial

¿EL NUEVO MODELO? Parte 1

#InPerfecciones
La presunción de los programas sociales desde luego que se suma al panfleto de ese nuevo modelo de país que pretende construir con lo que considera una justa distribución de la riqueza.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

El estandarte de batalla del Presidente ha sido la transformación de la vida pública del país, la llamada “Cuarta Transformación” es el componente de un discurso lleno de parafernalia que se fue perfeccionado con el tiempo recopilando conceptos que se encuentran muy arraigados sobre pobreza y desigualdad, explotar el rencor de clase para basar una estrategia electoral resultó tan exitoso que terminó catapultando al candidato vitalicio de la izquierda a la Presidencia de la República.

 

En un recordatorio rápido sobre las transformaciones a las que se refiere el Presidente, es decir, la Independencia, la Reforma y la Revolución, es necesario recordarle que después de dichas transformaciones, el resultado ha sido el mismo, es decir, la instauración de un modelo político y económico de un grupo dominante que solo fomenta la generación de nuevos y acaudalados caudillos demagogos que un día desgañitaron en contra de modelos que señalaron como injustos para el pueblo. La Cuarta Transformación solo es un planteamiento “dominguero” que recicla conceptos de izquierda y que en un licuado con ideología marxista da como resultado todo un “galimatías” que no rompe en definitiva con un modelo neoliberal del que simbólicamente divorció a México para reforzar la imagen de una ideología fundamentada en una nueva moral, la moral del Presidente.

 

El concepto de “austeridad” tambien le ha venido como anillo al dedo al discurso presidencial que bajo ese concepto señala y fustiga todo lo que anteriormente se hizo en este país pero que mañosamente acota solo a los últimos 36 años en los que el modelo neoliberal ha generado altos índices de pobreza y desigualdad, pero, al Presidente que es un amante de la historia se le olvida –selectivamente- mencionar que esa pobreza y esa desigualdad en México no son males tan jóvenes y también se le olvida señalar que  la clase política a través de la historia ha ocupado como punta de lanza esos males para rellenar sus discursos pero que en la práctica termina quedando en deuda con todos esos pobres a los que arenga solicitando su apoyo para sacar al país del enorme atraso que tiene con promesas que se diluyen después de cada elección.

 

Pero si lo que el Presidente quiere es tener perfectamente acotado un periodo para fundamentar su proyecto de nación, esta bien, eso significa que ha elegido el terreno para librar su batalla, una batalla que decidió llevar a cabo acudiendo a toda esa clase política que se encargó durante 36 años de “desmadrar” al país –incluido el- para reunirla en la cloaca en que se convirtió MORENA, atiborrada de corruptos ex priistas, nauseabundos ex perredistas, nefastos ex panistas y sanguijuelas del PT, PV y el extinto PES, que ahora robustecen las filas de esa singular “manada” de políticos que bajo la “mano santa” de López Obrador han encontrado el cobijo para ser expiados de todas esas faltas que generaron pobreza y desigualdad en México.

 

El sábado 16 de mayo el Presidente presentó su ensayo “la nueva política económica en los tiempos del coronavirus” en el que tira nuevamente su verborrea sobre las calamidades que el neoliberalismo ha desatado en México pero no apuesta de manera radical a desmantelar el andamiaje de ese sistema que sigue muy vigente en las políticas económicas, y aunque la referencia sea que la crisis es mundial por el derrumbe del modelo neoliberal, mezcla elementos que son inherentes a la práctica económica en cualquier sitio como justicia, honestidad, austeridad y bienestar, aspecto que convierte dicho ensayo en un ejercicio panfletario en el que hace gala de su acostumbrado desdén por las instituciones señalando que más allá de las disposiciones constitucionales del poder público, se encuentra la democracia participativa donde el poder político sea ejercido por el pueblo mismo, que leído entre líneas posiciona a un López Obrador que se asume como intérprete directo de los deseos del pueblo asumiendo una dualidad pueblo-estado donde los decretos son la herramienta predilecta para violentar lo que dicta la Carta Magna. 

 

La presunción de los programas sociales desde luego que se suma al panfleto de ese nuevo modelo de país que pretende construir con lo que considera una justa distribución de la riqueza nacional entre los que menos tienen pero que no acorta la brecha socioeconómica y mantiene los niveles de pobreza con programas sociales elevados a rango constitucional que si bien son una aportación positiva para los sectores más vulnerables, solo ayudan en lo inmediato pero no resuelven el problema, sin embargo, políticamente se pueden capitalizar con votos a favor en las urnas, es decir, lo que fomenta el Presidente es un capitalismo de estado sumamente populista con el control total de la economía pero dando cátedra de desconocimiento del manejo de la misma haciendo malabares que harán más crónica la crisis nacional.

 

En la segunda parte de esta editorial terminaremos con este tema que resulta extenso de opinar y que merece mucha atención del análisis político nacional, los espero en la segunda parte de ¿El nuevo modelo?.

#InPerfecto