Editorial

Los mitos de ser idealista

#InPerfecciones
Ser idealista en el siglo XXI es complicado. Las circunstancias sociales, políticas y económicas que caracterizan a nuestra sociedad, poco espacio dejan para los sueños y la esperanza

 

Gina Hernández Amelio, Profesora del Centro de Estudios Sophia
ginaha.ankh@gmail.com

 

 

 

Ser idealista en el siglo XXI es complicado. Las circunstancias sociales, políticas y económicas que caracterizan a nuestra sociedad, poco espacio dejan para los sueños y la esperanza. Pareciera que la ilusión, frente a los obstáculos de la vida, pierde su brillo y su fuerza; como una fogataque ha quemado toda su madera, y la llama, al no saber de dónde más alimentarse, tiembla frente a una muerte inminente. 

Sin embargo, esa llama, con la que podríamos simbolizar nuestra fuerza interior, buscará a toda costa sobrevivir. Y podemos ayudarle, dándole nuevas fuentes de alimento que la fortalezcan, y protegerla de vientos que pretendan apagarla definitivamente. Estas ráfagas susurrarán frases muy características que es importante reconocer. Hasta donde he logrado distinguir, el viento que sopla en contra de los idealistas cuenta cuatro mitos. Los comparto, junto con reflexiones y ejemplos que se pueden responder frente a esas palabras:

  1. Que el idealista vive en las nubes;
  2. Que para ser idealista, hay que ser rico o poderoso;
  3. Que darse cuenta de los problemas resuelve los problemas; y
  4. Que una acción bondadosa aleatoria basta para cambiar el mundo.

1) Los grandes idealistas de la historia,lo han hecho con un profundo entendimiento de las circunstancias de su entorno. Mandela y Gandhi, abogados y activistas sociales desde su juventud, lograron transformar su sociedad, no solo imaginando un mundo mejor sino preparándose en la teoría y la práctica para conocer el origen de la desesperanza de la gente y actuar para resolverlo de manera pacífica e inteligente, 2) Para ser idealista hace falta tener más ingenio que dinero; MalalaYouzafsai, mujer, pakistaní, menor de edad, utilizó el recurso con el que contaba, su calidad como oradora, para hacerse escuchar en el mundo y denunciar el dominio y las injusticias de los talibanes en Medio Oriente. Hoy, es una de las mayores defensoras de la educación para las mujeres

3 y 4)  Firmar una petición en change.org puede hacernos sentir útiles frente a una injustica… durante un minuto. Pero el verdadero idealismo, aquél que mantiene el fuego constantemente alimentado, no lo hace con base en acciones esporádicas sino en actos cotidianos y constantes. En un mundo donde la esperanza hace más falta que nunca, no nos podemos dar el lujo de dejar los actos buenos para después, mucho menos para dejarlos flotando en el universo digital.

Para generar un cambio, démonos el lujo de soñar, de creer que las cosas pueden cambiar para bien. Día con día, hagamos acciones congruentes con nuestros ideales;  pues por pequeñas que sean, éstas alimentan nuestro fuego, nuestra fuerza interna y nos convierten en idealistas capaces de cambiar el mundo, un día a la vez.

 

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