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Comedia y Romance ¿Que más nos ofrece el Cine de Oro Mexicano?

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Existe una gran estigmatización acerca del cine de oro mexicano, ya que se podría pensar que solamente existe la comedia, sin embargo, existen varios otros generamos sumamente interesantes. 

 

Marto GoAg / @MartoGoAg
martogoageek@inperfefcto.com.mx 

El cine de oro mexicano es el punto culmen de todo el cine en la historia de México, pero es cierto que existen algunas cintas cinematográficas mucho más famosas que otras, y es cierto que personajes como Cantinflas o Pedro Infante, pero ¿Son lo único del Cine de Oro Mexicano? 

 

La respuesta es claramente no, si bien el cine de comedia, o las historias románticas eran las que más le gustaban al público, existían muchas cintas que lograron tener un gran reconocimiento en la historia del cine nacional. 

 

Para empezar, uno de los géneros más importantes del cine, era el Cine musical, o el famosos Cine de Rumberas, el cual estaba fuertemente influenciado por la música folklórica o ranchera de México, en el cual grandes músicos y compositores tenían una gran importancia, tal como lo fueron Agustín Lara, José Alfredo Jiménez o Manuel Esperón. En este rubro también la música tropical tuvo una gran importancia, y en el cine se representa en el cine de rumberas, un tipo de filme exclusivo de México, dedicado a la exaltación de las figuras de las “rumberas” (bailarinas de ritmos musicales afroantillanos). 

 

También México tuvo una especie de “Cine Negro” el cual es una especie de tipo de filme dedicado a los gangsters, las cuales se ven increíbles en blanco y negro, y Juan Orol fue el máximo exponente de este género en México, el cual mezcló elementos del cine negro con elementos del folklore mexicano, ambientes urbanos e incluso música tropical, Gangsters contra Charros es una de las mejores cintas para representar esto. 

Otro tipo de género que se incursionó en México, fue el de terror y fantasía, que existen trabajos bastante buenos, y en específico podemos hablar de Chano Urueta, un director que ya había tenido acercamientos con el mundo sobrenatural con Profanación (1933) y El Signo de la Muerte (1939) pero fue hasta 1952 que llegó una de sus máximas aportaciones, la cual sería La Bestia Magnífica, en el cual también incursionan los luchadores en el género. Además después dirigió diversas películas como La Bruja, la trilogía de El Jinete sin Cabeza, El Barón del Terror y La Cabeza Viviente. 

Existieron otros directores como Fernando Méndez, quien creó Ladrón de Cadáveres en 1956, posteriormente vendría El Vampiro en 1957, una obra cumbre del terror mexicano, protagonizada por Germán Robles, y debido a su éxito llegó su secuela “El ataúd del vampiro” en 1957 y Misterios de Ultratumba dos años después, además de algunos títulos dedicados al terror western como El Grito de la muerte y los Diablos del terror, las cuales nacieron en 1959.

En la década de los noventas se aumentó la producción de cintas de terror, con diferentes directores como Rafael Baledón (El pantano de las ánimas, 1956), Federico Curiel (La maldición de Nostradamus en 1959), Miguel Morayta (La invasión de los vampiros en 1961), Benito Alazraki (Muñecos infernales en 1961), Alfonso Corona Blake (El mundo de los vampiros en 1961) y Alfredo B. Crevenna (Rostro Infernal en 1962).

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