Editorial

CRITERIOS.

#InPerfecciones
El criterio para calificar las buenas o malas manifestaciones, se encuentra ahora en manos de quienes generalmente son los implicados.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C  
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

La libertad de expresión es uno de esos derechos de los que más se alardea pero que paradójicamente es causa de episodios sumamente vergonzosos en México, y es que la línea es muy delgada cuando se confronta esa libertad y el hacer guardar “el estado de derecho” del que tanto alardea de Gobierno Federal cuando de observar la ley se trata. En ese aspecto podemos decir que no hay Gobierno que no tenga en sus archivos episodios en los que la palabra represión no se presente, y hablo solamente del concepto represión para englobar todo lo que representa –presos políticos, granaderos, desaparecidos, violaciones, etc.- por los motivos que sean.

 

Desde luego que ninguna administración admitirá que su actuación ha sido represiva, porque a estas alturas del la vida entre países si importa el “que dirán”, aunque cualquier recomendación hecha por derechos humanos no sea más que causa de una molestia menor por el desdén de lo que puedan opinar, sin embrago, en materia de inversión económica si importa la opinión de sobre estos temas, lo cual no solo vuelve hipócrita el discurso del Gobierno, sino que convierte en todo un montaje el supuesto respeto a los derechos humanos, constitucionales y/o legales.

 

El ejemplo es lo ocurrido en Jalisco el pasado sábado cuando debido a la molestia que generó el incremento de la tarifa de trasporte público, como protesta se implemento una medida como aquel #posmesalto, derivando en una reacción totalmente lamentable de las autoridades en la que con elementos antimotines el Gobernador Enrique Alfaro hizo respetar “el estado de derecho” ante la bola de rijosos inconformes que protestaban contra el evidente encarecimiento de la vida, lo cual deja ver como ante las manifestaciones el “criterio” que se utiliza llega a cambiar según el grado de afectación, tratando de criminales y vándalos –por lo general-  a quien pretende hacer valer su derecho a expresarse.

 

El otro tema que gira en torno al aspecto de la libertad de expresión es la aprobación –el día de ayer- de la llamada “ley garrote” en Tabasco en la que se legislaron las penas por la realización de bloqueos o manifestaciones que afecten la ejecución de obras públicas o privadas para desincentivar las extorciones llevadas cabo por grupos sindicales o pseudosindicales, lo cual parece coherente en virtud de proteger el “libre paso”, sin embargo, esta postura ya legislada tiene como objeto proteger la ejecución de la refinería de dos bocas en principio, pero que deja abierta la posibilidad de cometer actos que van en contra de la libertad de expresión o manifestación puesto que dentro del discurso de la 4T –en voz del Presidente- quien esté en contra del “progreso” resulta ser un conservador, y que dentro de esa nueva “moral” aplica como que quien esté en su contra ahora bajo la nueva legislación se hará acreedor a sanciones mucho más duras.

 

Recordemos que a pesar de la “claridad” de la leyes que otorgan el derecho a manifestarse, el criterio para definir ahora cuales son las manifestaciones buenas o malas, queda en manos de quién por lo regular resulta ser el acusado de las consignas de los manifestantes, con lo cual el término represión queda barnizado y legislado como precedente para las obras que la 4T pretende llevar a cabo y que seguramente pondrán en la mesa de la confrontación a comunidades que verán afectados sus predios, intereses, etc. pero que de manera legal ahora se les podrá criminalizar y acallar de una manera totalmente legal. Cosas que quedan para la reflexión.

 

#InPerfecto 

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