Editorial

NI UNO NI OTRO

#InPerfecciones
Entre justificar jurídicamente Santa Lucía y resucitar al NAIM, lo único que tenemos es nada, solamente una reyerta más en puerta.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Si el discurso presidencial tiene su piedra angular en eso de “nada al margen de la ley” ó “nadie por encima de la ley”, lo mínimo indispensable que se espera –obviamente- es que los hechos se encuentren ceñidos a una premisa que debe ser respetada sin hacer alarde de que esa será la línea a seguir.

 

En el escenario de lo que se ha convertido en una telenovela de “altos vuelos” que tiene en disputa al inacabado NAIM y el improvisado Santa Lucía, el vericueto de argumentaciones que descalifican a uno y a otro, lo único que deja claro es que de los dos no se hace uno, ya que resulta que en la discusión encontramos argumentos técnicos y económicos que como ya lo había dicho el especialista en aviación Javier Jiménez Espriú, los hacen repelerse, a tal grado que en éste momento entre la lluvia de amparos para frenar Santa Lucía y el amague de inundar las obras de Texcoco, la única certeza que se tiene es que el actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez se encuentra totalmente rebasado mostrando los estertores de su muy evidente inoperatividad.

 

Si los argumentos para cancelar el NAIM fueron no solo aspectos técnicos sino tambien altos índices de corrupción, está bien, estrictamente resultaría ofensivo “cimentar” una obra de tal envergadura sobre la ignominia de la corrupción desmedida, independientemente de los aspectos ecológicos que también se encuentran presentes, sin embargo, la opción que se presentó con Santa Lucía, suponiendo que tiene la virtud de no ser corrupta, y técnicamente viable, presenta el mal tradicional mexicano de no estar totalmente en regla para su ejecución al no tener -de entrada- el dictamen de impacto ambiental, y ya ni hablar de los vestigios arqueológicos que han incluido en la ecuación al INAH, de modo que si nuevamente suponemos que todos aquellos que han interpuesto juicios de amparo para frenar las obras en Santa Lucía fueran simples “saboteadores”, el gobierno federal cometió el pequeño error de no seguir al pié de la letra los trámites necesarios para sustentar en su totalidad el aeropuerto de la 4T, poniéndose de a pechito para entramparse en un problema jurídico.

 

Ante tal situación y el amague del Presidente de exhibir a quienes pretenden resucitar el NAIM, lo que podemos esperar es una reyerta callejera donde el tono de las declaraciones y las demandas irá en ascenso, más polarización, más división, más exhibición de impericia para manejar jurídicamente las mega obras de ésta administración, quedando de manifiesto que hace falta algo más que una propuesta ideológica para ejecutar los proyectos insignia de la administración, puesto que se han vuelto esclavos de sus palabras porque se supone que “nada al margen de la ley”.

 

#InPerfecto

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