Editorial

La virtú.

 

#InPerfecciones

La calidad y el nivel de la política en México se presta a burlas y risas, unos diputados de Morena se ponen a pelear por la reforma educativa mientras el presidente electo que es de su partido planea de que hacer el periódico mural que Peña Nieto le encargó.

 

Miguel Angel Millán Cancino

miangel.millan@inperfecto.com.mx

 

Virtù. Es la clave de bóveda para la conservación del Estado; ningún príncipe, y menos aún el príncipe nuevo, y menos aún el príncipe nuevo que gobierna un principado también nuevo, llegaría al final de la jornada estando en el poder si no la posee. Dicha virtù es cualquier cosa menos una cualidad moral. En realidad, se trata de un conjunto de propiedades que operan tanto en el mundo del conocimiento como en el de la acción, reunidas en la práctica política, y que se traducen en medidas tan disímiles que la definición que se hace de ella acaba siendo casi siempre reductiva, por lo que quizá el procedimiento metodológicamente más sabio al respecto resulte intentar definirla por los resultados que produce en vez de por su naturaleza. En aras de la brevedad, compendiémoslo  todos en la conservación del Estado (y del príncipe virtuoso en el cargo).

La virtù del príncipe nuevo que accede a un Estado nuevo se manifestó antes de llegar a él: primero, en la creación de un ejército propio (en la medida en que esto pueda decirse de un ejército no conformado por conciudadanos); después, reconociendo la ocasión de iniciar la batalla; y más tarde, pero todavía, o casi, con los ecos de esa batalla resonando en la victoria, saludando a los que dentro de la nueva ciudad había logrado captar para su partido, eliminando físicamente los restos de poder antiguo –es decir: a las personas afectas al régimen, sea por vínculos personales, sea por intereses: a ”los hijos de Bruto”- e intentando congraciarse con los señores de la ciudad y atraerse al pueblo a su causa. Etc. Lo vemos ahora ante el momento más difícil y tormentoso en la vida de un pueblo, el de la creación de la nueva institucionalidad, un momento asimismo supremo para la virtù. La principal manifestación de su capacidad, la más esforzada demostración de su poder, es, en este punto, convencer a los partidarios del antiguo régimen de la bondad del nuevo, de su propia persona, porque no sólo implica forzarles a un cambio en sus intereses, sino algo infinitamente más difícil: forzar sus convicciones, la cadena de acciones y reacciones con las que los individuos se integran en el mundo y miden sus acciones en él. Un ejemplo: nadie se convence de la bondad de lo nuevo antes de conocerlo, antes de que el tiempo se la haya expuesto ante sus ojos. Cuando la virtù del príncipe, en cambio, se granjea su adhesión –elemento capital para su conservación en el trono-, recién obtenida la victoria, significa que ha sido capaz de imponer lo nuevo antes de haber sido experimentado, esto es, de haber pasado en ese punto por encima de la naturaleza de las cosas, de haber creado mediante su virtù un sistema de persuasión artificial que se impone al natural: de haber sobrepasado la naturaleza con el arte.

 

Por eso mismo es que ante la virtú, detallada en el pasado, podemos hacer un llamado a la falta de la misma dentro de los procesos vividos en el país con personajes como Mario Delgado, que puede atentar contra lo establecido por el próximo mandatario, aquel bondadoso príncipe que quiere caminar por las calles de su ciudad y pueblo a gobernar tratando de convencer acerca de las grandes cualidades que va a tener, eso sí, poniendo en su lugar a las personas que sin duda alguna representan lo que supuestamente él atacó, sin tenerles misericordia pero si una amnistía que no va a desembocar en una amistad, pero que si ha terminado en una serie de pláticas donde el café ha permitido poder ponerse al día y ordenarle sobre los elementos de fortalezas con las que va a contar el nuevo gobierno federal. Por eso es que entran al debate diferentes visiones de forma de mantenerse sin la virtú necesaria, diciendo el coordinador parlamentario que su voz de mayoría en el congreso tiene derecho de violar la constitución mandando a quitar la evaluación que da la reforma educativa, mientras que autoridades le dicen que no, que ni madres, que la misma se queda porque es un mandato constitucional, mismo que tendrán que acatar hasta que haya una nueva reforma en esa materia, de la que dice Delgado que no quedará ni la coma.

 

Las diferencias en el nivel de su virtú se dan, ahora veremos las caras del nivel de gobierno que tendrá el nuevo gobierno con su nuevo equipo gobernante desde el partido que tomará el poder, porque es así, habrá un partido en el poder.

 

#InPerfecciones

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