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¿Corazones rotos? 

#Sexualidad

 

Rosario Aguilar.

rosario.aguilar@inperfecto.com.mx

 

“Morir de amor, despacio y en silencio…” 

 

Literal, ¿qué sucede cuando hay un rompimiento?

 

Todo “tu mundo se derrumba”, crees que “nada volverá a ser igual”, “ya no hay más por qué seguir viviendo” entre otros muchos pensamientos.

 

Cuando un noviazgo se termina el cuerpo, la mente, tus emociones, y todo en conjunto comploteando contra ti, los psicólogos al menos hablan de 5 fases de duelo, ¿duelo? Sí, un duelo, toda pérdida duele y es aquí donde hay que aprender a vivir este duelo para seguir adelante, sucede que no estamos acostumbrados a hacer un duelo a las ex parejas y dar un tiempo de reconstrucción, nos es más fácil rezar el dicho de “un clavo saca a otro clavo” y funciona si usas un martillo y clavos y estas reparando algo, pero, ¿cómo reparas un corazón? ¿Cómo sobrevives a la costumbre, a la rutina, al vínculo que ya tenías con otra persona? ¿Cómo? Sencillo no es, muchas veces al querer olvidar, hacemos cosas inconscientemente o quizá con la conciencia de dañar, todo sea según el rompimiento.

 

Aprender a vivir el duelo ayudará a no solo sanar el interior, los sentimientos, a que no busquemos que alguien más nos haga olvidar, a valorarnos, y veamos algunos pasos que pueden ayudar.

 

Llorar nos hace liberar adrenalina, una hormona que segregamos en situaciones de estrés, y noradrenalina, que actúa como neurotransmisores  contrario al de la adrenalina. Cuando lloramos, eliminamos estas hormonas, lo que produce una sensación de desahogo y tranquilidad. Un ejemplo de esto es que, después de derramar algunas lágrimas, tanto niños como adultos se quedan dormidos.

 

La mejor válvula de escape.- También es la mejor válvula de escape para cualquier emoción intensa y que nos sobrepasa en un momento dado. Cuando rompemos a llorar, las emociones se liberan como si las hubiéramos tenido atrapadas en una olla a presión. El llanto es parte del aprendizaje y del desarrollo humano, pero conforme nos hacemos adultos prescindimos de las muy saludables lágrimas como “cosa de niños”, nos las permitimos en muy pocas ocasiones, y sólo cuando nos es imposible tragárnoslas.

 

El estrés, la tristeza, el dolor psíquico y físico, la alegría, los nervios, la angustia, la emoción, etc. son sentimientos que podemos traducir en lágrimas.

 

Cuando lo hacemos nos sentimos mucho mejor, pero si ahogamos el llanto sólo logramos aumentar la presión y el desequilibrio interior. Las lágrimas que no derramamos pueden enfermar el cuerpo y el alma, por eso hay que aprender a llorar de nuevo, algo muy difícil en sociedades en las que hacerlo es algo que se hace muy pocas veces y preferentemente en privado.

 

Cuando nos referimos a la depresión, no me refiero a la depresión clínica, donde se requiere intervención médica, sino que me refiero a ese sentir de melancolía excesiva, continúo desanimo, viendo todo desde un punto negativo y un sentir de desaliento. Encontramos que en ocasiones es producida como reacción a una experiencia traumática, como la pérdida de un ser querido, un gran desengaño sentimental o la caída repentina en la desgracia. Todas estas situaciones tienen que ver con la pérdida en nuestra relación normal de seres o cosas que son  de nuestro afecto, en quienes hemos puesto nuestra confianza, nos hemos apoyado y consideramos imprescindibles para la vida nuestra.

 

Con esto logramos comprobar que parte de la realidad humana es su sentido de dependencia de otros seres: necesita de los otros para amarlos, odiarlos, ayudarlos o destruirlos, ser amados, ser reconocidos, etc. Estamos tan acostumbrados a estar acompañados que si no hay alguien junto sentimos que nuestro  valor  no es mucho, la depresión es parte del proceso para vivir el duelo y hay que aprender a vivirlo, es una etapa transitoria si así lo deseas, hay quien después se muchos años siguen viviendo en depresión y es aquí la importancia de un médico.

 

Aún nos quedan otros “tip” para sobrevivir a un rompimiento, pero como siempre leer y regalarte un momento para reflexionar debe ser parte de tus hábitos y así ser más feliz.

 

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