Editorial

MASOQUISMO POLÍTICO.

#InPerfecciones
Tener que elegir entre partidos de una derecha recalcitrante o una izquierda farsante y las sucursales de los mismos es irónico.

 

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Pensar en opciones políticas en México resulta un ejercicio muy interesante, en realidad tenemos de todo y para todos los gustos, nada como ver las boletas electorales repletas de opciones, mejor que menú de restaurante caro –porque las elecciones salen bastante caras-, pero para un país que se jacta de tener una democracia tan sólida no hay necesidad de reparar en gastos cuando de ejercer el voto se trata, al fin que nos ha costado mucho llegar hasta este punto.

 

Nada más que existe un “pequeñísimo” inconveniente, las opciones existen, si, ahí tenemos a las opciones más tradicionales de la gran familia política mexicana, los más demagogos, los más mentirosos, los más corruptos, si, efectivamente todos y cada uno de ellos –los viejos y los nuevos- repartidos en todo ese abanico de posibilidades entre los que se supone debemos elegir de manera razonada para llevar las riendas del país, mediano problema ¿no?.

 

Tener que elegir entre partidos de una derecha recalcitrante o una izquierda farsante y las sucursales de los mismos es irónico, de hecho podemos señalar que somos un país que le encontró el gusto al masoquismo político, hoy puedes votar por los candidatos de un partido que te puede atracar durante un periodo de Gobierno y en el siguiente puedes votar por la misma runfla de farsantes que ya cambiaron de bandera política, y así,  el círculo de la democracia mexicana se replica alegremente con el común denominador de los mismos actores que se reparten el poder según lo que sus agendas políticas dicten.

 

Las fuerzas políticas de antaño fueron buenas escuelas donde se formaron los grandes demagogos de la actualidad, esos demagogos que detentan el poder a los que se suman instituciones de gran calibre como la SCJN o el TEPJF para bailar en torno a la figura de otro gran alumno de la vieja escuela política mexicana que se ostenta como Presidente. El caso es que mientras la celebración por el “descolón” que sufrió “México Libre” al no convertirse de manera oficial en partido político llena las redes sociales, lo importante es que no hay problema porque aún así ya tenemos otras opciones para ejercer el voto por fuerzas políticas muy religiosas o impulsadas por ex líderes sindicales “impolutos”, es decir, votar en las próximas elecciones será algo así como votar en tiempos del viejo PRI, con candidatos alineados con el poder pero dentro de una farsa un poco mas elaborada para simular una democracia.

 

Definitivamente, México es un país sumamente masoquista, el gusto por la farsa política y los circos mediáticos siguen tan vigentes que dará lo mismo votar por cualquiera, el mito del voto ciudadano razonado es eso, solo un mito, la realidad es que los ganadores de las contiendas electorales siguen siendo los mismos.

 

#InPerfecto