Cultura

Como ir al zoológico por primera vez…

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Leer la prosa de Arreola siempre será un placer; es verlo todo como si fuera la primera vez. 

 

 

Fernanda S. Weffru / @justmaryfer
fernanda.s.weffru@inperfecto.com.mx

 

Bestiario de Juan José Arreola puede parecer un libro infantil. Es delgadito y colorido, pero dista mucho de ser ese tipo de lectura, aunque de cierta forma puede llegar a serlo. Como gran fanática de los animales, este librito me resultó una delicia. Al principio pensé que mi experiencia sería como con el Bestiario de Cortázar, pero me equivoqué, nada que ver.

Leer Bestiario es como una visita al zoológico por primera vez y con Arreola de guía de safari. Son todos aquellos animales que ya conocemos, pero descritos con una prosa tan preciosa y bien cuidada que sólo un autor como este puede lograr. Resulta sorprendente descubrir de fuentes cercanas, ejem (José Emilio Pacheco), que el libro fue escrito en dos semanas. Estos ensayos brevísimos o poemas en prosas son, definitivamente, un tesoro de la literatura mexicana; pocos son los títulos que poseen la elocuencia y picardía de Bestiario.

La pasión con la que Arreola plasma el reino animal en estos fragmentos literarios es por demás inolvidable. Cada página es tan singular que, por más que uno intente relacionar las descripciones de los animales con algunas características humanas, resulta imposible. Si bien existen libros que describen casi de la misma forma los arquetipos o caracteres humanos (como lo es el caso de El testigo escuchón de Elias Canetti) no hay una obra igual a Bestiario, pues la forma de describir a los animales es excepcional.

Para una semana como esta, Bestiario es una novelita pequeña y divertida que sin duda nos alejará de todo el tedio de la cotidianidad y nos permitirá romper con toda esa automatización en la que nos vemos sumergidos a diario. Leer a Arreola nos transporta a aquella etapa de la niñez en donde todo resulta nuevo. Su narrativa nos llevará por un paseo mágico y elocuente entre sapos que son todo corazón y pequeños lagartos de jalea (o ajolotes como comúnmente los conocemos). 

Dejaré el prólogo a continuación como una invitación a la lectura:

“Ama al prójimo desmerecido y chancletas. Ama al prójimo maloliente, vestido de miseria y jaspeado de mugre.

Saluda con todo tu corazón al esperpento de butifarra que a nombre de la humanidad te entrega su credencial de gelatina, la mano de pescado muerto, mientras te confronta su mirada de perro.

Ama al prójimo porcino y gallináceo, que trota gozoso a los crasos paraísos de la posesión animal.

Y ama a la prójima que de pronto se transforma a tu lado, y con piyama de vaca se pone a rumiar interminablemente los bolos pastosos de la rutina doméstica.”

 

Arreola, J. J. (2012). Bestiario. México, D.F.: Planeta, 9.

 

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