Editorial

DE LENGUA ME COMO UN TACO, Y DE CARNITAS TAMBIÉN.

#InPerfecciones
¡Celebremos la independencia del régimen neoliberal! ¿cómo? Ya veremos, por lo mientras, sirvan los taquitos de lengua, y de carnitas.

 

Carlos Rosas C.
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Para muchos de nosotros que somos amantes de la exquisita tradición culinaria mexicana, que tiene entre sus más famosas especialidades el “chile en nogada”. Platillo   que viste las mesas nacionales durante las fiestas patrias, y que es uno de esos ejemplos donde la historia tambien se cuenta desde un plato bien servido –sea verdad o no-, sin embargo, cuestionarnos el origen del taco que nos llevamos a la boca, estoy seguro, no es algo que se haga con regularidad.

 

La Senadora Jesusa Ramírez le ha puesto el dedo a los tacos de carnitas señalando que cada vez que se consumen en nuestro país es como si se celebrara la caída de la gran Tenochtitlan ya que el 13 de agosto de 1521 aquella preparación se degustó por primera vez como parte de la celebración de la victoria de los españoles, con lo cual, el cuerito, el buche, nana, maciza, etc. han quedado descalificados y ahora formarán parte de los platillos más oscuros de nuestro origen nacional, como el pozole que se preparaba con restos humanos y que tanto escandalizó a los conquistadores por el nivel de salvajismo concentrado en un plato a la mesa.

 

La cosa es que yo no me preocuparía por la futura prohibición de los tacos de carnitas mientras no se presente una iniciativa de ley en la Cámara de Diputados donde se plantee la prohibición de éste platillo porque no me puedo imaginar una acalorada discusión en la que se tuviera que dirimir si el “cuerito” representa más la caída de Tenochtitlan que la “maciza”. Pero bueno, ésta exposición de lo que la Senadora Jesusa Ramírez deja para la reflexión genera un cierto desasosiego por la motivación ultranacionalista del mensaje que hace ininteligible la razón por la cual se encuentra ocupando el escaño en la Cámara de Senadores.

 

Y en éste marco, ya entrados en gastos no estría por demás pensar cual sería el platillo con el que se debe conmemorar el fin del régimen neoliberal que el Presidente de la República anunció el día de ayer en la clausura de los foros para diseñar el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Y con éste anuncio me pregunto, ¿dónde quedó la celebración? ¿por qué no hubo fiesta si la pesadilla terminó?. Y nuevamente nos encontramos frente a un discurso en el que lo que se anuncia tiene la única virtud de estar lleno de demagogia y buenos deseos.

 

Si el desarrollo nacional ya nunca más será dictado desde el extranjero, lo interesante será ¿como se negociarán temas como la deuda con el FMI? –por ejemplo-, ¿cómo se tratarán temas como los tratados de libre comercio que México ha celebrado con otros países con anterioridad?, ¿México pondrá precio al petróleo sin tomar en cuenta al mercado mundial?, ¿de que manera un país como México se va a sacudir la influencia y aplicación del modelo neoliberal si tiene compromisos con cualquier cantidad de países que tambien trabajan bajo ese esquema?.

 

Es cierto que el modelo neoliberal ha tenido como plataforma un sistema bastante “leonino” en el que los países económicamente más estables han obtenidos los mejores dividendos bajo contratos –tratados- en los que la cancelación o ajustes a los términos traen consigo una serie de penalizaciones con las que el panorama se tornaría poco más que complejo por las implicaciones económicas que esto sugiere.

 

Si el nuevo modelo económico que se implementará en México estará ceñido a las necesidades de la realidad nacional y en el plano del discurso se regresa a las añejas consignas de campaña donde se encienden los ánimos diciendo que “primero los pobres”, “honestidad”, “honradez”, y la más famosa “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, ciertamente aluden a un tiempo de campaña y no a una plataforma que explique la forma en que se buscará conseguir cumplir lo dicho, y que con la tendencia de culpar al “viejo” régimen que dejó un desastre veremos como con el paso del tiempo el Plan Nacional de Desarrollo rebosará de pretextos y candados con los que la pobreza seguirá figurando pero ataviada de programas sociales que solo servirán de paliativos durante éste periodo de gobierno. Al final todo éste anuncio lleno de parafernalia tiene más cara de ser un plato de tacos de lengua que de objetivos claramente trazados en función de una política económica eficiente.

 

#InPerfecto