Editorial

¿RACISMO EN MÉXICO?

#InPerfecciones

 

Si en México discriminamos al indígena, al indigente o al niño de la calle, ¿qué reacción podemos esperar cuando se ve a un migrante extranjero?, es vergonzoso darse cuenta que la xenofobia tiene tanto arraigo en México como en Estados Unidos.

 

           Carlos Rosas C.   

carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

Las causas de la migración se encuentran documentadas hasta el cansancio por cantidad de investigadores que realizan estudios muy sesudos en los que han dejado sentadas dichas causas que van desde motivaciones familiares o económicas, también han dado cuenta de aspectos más delicados como pobreza extrema, violencia, discriminación, desastres naturales, incluso aspectos donde la extinción de una actividad económica obliga a los habitantes a desplazarse de un lugar a otro en búsqueda de la supervivencia.

 

Ya se ha documentado de sobremanera que muchos pueblos antes de ser lo que hoy en día son o representan fueron migrantes con las consecuencias que ello trajo como el exterminio o el sometimiento de los habitantes originarios so pretexto de la colonización civilizada que se conmemora como el encuentro de dos mundos y que dio pie a fenómenos deleznables como la esclavitud basada en la “superioridad” racial y que suponemos superada porque el sistema democrático que presume de mucha libertad lo único que ha exhibido es una fase de esclavitud más elaborada donde el amplio abanico de posibilidades de elección se encuentra ceñido a un sistema económico donde la política se inclina para logar la máxima utilidad sobre las verdaderas necesidades de la población.

 

La caravana migrante que llegó a la frontera sur entre México y Guatemala proveniente principalmente de Honduras ha dejado de manifiesto el fracaso del sistema político-económico que no solo se ha implementado en aquel país centroamericano que ha sumido en la pobreza extrema, la violencia y la incertidumbre social a la población hondureña y que no es una situación ajena a México que se ha convertido en el paso necesario para llegar a Estados Unidos en búsqueda de lo que de manera políticamente correcta se le ha denominado “sueño americano”. Lo cierto es que lo sucedido el pasado 19 de octubre en la frontera entre Chiapas y Guatemala donde las imágenes más dramáticas de 5,000 migrantes que buscaron internarse en México develaron algo más que la deplorable situación de la que vienen huyendo.

 

La respuesta del gobierno mexicano que demostró un temor y servilismo insultante ante la necesidad y desesperación de los migrantes hondureños después de recibir las amenazas de Donald Trump que como siempre amaga con el ejercito y el retiro de apoyo económico y que el gobierno mexicano secundó dando un traspié monumental exhibiendo que no es capaz no solo de defender diplomáticamente a los migrantes nacionales sino que a los migrantes extranjeros los tilda de violentos e ilegales.

 

Pero del gobierno eso no sorprende, lo que sorprende es la respuesta de muchos mexicanos que lejos de ser empáticos sacaron a relucir sus mejores prendas xenófobas y una vergonzosa discriminación ante la necesidad como si la migración nacional a Estados Unidos estuviera reservada a los que han tenido que dejar el país porque la pobreza que los gobiernos dicen combatir solo ha sido parte de patéticos discursos.

 

Resulta totalmente contradictorio e hipócrita reclamar por el maltrato a los connacionales y la amenaza de un muro mientras se vitupera a los migrantes centroamericanos con calificativos rebosantes de odio y rencor al tildarlos de criminales, invasores, ilegales, entre otras definiciones que dan cuenta de la insensibilidad e intolerancia que también ejercen para las comunidades indígenas, indigentes, niños de la calle, trabajadoras domésticas, y demás minorías a las que se les discrimina y de facto creen que les están quitando el aire, o el pan de la boca cuando esos mismos que se creen superiores por exhibir su nefasta ideología demócrata y un sentido ultranacionalista que escupe a los pobres pero que le hace honores a las empresas extranjeras que los explotan mientras les lavan el cerebro convenciéndolos que su miserable salario los hace superiores a los que no pueden acceder a lo mínimo para la supervivencia.

 

La caravana migrante ha llegado no solo para evidenciar el momento crítico que se vive en Honduras, también ha llegado para destapar penosamente una cara de México que sorprende de mala manera por el rencor que se ha expresado en las redes sociales, valdrá la pena preguntarnos qué tan racistas somos y qué tan insensibles nos tornamos ante el dolor y la necesidad ajenas.

 

#InPerfecto