Editorial

DISFRAZ.

#InPerfecciones
Decir que el 60% de las víctimas de violencia en México consumen –o consumían- drogas o alcohol, nos hacen recordar las posturas más recalcitrantes de esa derecha conservadora.

 

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

Lo dicho en otras líneas y espacios es que México tiene un serio problema con los prejuicios, ya sea por el aspecto, por la forma de expresarse y hasta por el origen –étnico o no-, situación que en los últimos años se ha criticado ampliamente, incluso mediante campañas en contra de la discriminación se han intentado combatir las expresiones de intolerancia que desafortunadamente continúan vigentes.

Como sociedad es necesario hacer una reflexión profunda sobre este tema que carece de sentido común y solo le abona a un clima de división donde la clase social es la puerta de entrada a expresiones que se alejan de un análisis mucho más serio y acucioso como la violencia en cualquiera de sus modalidades.

Tenemos ejemplos muy lamentables en la manera en que percibimos las movilizaciones, las exigencias, las expresiones, las costumbres, etc. hemos caído en el exceso de pensar que los trabajadores que se manifiestan por una mejora salarial solamente buscan trabajar menos y ganar mas, pensamos que los estudiantes que exigen seguridad no están en posición de hacerlo porque su “obligación” es dedicarse a la escuela, y que decir de quién señala que un feminicidio es provocado por la mujer, y para rematar, decir que las víctimas de una ejecución seguramente se encontraban en malos pasos sin pruebas es deleznable.

El ejemplo tiene un impacto profundo en la manera en que nos conducimos, la crítica a las formas y tradiciones con las que hemos sido educados tienen algunos rasgos muy negativos que sitúan los prejuicios como un medio para entender lo que ocurre a nuestro alrededor, de algún modo justifican situaciones que deberían señalarse y hacerse visibles para que la memoria nos permita actuar en consecuencia y no solamente generar empatía sino además fomentar el respeto.

La declaración del Presidente López Obrador al calor de la mañanera dejó al descubierto una postura reveladora sobre un aspecto que es impensable que provenga de un personaje que se asume de izquierda. Decir que el 60% de las víctimas de violencia en México consumen –o consumían- drogas o alcohol, nos hacen recordar las posturas más recalcitrantes de esa derecha conservadora y persignada que antepone un prejuicio para salirse por la tangente cuando le tocan un tema delicado como la violencia, y sin dar mas datos más que su “victoriana” visión para decir que lo que se debe combatir es el consumo, no aporta nada nuevo pero si le abona nuevamente a la división con la que sabe perfectamente que polemizar desvía el interés en los temas centrales del país. Finalmente solo da muestra de ese conservador de closet que es y que de izquierda solo tiene el disfraz.

#InPerfecto