Editorial

No cedas, por favor, no cedas.

 

 

#InPerfecciones

Hay momentos en donde hay que aprender que lo que pasa en la calle no está lejano a nosotros.

 

Miguel Angel Millán Cancino

miangel.millan@inperfecto.com.mx

 

Han sido días históricos, y la insurrección no es un caso aislado en el que de un día para otro un grupo de jóvenes hayan dicho “Oh vaya, vamos a ponernos en paro”.

La realidad es que los jóvenes desde la historia han sido criminalizados, sus acciones dadas por su propia edad o por el pensamiento mediocre de muchos padres en donde piensan que el dinero que les dan a sus hijos para el estudio, la manutención, la comida y más, les da derecho para poder decidir el tipo de pensamiento que deben de tener, que deben de seguir, el ejemplo que deben de dar y que tienen que exponer, por eso es que dentro de todas las visiones, muchos alumnos y jóvenes han decidido ser activistas de escritorio o simplemente no tienen idea de que opinar o como hacerlo, ya que su pensamiento se encuentra en un dilema, quieren salir pero la influencia de la dureza ejercida por la supremacía del hogar no les permite tener una línea del pensamiento clara y de ellos, sin embargo, cuando uno habla de los problemas sociales les cargamos la mano diciendo que ellos son la esperanza de un país, siendo que ese trauma de que uno fue la misma esperanza se ve minimizada por ser quizá aquel que no cumplió sus sueños y quiere repetir el mismo esquema con la sucesión hereditaria donde el valor más preciado quizá sean las frustraciones personales de aquellos que no supieron luchar.

 

Sé que muchos editorialistas, reporteros, profesores, la persona que va sentada enfrente de ti del camión van a hablar de las acciones del rector Graue de la UNAM, del presidente, de las no declaraciones del presidente electo, que si los porros llegaron, que si fue buena la marcha, que si salieron de muchos lados, si eran 30 mil o eran más, que no hay clases, que si hay clases. Yo no quiero hablar hoy de eso, quiero hablar justamente como una petición a los jóvenes y no quisiera que se viera como una incitación a la violencia, porque no, tal y como lo hicieron el día de ayer es como se debe de hacer, en unidad con las demás escuelas e instituciones.

En mi editorial pasada lo dije claramente, había mucho que aprender del movimiento estudiantil más reciente que tuvo el alumnado del Instituto Politécnico Nacional y realmente ustedes no saben cómo me da gusto saber que el día de antier se sumaron a los compañeros de la UNAM buscando la justicia, buscando la seguridad, en una pelea que no se ve absurda, que es un hecho que se consagra en la propia Constitución por la que el Estado tiene que velar, mucho más el rector.

 

Pero en si no me quiero detener a eso, sé que muchos de los estudiantes son indecisos, porque entre las prepas, CCH, facultades y profesorados se hace una población mucho más amplia que la cifra preliminar que no quiero asegurar para no mentir, pero se calcula que más de 30,000 jóvenes marcharon y que no salen por qué no están de acuerdo, o porque no los dejan los papás de los que hable en un principio, o quizá por miedo.

Quizá muchos sean jóvenes indecisos, o no los dejan ir, o tienen miedo muchos papás, o no se deciden porque algo no les convence, pero creo que es el momento de tomar su lugar en la sociedad que les exige liberar lo que los que hemos crecido no nos hemos atrevido, las acciones sociales mueven mucho más que pequeños fragmentos de redes sociales, porque son movimientos que pueden mover las fibras de la ciudadanía, de los corazones rotos de todos aquellos que quizá los apoyan pero bajo la moralina estricta de que eso ya no es lo correcto nos hemos olvidado del ideal de tener una patria justa. Si a ustedes no los cuidan se tienen que cuidar solos, y han tomado el método de exigir esa seguridad, y no la han tomado por propia mano con auto guerrillas o matando.

 

¡No violencia! ¡No desistan! ¡No cedan! Los necesitamos de pie, quizá eso nos dé la esperanza a muchos de que pongamos fe en la esperanza que los verdaderos ciudadanos hacen y no en actos mesiánicos de líderes políticos que no dejan de ser lo que son, que simplemente tendrán que tomar decisiones que después lloraran públicamente. No dejen de salir y de tomar lo que es suyo respetando el legitimo derecho de la opinión contraria que al ser igual de valida se puede sumar en apoyo de los que deberán madurar el movimiento para poderlo hacer fructífero. No queremos nuevos Carlos Imaz, ni Elenas Poniatowskas, queremos personas que logren su objetivo y que logren lo que la represión siempre ha detenido; ha habido avances pero los fracasos han sido más duros.

 

No olviden, habremos quienes confiamos en ustedes, es el momento de gritar, ¡Goya! ¡Huelum! ¡México!

 

#InPerfecto