#TurismoSustentable
En el corazón del Estado de México, el municipio de Santa María Tonanitla se viste de gala cada año
Isaí Maldonado / @ingviajero/ @Inge_viajero / @Ingeviajero
turismo@inperfecto.com.mx
Contexto histórico y cultural de la región
La Sierra Nororiental de Puebla es una zona con fuerte presencia indígena, especialmente de pueblos nahuas. Yaonáhuac, nombre de origen náhuatl, significa algo así como “junto a la gran vía fluvial”, aludiendo a la confluencia de ríos pequeños que luego forman uno más grande. En tiempos prehispánicos esta zona formaba parte del antiguo distrito de Tlatlauquitepec, bajo dominio o influencia de grupos nahuas y es aquí donde existen vestigios poco conocidos de evidencias de petroglifos.
Hasta ahora no he encontrado fuentes académicas o arqueológicas serias que describan con detalle este monolito: ni su medida exacta, su diseño, ni un estudio formal. No aparece en los reportes del INAH (que son las instancias oficiales de arqueología en México) como un sitio documentado públicamente, al menos con la información accesible en línea hasta la fecha de la nota.
Culturas más antiguas o poco documentadas
Existe la posibilidad de que el petroglifo sea anterior incluso a la presencia más fuerte de totonacas o nahuas, y que pertenezca a grupos preclásicos cuyas huellas se han perdido o mezclado con los de las culturas más conocidas. En muchas partes de México, los petroglifos son difíciles de fechar sin excavaciones y estudios petrográficos, datación y contextos estratigráficos.
Influencia astronómica, simbólica o territorial
Algunas teorías generales sobre petroglifos mesoamericanos apuntan a que cumplían funciones astronómicas (marcadores de solsticios, alineamientos), de calendario, de ritual, o de demarcación de territorios / caminos ceremoniales.
En resumen, este monolito representa el enigma de un pasado desconocido que existió en la zona, de una civilización desconocida que a la fecha guarda muchos secretos por conocer.

