#InPerfecciones
La reforma electoral que deberíamos realizar es la que le otorgue un verdadero poder de decisión a la ciudadanía.
Alejandro Animas Vargas / @alexanimas
animasalejandro@gmail.com
No existe un sistema electoral perfecto, ni tampoco una fórmula única. Por ejemplo, en Estados Unidos el sistema de elección indirecta ha llevado en dos ocasiones en el presente siglo, a que el candidato con menor número de votos ha ganado la elección presidencial, lo que ha generado cuestionamientos.
Básicamente los sistemas electorales, en palabras de Nohlen en Gramática de los sistemas electorales, deben entenderse como “las reglas a través de las cuales los electores pueden expresar sus preferencias políticas y mediante las cuales es posible convertir los votos en escaños parlamentarios (en caso de elecciones parlamentarias) o en cargos de gobierno (en caso de elecciones para presidente, gobernador, alcalde, etc.)”. En otras palabras, los sistemas electorales son los mecanismos mediante los cuales la ciudadanía lleva a su candidato al congreso y al poder ejecutivo, o como lo ha hecho recientemente el caso mexicano, sirve también para elegir a todo el poder judicial, cuyos resultados y consecuencias son todavía inciertos.
Existe un consenso en que hay dos tipos de sistemas electorales, de mayoría y de representación proporcional, y que cada uno de ellos tiene un impacto diferenciado en el sistema de partidos y en la vida política del país como señala Douglas W. Rae en The Democracy Sourcebook. La elección por mayoría consiste simplemente en que hay un solo cargo en disputa y lo gana quien obtenga más votos. Ahora bien, esta mayoría puede ser simple o absoluta. La mayoría simple, también denominada relativa, consiste en que el candidato que obtenga el mayor número de sufragios a su favor es el ganador sin que exista ninguna otra condicionante. En este esquema, se podría dar el caso de que el vencedor obtuviera 30% o menos de las preferencias totales, pero que al dispersarse el voto en múltiples partidos, con ese porcentaje sea suficiente para ganar.
Otra variante del sistema es que el ganador debe tener mayoría absoluta, la cual se logra cuando uno de los candidatos recibe más del 50% de los votos. En virtud que no en todas las elecciones se puede dar el supuesto anterior, a menos que sea un sistema bipartidista, algunos sistemas electorales proceden a una segunda vuelta (balotaje en términos electorales) donde se presentan las dos opciones que hayan recibido el mayor número de votos en la primera ronda. De esta forma se garantiza que el vencedor tenga ese 50% más uno de los sufragios.
El mecanismo de doble ronda electoral tiene entre sus ventajas, explica Gustavo Ernesto Emerich en La segunda vuelta electoral: modalidades, consecuencias y experiencias políticas, que legitima al ganador, orienta la segunda vuelta hacia propuestas menos extremistas, propicia la negociación política entre partidos y actores políticos, facilita el entendimiento ciudadano a quien votar en primera ronda y ratificar o rectificar en la segunda. Entre las desventajas podemos señalar que las coaliciones pueden ser frágiles o engañosas, además de que duplica costos y puede disminuir la participación ciudadana en la segunda ronda.
Por otra parte, la representación proporcional consiste en repartir el total de escaños de acuerdo con el porcentaje de votos que obtenga cada candidato, por lo que se requiere que los partidos políticos presenten listas de candidatos, las cuales pueden adoptar alguna de las siguientes formas. La primera es la lista cerrada y bloqueada donde los partidos políticos presentan el orden en que sus candidatos ganarán un escaño, de acuerdo con el porcentaje de votos obtenidos. En esta modalidad, el elector solo elije al partido político, ya que la distribución interna ya viene predeterminada.
El segundo mecanismo es el de lista cerrada y no bloqueada consistente en que los partidos políticos presentan una lista con los candidatos, pero el orden no está preestablecido, sino que los votantes pueden elegir la prelación en el que quieran que entren los candidatos del partido político de su preferencia. Así, cada partido presenta una lista y el elector determina a quién poner en primer lugar, en segundo, etc.
También existe el mecanismo de listas abiertas donde los votantes tienen derecho a elegir a candidatos sin que sean obligatoriamente de un solo partido político. En este caso, los partidos políticos presentan sus listas y los electores pueden elegir sin distingo de partidos, es decir, en caso de que hubiera 3 puestos en competencia, el ciudadano podría votar por tres candidatos de tres partidos políticos distintos.
Por último, están los sistemas mixtos donde los miembros del congreso son electos por dos vías: una parte es electa mediante los criterios de mayoría (relativa o absoluta), y la otra parte se asigna mediante la fórmula de representación proporcional. Este es el mecanismo que se usa en México para la Cámara de Diputados, siendo 300 los legisladores electos por mayoría relativa y 200 por representación proporcional.
La propuesta del gobierno es eliminar la representación proporcional. Para dimensionar la propuesta tomemos los resultados de 2024 de mayoría relativa (sin considerar la asignación por representación proporcional): la coalición Morena-PT y PVEM obtuvo el 54.7% de la votación, pero ganó el 85.3% de los distritos. Esto significó una marcada sobrerrepresentación. En sentido contrario, la mayor subrepresentación la tuvo Movimiento Ciudadano: solo logró ganar 1 distrito, a pesar de obtener cerca del 11% de los votos nacionales
Por tal razón, la reforma electoral que deberíamos realizar, considerando el manido pretexto de la austeridad y la necesaria reducción a 300 diputados, sería que los ganadores se asignen conforme a los criterios de representación proporcional y que sea mediante listas abiertas para que sea la ciudadanía quien decida quienes deban entrar y no por el orden preestablecido por los partidos políticos. Suena utópico que el gobierno y los partidos políticos quieran soltar el control, pero la reforma electoral que deberíamos realizar es la que le otorgue un verdadero poder de decisión a la ciudadanía.
#InPerfecto




