#InPerfecciones
“Si el PAN quiere volver a hablarle al país, primero debe escuchar a sus nuevas generaciones; estamos cansados de ver los mismos rostros, los mismos discursos y las mismas fórmulas que ya no conectan con una sociedad que cambió hace mucho”.
Eder Mendoza / @ai.edcissce
editorial@inperfecto.com.mx
Queridos jóvenes panistas, y también a ustedes, viejos lobos de mar que aún guardan el pulso del partido:
Hoy Acción Nacional habla de una nueva era.
Una era que, según se dice, está dedicada a los jóvenes de México.
Pero me pregunto —y lo hago con el mayor de los respetos—, ¿a qué jóvenes se refieren?
¿A los jóvenes hegemónicos, los beneficiados por el apellido, el linaje o el amiguismo? ¿O a todos los jóvenes, sin distinción, que sueñan con transformar desde cualquier trinchera, sin importar su origen, su acento o el peso de su cartera?
Porque si esta nueva etapa no abraza la diversidad y la meritocracia, entonces no será una nueva era, será solo una reedición de la vieja política con filtros de Instagram.
Y ya estamos cansados de los mismos de siempre, de que el poder se reparta entre los mismos nombres, los mismos círculos, los mismos apellidos. México pide aire nuevo.
Quiero que mi voz se escuche clara y firme: la lucha política no está en un templete, ni en una selfie con discurso ensayado. La política real se hace en las calles, en las colonias, en los mercados; se construye al tocar puertas, al mirar a los ojos al ciudadano y al entender sus necesidades antes que repetirle un eslogan.
Les pido a las nuevas generaciones que aspiren a algo más que un cargo: aspiren a tener propósito. Que se inspiren en los perfiles más íntegros que ha dado Acción Nacional, en esas figuras que defendieron ideales antes que intereses. Que no se dejen seducir por la comodidad del sistema ni por el ruido de la polarización.
El PAN necesita voces jóvenes que hablen de lo que está bien y de lo que está mal, dentro y fuera del partido. Porque solo así, con coherencia, se puede recuperar la confianza de la ciudadanía: con la palabra como compromiso, no como promesa vacía.
Y a ustedes, los veteranos de la política azul, les toca algo igual de importante: cobijar y guiar a esta nueva generación de panistas, no con soberbia ni desdén, sino con la sabiduría de quien conoce los aciertos y los tropiezos del pasado. La experiencia, bien compartida, puede ser el cimiento de una generación verdaderamente distinta.
Pero también es momento de entender que el mundo cambió, y México cambió con él.
Hoy las familias no se definen solo por un modelo tradicional; las familias son diversas, y merecen ser reconocidas, respetadas y nombradas.
Hace unos días, circuló en redes un video donde un panista pedía a un integrante de la comunidad LGBT que bajara la bandera del orgullo. Un gesto que reflejó la falta de empatía que aún persiste en ciertos sectores del partido, olvidando que dentro de Acción Nacional también hay personas que pertenecen a la comunidad, así como mujeres feministas y voces que creen en la libertad como un derecho, no como un privilegio.
El propio dirigente Jorge Romero lo dejó claro recientemente en una entrevista con la periodista Azucena Uresti: el PAN defenderá a las familias, entendiendo que “familia” incluye a todas las formas de familia.
Ese es el verdadero sentido de la pluralidad: acoger a las minorías, escuchar a quienes piensan distinto, construir puentes en lugar de levantar muros.
Permitan la diversidad. Denle nombre, denle lugar.
Y no pierdan de vista a las infancias.
Hace poco más de 18 años, muchos de quienes hoy rondamos los treinta fuimos puestos a merced de la violencia. Aquella llamada “guerra contra el narco” no fue la mejor estrategia. En su intento por recuperar el país, se perdió el control, y fuimos los ciudadanos quienes pagamos el precio: quienes vivíamos con miedo a la extorsión, con temor de salir a la calle y no regresar.
Hoy, Morena repite el error, solo con un discurso distinto.
Para defender a México, deben hacerse cargo de los errores del pasado. Morena nos ha cansado de excusarse en lo que hicieron los gobiernos anteriores. Estamos cansados de eso. Ocupamos una agenda pública que nos hable con la verdad, que mire hacia adelante y no viva justificándose en lo que ya fue.
A ustedes, Acción Nacional, les toca regalarle a las infancias actuales y a las futuras un país libre, un país donde la seguridad y la paz no sean privilegios, sino derechos garantizados.
Hoy, me siento capaz de alzar la voz y, como un ciudadano más, pedirles que lo hagan desde el amor a México, no desde la ambición del poder.
A Acción Nacional en su conjunto: estamos en 2025, y el país que los vio nacer ya no es el mismo.
Las luchas cambiaron, las causas evolucionaron.
Hoy “Patria, Familia y Libertad” deben significar también inclusión, justicia y empatía.
Porque sin esos valores, ningún lema tiene sentido.
Con respeto, pero también con exigencia.




