Nacional

Una “ruta monarca” ayuda a millones de mariposas en su viaje de Canadá hasta México

#Nacional
Las mariposas monarca son las protagonistas de uno de los movimientos migratorios más importantes del reino animal.

 

 

Con información de CNN

Asegurar a las mariposas monarca comida y cobijo. Ese es el objetivo de Óscar Contreras, quien trabaja para cuidar a este emblemática especie en el kilométrico viaje que emprende desde Canadá y Estados Unidos hacia México para escapar del frío y reproducirse en un clima más cálido.

Las mariposas monarca son las protagonistas de uno de los movimientos migratorios más importantes del reino animal: cada año, millones de especímenes parten del sur de Canadá y el norte y centro de Estados Unidos en dirección a los bosques montañosos del centro de México, donde pasan el invierno. Pueden llegar a recorrer hasta 5.000 km para llegar allí, explica a CNN en Español Contreras, presidente de la Fundación Nacional para la Conservación del Hábitat Boscoso de la Mariposa Monarca y de la iniciativa Ruta Monarca.

Su interés por esta especie data de hace más de 20 años. Contreras recuerda que un día viajaba en avión por encima de Toluca y algo le impresionó: desde las alturas todo se veía árido, con apenas una o dos “tiritas” verdes. El piloto le dijo que eso que estaba viendo era el bosque de las mariposas. “¿Cómo que esa tirita verde es el bosque de la mariposa?”, le preguntó, según recuerda, y el piloto le respondió con una realidad dolorosa: “Cuando no llueve, es lo único que queda”.

“Se empezó a escuchar hace poco más de 20 años del cambio climático. Había incendios en la zona de la mariposa monarca, poca lluvia. Eso y muchas otras señales me inclinaron a desarrollar una acción con un grupo de profesionales que también estaban conscientes de lo que empezaba a ocurrir”, recuerda Contreras, abogado de profesión.

Las poblaciones de mariposas monarcas se han reducido drásticamente en las últimas dos décadas. Al cambio climático se le suman factores como uso de pesticidas para la agricultura y los cambios en el uso del suelo que afectan negativamente los hábitats necesarios para el desarrollo de esta especie.

Para hacer frente al desafío, Contreras creó la iniciativa Ruta Monarca que mejora las áreas por las que viajan las mariposas a través de una propuesta muy concreta: los jardines agroecológicos.

Restaurantes, lugares de descanso y hasta cunas

“El viaje de Canadá a México es muy extenso para una mariposa con un peso mínimo que depende del aire, de las corrientes; (que) es tan frágil como fuerte a la vez”, reflexiona Contreras.

El diagnóstico que hizo este abogado de profesión fue claro: si en la ruta que deben hacer no encuentran el hábitat necesario, entonces no van a poder completar su recorrido. “Entonces pensamos en reinventar, reconstruir la ruta a través de una acción a escala”, dice Contreras. La pregunta era cómo.

Siglos atrás, reflexiona, cuando aún no estaba urbanizado, México era en sí mismo un gran jardín. Pero ahora el territorio que recorren las mariposas monarcas está atravesado por las ciudades, por las industrias.

“Pensamos en una estrategia, hacer jardines agroecológicos que tuvieran beneficios tanto ambientales, educativos, sociales y económicos”, sintetiza Contreras, explicando que estos espacios “generan ingresos económicos para los dueños de la tierra y generan alimento y espacio de reproducción para las mariposas”.

Hoy esos jardines ecológicos son “restaurantes en el camino”, son lugares de descanso y son hasta cunas donde muchas de las mariposas en viaje depositan sus huevecillos.

Para su creación es fundamental la correcta seelección de las plantas, que deben ser nativas para resistir en cada región y atractivas para las mariposas que se nutran y continúan su camino.

El jardín además cumple “funciones de reestructuración del suelo porque crea raíces, filtra el agua”, dice Contreras. “Capta carbono climáticamente hablando y socialmente (hablando), educa”.

La fascinante “generación Matusalén”

Las mariposas monarcas que emprenden este largo viaje forman parte de la llamada “generación Matusalén”. Son mariposas que viven hasta siete u ocho meses, en comparación a las mariposas adultas comunes que viven entre cuatro y cinco semanas, según WWF.

Uno de los rasgos que vuelven fascinantes a estas mariposas es su capacidad de orientarse para viajar hasta los bosques de México, en un recorrido que dura entre 45 y 50 días. La mariposa monarca “posee un GPS biológico natural que la orienta”, explica Contreras, “posee ese mecanismo de orientación que ya lo tiene diseñado cuando viaja entre agosto y septiembre” y que les permite llegar a destino aunque nunca antes hayan estado allí, porque cada mariposa hace el trayecto una vez en la vida.

Las mariposas cumplen una función clave como polinizadoras. “El planeta tiene un diseño previo, no hay nada (…) hecho al azar, y las mariposas cumplen una función grande para la biodiversidad de América del Norte. Sin polinización dudo que haya agricultura o dudo que haya vida de plantas, de animales”, explica Contreras.

Además, esta especie es “indicador” de lo que está sucediendo en el planeta. “Si no hay mariposas es que el problema ya lo tenemos en la puerta (…) Las mariposas son como el medidor de lo que nos va a ir sucediendo”, dice Contreras.

“Todavía no se acaba esto”

Para muchos, la mariposa monarca con su población decreciente puede ser un símbolo de la crisis ambiental que enfrenta nuestra generación. Sin embargo, para Contreras este insecto también es símbolo de lo opuesto: “La mariposa monarca refleja esperanza. Siempre que se vea una es que todavía no se acaba esto. Y también refleja mucha fortaleza a pesar de su fragilidad. Podríamos decirle que es más fuerte que cualquier otra especie”.