Editorial

¿Es o no es?

#InPerfecciones
A partir de las sensaciones que dejó el último Gran Premio de la Formula 1 en Silverstone, de nueva cuenta se entró en el terreno pedregoso sobre si el automovilismo debe ser considerado Deporte o no.

 

 

Jorge García Vielma / @7Vielma7
jorge.garcia@inperfecto.com.mx 

Flexibilidad, más allá de ser una cualidad física por momentos es un atributo necesario y recomendable a la hora de fijar posturas frente a momentos controversiales y polémicos. Hacerse hacia un lado de la balanza en conversaciones subidas de tono suele traer conflictos, a veces innecesarios, pero en algunas ocasiones resultan óptimos para generar debates. ¿Qué sería de la vida en sociedad sin confrontaciones? Por alguna razón el ser humano es considerado un animal político, por ello se cree que es necesario que debe estar en comunidad porque no es una bestia o un dios. 

La pasión a veces funge como una venda en los ojos que no permite ver más allá de gustos personales; esta cualidad también es un catalizador para encender cualquier conversación. El tema que hoy nos reúne es una pequeña parte de todo lo que representa el mundo del automovilismo en su representación de Fórmula 1 (F1); a pesar de establecer esta particularidad también se plasmarán elementos generales relacionados a los motores y la velocidad. Apegándose al ritmo que se manejan en las pistas, se observa que cada quince días la gran carpa automovilística toma por asalto alguna ciudad alrededor del mundo, en esta ocasión tocó el turno al circuito de la Gran Bretaña, en Silverstone. 

El fin de semana parecía transcurrir sin ningún sobresalto fuera de lo establecido en los libretos habituales, los días de prácticas estaban marcando la pauta para la carrera que habría de venir el domingo. No se busca plantear un resumen o cualquier especie de crónica, a pesar de ello sí se debe resaltar la imagen que le dio la vuelta al mundo: Guanyu Zhou, piloto chino de Alfa Romeo, fue contactado en la largada inicial por George Russell, siendo el asiático quién se llevó la peor parte al voltearse su monoplaza y recorrer varios metros de cabeza hasta impactarse con las vallas de seguridad. Asombroso. Después de los momentos de tensión, tanto la F1 cómo las escuderías anunciaron que las cosas estaban bien y todo había quedado en las espeluznantes imágenes; por ahí sería cuestionable si realmente se prioriza la integridad de los pilotos por encima del espectáculo u ocurre totalmente lo contrario. 

Posterior a que se ultimaron detalles, la carrera continuó y Carlos Sainz, piloto español de Ferrari se hizo con su primera victoria en F1, seguido de ‘Checo’ Pérez por Red Bull y Lewis Hamilton de Mercedes completaron el pódium.  

Los principales encabezados fueron acaparados por el accidente de Zhou y la espectacular remontada del piloto mexicano Sergio Pérez, aunque para cierto sector periodístico su ascenso sigue siendo incómodo. Y rascando un poco entre las conversaciones de las redes sociales se encontraron debates que podía pensarse que se quedaron en el pasado, en este escenario destacó uno: ¿El automovilismo profesional debe ser considerado como un Deporte o no? Pequeña pregunta pero menudo lío que ha montado, no se necesita ser un erudito en el tema para clasificar las posturas: aquellos que apoyan la moción son aficionados al mundo de los motores y autos; mientras quiénes de inmediato se oponen a esta visión son principalmente personas que no están del todo empapadas en el tema.

La magnitud del espectáculo que ofrece la F1 y demás categorías parecen ocultar un poco las características para afirmar que dicho acto es de índole deportivo, dejarse ir por el rugir de los motores y la velocidad alcanzada por los automóviles no es lo más óptimo. Pero, ¿todo está en los aditamentos y no en el piloto? Es inconcebible asumir que el capital humano no es el principal responsable de llevar a buen puerto los múltiples intereses depositados en la figura del conductor, existe un riguroso entrenamiento al que son sometidos e igual se adentran en los vicios normalizados de cualquier otra disciplina.

Negar que el automovilismo es un deporte bajo el amparo que es fácil subirse a un auto y manejarlo, se está privando de una gran parte de toda la obra. Bajo algunas ópticas que brindan elementos distintivos, tales como: el secularismo, la racionalización u obsesión por romper los récords; para saber si alguna actividad debe ser considerada como deportiva o no, se puede afirmar que la F1 y demás categorías sí entran en esta concepción.

Como cualquier otro campo deportivo, éste también cuenta con sus puntos cuestionables y por mejorar. En términos generales, el grueso de las opiniones no debe solo hablar de lo benévolo que puede ser disfrutar grandes carreras cada quince días, es cierto que se dispone de un enorme show pero hay cosas que acontecen pero no se visibilizan del todo, por ejemplo: el difícil acceso siendo aficionado; las enormes cantidades de dinero que se manejan y la poca distribución equitativa; relación peligrosa con situaciones políticas internacionales; entre otras. Son estas características que van abonando en los argumentos para decir que sí se está frente a una actividad deportiva.

Rueda el balón, rueda la vida.

#InPerfecto