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Argentina vs México 2006: la belleza destructora

#Catar2022
¿Qué pasa cuando una pieza de arte se vuelve letal? En el 16 aniversario del partido entre latinoamericanos, recordamos la eliminación de México en el Mundial de Alemania 2006.

 

 

Aram Ledezma / @AramLedezma 
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Quien diga que el tiempo no es cíclico, que el eterno retorno del que hablaba Nietzsche no es real, es porque no conoce el fútbol. Messi, uno de los jugadores más célebres y espectaculares de la última década, se internará en los desiertos cataríes para buscar sellar su destino en su última Copa del Mundo en el país de Medio Oriente; en su expedición deberá enfrentar al viejo conocido México, tal como ya lo hizo en su primer desafío mundialista en el 2006.

 

Para nuestra Selección, desde 1994 los veranos de cada cuatro años son un drama y se lamenta el no superar el muro de fuego de los octavos de final, y en Alemania 2006 se rifaban su cuarto intento ante los portentosos Hernán Crespo, Juan Román Riquelme, y un joven Messi que en aquel entonces era como un ave pequeña levantando sus primeros vuelos.

 

México venía de perder el partido por el liderato del grupo D ante una Portugal comandada por la grandeza de Luis Figo, Anderson Luis de Souza, —conocido por ti y por mí como “Deco”—, y una naciente estrella que en el horizonte comenzaba a brillar: Cristiano Ronaldo.

 

Argentina y los Países Bajos no se hicieron daño por el primer lugar de su grupo, y la ruta de los octavos de final quedó definida así: Portugal contra los Edwin van der Sar​, Arjen Robben y Robin Van Persie en la mítica “Batalla de Núremberg” (el partido con más tarjetas amarillas y expulsiones en la Copa del Mundo) y otro duelo con sabor latinoamericano.

 

Los equipos hispanohablantes se dieron cita el 24 de junio —día del cumpleaños 19 de Leo— en la casa de los Toros Rojos del RB Leipzig, con el antecedente de que ya se habían visto un año antes en Hanóver en las semifinales de la Copa Confederaciones.

 

La Albiceleste dirigida por José Pekerman salió al verde de Leipzig de la siguiente manera: “EL Pato” Abbondanzieri; Roberto Ayala, Juan Sorín (capitán), Gabriel Heinze, Lionel Scaloni; Esteban Cambiasso (sustituido por “Pablito” Aimar), Javier Mascherano, Riquelme, “Maxi” Rodríguez; Javier Saviola (sustituido por Messi) y Crespo (sustituido por Tévez).

Su exiliado compatriota Ricardo Lavolpe, uno de tantos mentores de Pep Guardiola, dispuso un once con Oswaldo Sánchez; Salcido, Márquez (capitán), Ricardo Osorio, José Castro, Mario Méndez, Guardado (sustituido por Gonzalo Pineda); Pavel Pardo (sustituido por Gerardo Torrado), Borgetti, Ramón Morales (sustituido por Zinha) y el “Kikín” Fonseca.

 

Aunque los sudamericanos eran ligeramente favoritos, el partido no pudo comenzar de mejor manera para el tricolor; pase filtrado para Castro, quien avanza por banda derecha pero es derribado por Mascherano. Pardo cobra la falta y manda el balón al área para que Méndez la peine y de la nada aparezca el eterno Rafa Márquez a hacer una especie de “split” y meterla a los cinco minutos de iniciado el partido. 

 

Pero todo el orgullo y el “aguante” argentino iba a rendir frutos cuatro minutos después, luego de que en un tiro de esquina, y con mucha fortuna para ellos, Borgetti, el gran cabeceador que se encontraba marcando a Crespo, desviara contra su propio arco y se pusieran tablas al encuentro. Las estadísticas le dieron por válido el gol al “Valdanito”, pero en las repeticiones se puede apreciar el autogol de Jared.

 

Durante el resto del partido ambas selecciones lo intentaron por todos los medios posibles, Argentina teniendo las más claras gracias al virtuosismo de Riquelme en el medio campo que mandaba balones al espacio donde sólo él sabía y podía, y el 9 mexicano que pedía un milagro para reivindicarse tras su pifia que le dio el empate a sus rivales. 

 

El otro Lionel que estuvo en la cancha —actual entrenador de Argentina y de apellido Scaloni—, dijo que le tocó sufrir el duelo contra México 16 años atrás. Se llevó un “caño” de Gonzalo Pineda en una jugada que casi termina en gol con un remate de cabeza del “Kikin”.

 

Maradona miraba expectante en las gradas, y en el área técnica, Lavolpe, con esa cara seria y ríspida que aparentaba dureza, seguía dando indicaciones.

Así se les fueron los noventa reglamentarios, hasta que en los tiempos extras, en el minuto 98, El Momento que lo cambió todo: Messi conduce en tres cuartos de cancha, se le acercan y lo rodean Mario Méndez, Gerardo Torrado y Gonzalo Pineda, pero con una calma casi mística, manda un pase abierto hacia su capitán (esta imagen de un Leo rodeado por tres, cuatro, o cinco jugadores se volverá habitual dentro de algunos años, ese día fue una especie de premonición) Juan Sorín, quien a la distancia alcanza a ver el gesto de “Maxi” Rodriguez pidiendo la pelota y con una precisión láser se la manda al pecho. Es ahí cuando el entonces jugador del Atlético de Madrid, como si fuera jugador de básquetbol, afuera del área grande lanza un zurdazo y el “adidas +teamgeist” hace una parábola en el aire como no se ha vuelto a ver en una Copa del Mundo, elevándose en una curva hermosa y paradójicamente letal, pues Oswaldo Sánchez no pudo detener el disparo y el gol magnífico gol sentenció el partido. 

 

En una entrevista para el sitio web de la FIFA, le preguntaron a su autor por la obra de arte que nos regaló en Alemania, y Rodríguez dijo que “ese gol no cambió quién era yo, pero sí marcó mi carrera. ¡A dónde voy me lo recuerdan!”. “Todos soñamos con hacer un gol para que Argentina gane y pase de ronda. Cumplirlo fue muy fuerte”.

 

De todas las dantescas eliminaciones que ha sufrido México en la instancia de octavos, ninguna ha sido tan sublime como la de aquel partido contra esa Argentina. Cuatro años después, los hermanos sudamericanos volvieron a ser verdugos, en Brasil 2014, fue el año del “no era penal” y en el pasado Mundial, Neymar y compañía le pusieron fin a los sueños, al “soñar cosas chingonas”, pero nunca un gol así de bello dejó a la Selección fuera del Mundial.

 

Argentina y México volverán a enfrentarse en noviembre, en Catar. Del lado del equipo del sur solo sobrevive Messi, ahora capitán, y por nuestra parte también estará en los banquillos otro argentino, el “Tata” Martino, intentando lograr lo que no pudo hacer su compatriota 16 años atrás. Dentro de esta historia común que tenemos con la tierra que vio nacer a Borges y a Cerati, será interesante saber el resultado del partido, en el que Messi recordará, y nosotros también, que uno de los mejores jugadores de la historia se enfrentó a nuestro país en su primer y último Mundial.

 

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