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Un campesino nicaragüense elige el cacao frente al ganado y ya ve los resultados

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Un campesino nicaragüense apostó por producir cacao en vez de dedicarse a la ganadería y ahora ve los resultados, pues cuenta con una finca nutrida de árboles.

 

 

EFE

Un campesino nicaragüense apostó por producir cacao en vez de dedicarse a la ganadería y ahora ve los resultados, pues cuenta con una finca nutrida de árboles, sus hijos cumplen sus metas y logró la autosuficiencia económica.

Juan Benito Álvarez, quien al igual que otros campesinos del Caribe norte de Nicaragua parecía destinado a ser peón en alguna finca, ahora es admirado por los productores de ganado, los mismos que antes le aconsejaban sembrar pasto y dedicarse a los animales.

“Yo les decía: ustedes con su ganado y yo con mis plantaciones. Y ahí andaban botando árboles. Ahora ya no botan árboles, ¡porque ya no hay! Ni montaña”, comentó Álvarez desde su propia finca de cacao, de cinco manzanas de tierra, una historia compartida por la organización internacional Rikolto.

Los beneficios, sin embargo, no fueron instantáneos. Álvarez pasó décadas cultivando cacao antes de aprender técnicas de producción rentables con el proyecto “Mejoramiento de las capacidades productivas y organizativas de los productores y productoras de cacao en el Triángulo Minero” (PROCACAO).

“Antes no sabía de injertación, ni manejo de plantas, a través de la cooperativa Copesiuna, que es la ejecutora de PROCACAO, nos llega el conocimiento con los técnicos que son pagados por ambos”, explicó el campesino.

PROCACAO es un proyecto que ejecuta la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), con el apoyo financiero de la Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), en el municipio de Siuna, en la Región Autónoma del Caribe Norte.

Se trata de “un innovador modelo de desarrollo que ha permitido producir un cacao fino y de aroma con impactos ambientales, económicos y sociales en familias de pequeños productores gracias a una relación ganar-ganar con su cooperativa Copesiuna”, detalló Rikolto.

Con las nuevas técnicas de producción de cacao, Álvarez pasó de producir 15 libras (6,7 kilos) de baba cada quincena a un total de 104 libras (46,7 kilos).

Ahora que sabe podar y realizar injertos, que es capaz de sacar 35 mazorcas de un solo árbol y que proyecta producir el doble dentro de dos años, el labriego se niega a tener “plantas haraganas”, es decir, que no producen lo suficiente.

La historia de Álvarez no es única. Unas 1.250 familias productoras de cacao cuentan con el apoyo de PROCACAO, que actualmente desarrolla su segunda fase en Nicaragua, indicó Rikolto.

EL CACAO DE NICARAGUA, ENTRE LOS MEJORES DEL MUNDO

En el caso de Copesiuna, esta entrega su producción a la chocolatera alemana Ritter Sport.

Además de recibir plantas de calidad, los productores de cacao de Siuna tienen acceso a intercambios de experiencia con sus pares de Perú y República Dominicana, entre otros países, a través de la misma chocolatera, para garantizar una alta calidad en aroma y sabor, refirió Álvarez.

El proyecto PROCACAO forma parte del Comité del Cacao de Centroamérica y República Dominicana (SICACAO).

SICACAO “está contribuyendo con la implementación de la Estrategia Regional de Cacao, cuyo objetivo es fomentar el desarrollo competitivo y sostenible en los ámbitos económico, social, cultural y ambiental del subsector cacaotero en la región de países del SICA (Sistema de la Integración Centroamericana)”, subrayó Rikolto.

La calidad del cacao de Nicaragua llevó al grano a ser reconocido como uno de los 17 mejores del mundo en los Premios Internacionales de Cacao 2015, celebrados en Francia.

Ese mismo año el cacao nicaragüense ingresó en la lista de países productores de cacao fino o de aroma de la Organización Internacional del Cacao (ICCO), con un nivel de aprobación del 100 %.

Álvarez cuenta con un vivero de especies forestales, como caoba, cedro real, laurel, mango, aguacate, naranja y plantas temporales,

Quienes le recomendaban a Álvarez dedicarse a la ganadería ya no lo hacen. “Vienen acá a que les venda árboles” para vigas. “Ellos terminaron con eso y ahora compran la mata de madera”, puntualizó.