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Borrell dice que las respuestas de la OTAN y EEUU a Rusia son una “base sólida” para la estabilidad

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Josep Borrell, aseguró que las respuestas por escrito de EE. UU. y la OTAN a las propuestas de seguridad europea de Rusia suponen “una base sólida para reforzar la seguridad y la estabilidad” en EU.

 

 

EFE

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, aseguró este jueves que las respuestas por escrito de Estados Unidos y la OTAN a las propuestas de seguridad europea de Rusia suponen “una base sólida para reforzar la seguridad y la estabilidad” en el Viejo Continente.

“La respuesta escrita de la OTAN a las propuestas de Rusia pone de relieve la seriedad y responsabilidad con la que se está tratando la actual situación. Junto con la respuesta de Estados Unidos, proporciona una base sólida para reforzar la seguridad y estabilidad en Europa. El camino para las negociaciones está abierto por nuestro lado”, escribió el político en Twitter.

El miércoles, después de que el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, anunciara el envío de las respuestas de Washington a Rusia, Borrell ya dijo que el camino diplomático “ofrece la única solución duradera para la población de Ucrania y de Europa”.

“Insto a Rusia a que lo tome. La UE y los Estados Unidos están unidos en nuestro enfoque”, aseveró.

Estados Unidos y la OTAN respondieron formalmente este miércoles a las garantías de seguridad exigidas por Rusia, tendiendo la mano de la diplomacia, pero avisando de que habrá “graves consecuencias” para Moscú si opta por una nueva invasión a Ucrania.

En medio de la escalada de tensiones por la concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania, tanto Washington como la Alianza Atlántica cumplieron con el plazo marcado la pasada semana para responder a Moscú.

Tanto Estados Unidos como la OTAN han rechazado la exigencia rusa de que la Alianza deje de aceptar nuevos miembros en la organización transatlántica.

Las garantías de seguridad exigidas por Rusia incluyen poner freno a una mayor expansión de la Alianza, en particular a Ucrania y Georgia, pero también el cese de toda cooperación militar con las antiguas repúblicas soviéticas y la retirada de las tropas y armamentos de la OTAN a las posiciones que ocupaban antes de 1997.