Editorial

La vida no vale nada

#InPerfeciones
Entre la poca participación y un sistema en crisis, la vida no vale nada.

 

 

Rodrigo Dávila
rodrigo.davila@inperfecto.com.mx

Amigos de inperfecto como saben es todo un placer llegar a ustedes a través de las siguientes líneas, parece que el tiempo transcurre más rápido que la existencia y entramos a la parte final del año 21 del siglo XXI, parece que nos acercamos un poco más a lo que conocíamos como normalidad, la vacunación bien o mal sigue avanzando, la economía comienza a repuntar y la vida no vale nada como diría mi amigo José Alfredo; tristemente pareciera que aceptamos, normalizamos y callamos el dolor ocasionado por la pandemia, las necesidades de una población en crisis orillaron a las clases trabajadoras a exponerse a un virus que se ha llevado a varios cientos de miles, hoy no podemos parar la economía, nos encontramos atados a ella; nos encontramos en un periodo de crisis institucionales, que me atrevería a decir que derivan del corrompimiento del sistema político mexicano, aunque no podemos dejar de lado la crisis internacional que se ha vivido en los últimos años.

¿Qué es lo que le espera a México? A ciencia cierta no lo sé, nuestro sistema político ha perdido su propósito, los partidos abandonaron sus raíces y se convirtieron en organizaciones captadoras de votos, otros no reforman sus principios y se vuelven un sector mucho menos amplio y cada vez más débil; hoy vivimos gobernados por un partido-movimiento que pretende extenderse para consolidarse como lo hizo el PRI en sus primeros años y que logró constituirse como partido de estado por casi 80 años, aunque la mayor diferencia es que en esos tiempos al inicio si existió la participación poblacional que logró consolidar instituciones que dieron forma al México moderno. La crisis es un reflejo de la necesidad de reformar tanto instituciones como el sistema político e incentivar la participación ciudadana desde la conciencia que hoy nos hace tanta falta; dejar que las cosas sigan como están solo nos harán llegar a un vacío entre los factores reales del poder que pondrán en riesgo la constitución de la nación y ya comenzamos a verlo.

Hoy veo en los ojos de mi gente como crece la incertidumbre a la par de una gran apatía, veo a mi gente sonriente y ansiosa por volver a lo que fue una normalidad, sin embargo, hay algo distinto en todos nosotros, por lo tanto, veo un México muy diferente a lo que conocía en años anteriores. Veo a mi gente dolida, cansada y con esperanza de cambio, sin embargo, impera la apatía que ha sido impulsada apropósito por un sistema multipartidista que necesita cada vez menos porcentaje de votos para obtener el poder y saciar sus intereses privados;hoy veo a un México varado en la incertidumbre.

En nuestras manos está el hacer más grande a nuestra nación, no podemos perder lo que nuestros abuelos construyeron durante tantos años, no podemos ser apáticos a la vida pública, quizá para ello necesitamos una reforma constitucional que permita darle un nuevo propósito a nuestras instituciones, quizá debamos plantearnos que es lo que nos hace mexicanos en el nuevo siglo y como podemos conciliar con las fuerzas sociales nuevas y las que han sido abandonadas. Los invito a unificarnos, a exigir que se hagan las cosas sin olvidar que somos sujetos responsables y comprometidos con el Estado. En nuestras manos está la salvación de la Nación.

Por cierto, quisiera mandarles un cordial abrazo y un bolillo virtual, que, si ya de por si es un estrés vivir en la caótica CDMX, agréguenle una caótica pandemia y temblores. Pobre México tan lejos de dios… a veces la vida no vale nada.

#InPerfecto