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Exjefe paramilitar colombiano pide dar testimonio a la JEP por falsos positivos

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La JEP ha emitido dos autos del caso 03 sobre “Asesinatos ilegítimamente presentados como bajas en combate por agentes del Estado” donde acusa a 25 militares y altos cargos del Ejército.

 

 

EFE

El exjefe de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso, solicitó ser testigo ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el caso de ejecuciones de civiles conocidas como “falsos positivos”.

“He decidido radicar un oficio en la JEP solicitando mi comparecencia como testigo en el caso de los llamados falsos positivos”, dijo hoy Mancuso, en una declaración voluntaria ante la Comisión de la Verdad, que, como la JEP, es uno de los organismos surgidos del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.

Hasta el momento, la JEP ha emitido dos autos del caso 03 sobre “Asesinatos ilegítimamente presentados como bajas en combate por agentes del Estado” donde acusa a 25 militares y altos cargos del Ejército, así como a un civil, por delitos de homicidio en persona protegida y desaparición forzada, crímenes de lesa humanidad de asesinato y desaparición forzada de personas y el crimen de guerra de homicidio.

En estos autos, este órgano de justicia transicional destacó los “patrones de macrocriminalidad” en la actuación del Ejército y alianzas con grupos paramilitares con el fin de atraer a jóvenes inocentes y asesinarlos para presentarlos como guerrilleros, y así inflar las cifras de “muertes en combate” y obtener recompensas e incentivos de sus superiores.

“Me parece pertinente expresarles mi voluntad de colaboración para revelar tan horrendos crímenes”, justificó hoy Mancuso, que intervino desde la prisión estadounidense en la que se encuentra en una reunión virtual con el exjefe de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, víctimas del conflicto y varios comisariados de este organismo.

Mancuso ya intentó someterse a la JEP en otras ocasiones como “tercer civil colaborador”, pero los magistrados de esta instancia, que se ocupa de los crímenes cometidos con ocasión del conflicto armado colombiano, estimaron que el rol de Mancuso fue el de un “miembro orgánico de la estructura criminal, desarrollando una función continua de combate”, por lo que lo desestimaron.

En esta ocasión, su testimonio podría ser valioso para establecer las relaciones entre el Ejército y los paramilitares en un caso que está muy basado en los testimonios de las víctimas y donde muchos de los altos cargos militares imputados se niegan a reconocer los crímenes o los vínculos con estructuras paramilitares para ejecutar los asesinatos.

“Queda en manos de la Jurisdicción evaluar si mi comparecencia es o no necesaria en los casos que ha decidido priorizar”, estimó el exjefe paramilitar, quien también quiso reconocer “a las víctimas por su lucha contra la impunidad”.

Mancuso fue jefe del estado mayor de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y segundo comandante de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).

Él y otros 13 altos mandos de las AUC fueron extraditados a EE.UU. el 13 de mayo de 2008 en aviones de la agencia antidrogas estadounidense (DEA), durante el Gobierno del entonces presidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010), y este pasado 27 de marzo cumplió su condena por narcotráfico, después de que fuera reducida.

Ahora está a la espera de su extradición a Colombia (donde aún tiene procesos abiertos) o a Italia, de donde también tiene nacionalidad.